Soldado Colombiano, equipo avanzado, entrenamiento de primera, experiencia de combateAlgunas ideas preliminares sobre las ventajas y desventajas de nuestro actual entrenamiento y capacidades, en caso de enfrentar un conflicto regular.

En independencia de las reconocidas capacidades individuales y valentía de nuestros hombres, interesa hacer un análisis más amplio, serio y sustentado, de lo que implicaría tener que pelear una guerra regular teniendo actualmente un grueso de unidades organizadas, armadas, equipadas y entrenadas para librar una guerra irregular. En este orden de ideas tomaremos a la Brigada Móvil de manera genérica como punto de partida para tratar de entender y explicar esta situación hipotética.

¿Cómo nace una Brigada Móvil?

Cuando el Gobierno Nacional determina la creación de una nueva Brigada Móvil, es porque se han hecho una serie de valoraciones de tipo político, económico, estratégico, y táctico. En primer lugar, hay que entender que la guerra es un hecho político y en ese sentido la política y la guerra se condicionan mutuamente en una continua interdependencia. Activar una Brigada Móvil en una región específica y no en otra persigue obtener la mejor relación costo-beneficio, incluido el beneficio político que brinda la mejora de la seguridad y de la percepción de la seguridad a nivel regional, nacional e internacional. 

Hay valoraciones económicas que tienen que ver con el gasto inherente a la dotación inicial de la nueva unidad y su sostenibilidad en el tiempo, tanto en lo que tiene que ver con nómina y pensiones, como con gastos médicos e indemnizaciones por mutilación o muerte del personal. También en cuanto al suministro de municiones, alimentos, repuestos y toda clase de abastecimientos, que según las estadísticas existentes serán demandadas en el futuro por la nueva Brigada Móvil. Hechos todos los estudios correspondientes, se define si económicamente es viable el proyecto de activación de la nueva unidad.

Hombres de un Escuadrón Móvil Antidisturbios – ESMAD, con su característico uniforme negro.La unidad antidisturbios de la Policía Colombiana.

Frente a todas las críticas que reciben, es oportuna una reflexión sobre lo que realmente representan para la sociedad los hombres y mujeres del ESMAD.

La Constitución Política de Colombia garantiza el derecho a la protesta, de la misma forma que garantiza las libertades económicas, de pensamiento, de prensa, religiosas, etc. Como se supone que debe ser en una democracia. Pero esos derechos tienen un límite, que tiene que ver directamente con el derecho de los demás y el interés público. La protesta debe ser pacífica y no debe poner en riesgo la seguridad o la vida de otras personas, ni tampoco debe atentar contra la propiedad privada o los bienes públicos.

Se supone que las personas poseen la capacidad de asumir unos mínimos de comportamiento social en aras de la convivencia pacífica, incluso cuando están indignadas y protestando. Eso es lo que se espera de personas que a la par de reclamar derechos reconocen los derechos de los otros. Pero cuando una multitud se descontrola y se convierte en una turba enardecida que lanza piedras, incendia vehículos e incluso hace uso de explosivos a través de las llamadas “papas bomba”, ¿cómo se les controla?, ¿cómo se restablece el orden público?, ¿cómo se protege la vida, honra y bienes de quienes nada tienen que ver con las protestas?

Hace unas décadas, siguiendo la doctrina estadounidense, se entrenada a las unidades de Policía Militar para el control de las turbas (multitudes fuera de control). No había escudo ni bastón tonfa, sino que los soldados en uniforme de combate y casco, avanzaban en formación, zapateando, con el fusil apuntando al frente y la bayoneta calada, tras esta formación frontal iban los granaderos con los lacrimógenos, y los equipos de captura con las esposas. Cuatro formaciones básicas eran enseñadas a los soldados: en cuña, en uve, diagonal izquierda y diagonal derecha, dependiendo de si para despejar la vía se quería orientar a los manifestantes a las aceras, a la isla, o a alguna de las dos aceras en particular, donde se arrestaría a los líderes y agitadores. La amenaza de las bayonetas era algo absolutamente intimidante, y no me cabe la menor duda de que si hace 50 o 60 años los manifestantes le hubiesen arrojado explosivos a una unidad de Policía Militar en funciones antidisturbios, dispararle a los agresores hubiese sido aceptable y normal. Es decir, hace unas décadas la idea era que si el Ejército llegaba, la protesta violenta se terminaba porque sí. 

El Obispo Castrense, Monseñor Fabio Suescún Mutis, en una ceremonia de confirmación de un personal de SoldadosCriticas al Obispado Castrense Colombiano y algunas preguntas curiosas a los fieles.

La sentencia de la Corte Constitucional C-350 de 1994, dice: “El Constituyente de 1991 abandonó el modelo de regulación de la Constitución de 1886 -que consagraba un Estado con libertad religiosa pero de orientación confesional por la protección preferente que otorgaba a la Iglesia Católica-, y estableció un Estado laico, con plena libertad religiosa, caracterizado por una estricta separación entre el Estado y las iglesias, y la igualdad de derecho de todas las confesiones religiosas frente al Estado y frente al ordenamiento jurídico.”

