Yaneth Giha Tovar

Entrevista a Yaneth Giha Tovar, Viceministra del Grupo Social y Empresarial de la Defensa, GSED.

Con la viceministra me pasó algo parecido a cuando entrevisté al Almirante Rafael Grau. Fui a Cartagena por una cosa y resulté con otra. Menos mal que soy sociólogo, pues así puedo permitirme algunas “licencias periodísticas”, que serían mal vistas en un profesional de la comunicación. O quizá también sean mal vistas en mi caso, pero la verdad no me importa. No hay nada mejor que disfrutar lo que uno hace. Como Yaneth Giha.

Cuando fui a Cartagena a visitar al señor Almirante (r) Rafael Grau Araujo, a quien solicité una entrevista para hablar sobre los sucesos de agosto de 1987, cuando él era Comandante de la Armada Nacional y casi hay una guerra con Venezuela, terminé en su casa almorzando con su familia, y al día siguiente visitando la exposición “12 Bronces para la Historia”, y escuchando del Almirante la vida y obra de su hermano Enrique Grau, “el maestro Grau”, el de las “Mariamulatas” que hay en varias ciudades de Colombia, el afamado pintor y escultor colombiano ya fallecido. El Almirante es el celoso guardian del legado artístico de su hermano, y es un cruzado con una misión clara: entregar las obras a Cartagena, el día en que la municipalidad construya un museo apropiado para acogerlas. Fue la única condición que dejó el Maestro, y que los ingratos líderes políticos de Cartagena no han querido cumplir. Aquí en Medellín, el Maestro Botero donó unas regordetas obras y enseguida les hicieron museo al aire libre en pleno centro de la ciudad. La verdad, estando allá escuchando al Almirante, tomándome un wiskey en su departamento con vista al mar, ni me acordaba del incidente con el Capitán venezolano Alfredo Castañeda Giral que le quería disparar un misil Otomat a nuestra corbeta Caldas. Yo solo pensaba en el Maestro Enrique Grau y en lo macondiano de la situación en la que se hallaba su legado artístico. Resultado de la operación: me sumé a la campaña de apoyo a la Fundación Enrique Grau Araujo, y me olvidé de 1987.

Representación de nuestra flota de transportes. Foto de www.fuerzasmilitares.org

Algunas consideraciones preliminares sobre los equipos disponibles y las operaciones aeromóviles.