Dos cosas me llaman la atención sobre la institución llamada “Obispado Castrense”, la primera es que no me explico por qué existe, teniendo en cuenta que nuestra Constitución Política establece que el Estado Colombiano es laico, cosa que se reafirma en sentencias como la anteriormente mencionada. Es decir, que en independencia de la religión profesada individualmente por sus integrantes, las instituciones como tales no tienen religión oficial. En este orden de ideas, cabe preguntarse cual es la justificación legal para que dentro de los cuarteles haya capillas católicas y en la estructura militar exista el Obispado Castrense, dando obvios privilegios a una religión sobre las demás.

Personalmente no conozco de la existencia de Mezquitas, Salones del Reino, o Templos de Culto al interior de las guarniciones militares, pero es seguro que en casi todas hay capillas o iglesias católicas. La razón obvia debe ser que la mayoría de nuestros militares y policías son católicos, y que debido a su trabajo, las tensiones y el estrés, estas personas encuentran consuelo, equilibrio, y paz espiritual, a través de su práctica religiosa. De esta forma, la existencia de las capillas al interior de las guarniciones representa una ventaja que beneficia al personal, y la existencia del Obispado Castrense garantiza que los guías espirituales están preparados para atender a esta población específica, con todas sus particularidades.

 

Transporte blindado Engesa EE-11 Urutú de la Caballería ColombianaSobre la necesidad de reemplazar a los Cascavel y Urutú de la Caballería Colombiana.

Los blindados brasileros fueron un éxito comercial en los años 70 y 80. Su simplicidad mecánica unida a su facilidad de operación y bajo costo, hicieron muy atractivos a estos vehículos para los Ejércitos con pequeños presupuestos.

A finales de los años 70 el Ejército Colombiano tenía en servicio en sus unidades de Caballería a los tanques ligeros M3 Stuart y a los blindados ligeros a ruedas M8 y M20, junto a un importante lote de jeeps M-38 y M-151 y vehículos ligeros de transporte tipo Weapon. La mayor parte de este material era equipo de la Segunda Guerra Mundial. Considerando que los países vecinos se habían dotado de modernos tanques franceses o rusos, era necesaria una modernización del inventario de blindados.

Valga anotar que Colombia recibió un lote de transportes de infantería M-113 que inicialmente fueron asignados a la Caballería, pero que eventualmente pasaron a manos de la Infantería, mecanizando a cuatro Batallones.

En este contexto, el Ejército de Colombia encargó a la empresa brasilera Engesa (Engenheiros Especializados S.A.), un lote de 128 EE-9 Cascavel, 54 EE-11 Urutú, y un grupo de camiones 4x4 EE-15 y 6x6 EE-25, que prestarían servicio como “carro-taller” o como vehículos de lubricación. Estas unidades llegaron en 1983 y se repartieron entre los Batallones de Caballería existentes en ese momento, conformando a tal efecto Escuadrones Pesados.

 

Helicópteros UH-60L Blackhawk de la Aviación del Ejército Nacional de Colombia

Análisis comparativo entre el conflicto interno colombiano y la  Guerra de Vietnam.

Hemos visto en los últimos años cómo se ha incrementado progresivamente la flota de helicópteros de las Fuerzas Militares y de la Policía Nacional, al punto que nuestra aviación de policía es la más numerosa de América Latina, y nuestro país el propietario de la cuarta flota a nivel mundial de los modernos helicópteros Blackhawk. Debido a esto último, la firma estadounidense Sikorsky Aerospace Services va a ampliar su contrato de mantenimiento en el país, aumentando el número de técnicos permanentes en la base de Tolemaida a 42 personas. Además, está previsto que Sikorsky inaugure en el corto plazo un centro de entrenamiento para dichos helicópteros en esa misma base, que no solo estará al servicio de Colombia, sino también de clientes de otros países.

En nuestro inventario tenemos diversos modelos de helicópteros de distintos orígenes. Por ejemplo, además de los Blackhawk estadounidenses también contamos con los Mi-17 rusos, los Bo-105 alemanes, y los Fennec franceses, sin olvidar a los veteranos UH-1 ahora modernizados al estándar Huey 2. También tenemos ejemplares de Bell 206, 212, y 412, entre otros. La pregunta evidente es por qué tanto interés de la Fuerza Pública por los helicópteros. A esa pregunta pretendo dar respuesta en este escrito.

La capacidad para despegar y aterrizar verticalmente, así como para mantener el vuelo estacionario, es increíblemente útil para diversas operaciones militares. En particular, los helicópteros permiten incrementar la movilidad de las tropas actuando como un multiplicador de fuerza. Por ejemplo, se conoce como “poder relativo de combate” al número de hombres, armas y equipos, que efectivamente están presentes en un lugar específico del terreno para hacer frente al enemigo. Teniendo en cuenta este concepto, sería perfectamente posible que una fuerza militar que en su conjunto es inferior a otra, llegue a superarla en poder relativo de combate en algún lugar del frente, y si allí está el centro de gravedad de la batalla, quien en general se presentaba como en inferiores condiciones, podría llegar a ganar la guerra. Con los helicópteros se puede alterar súbitamente el poder relativo de combate en el lugar deseado.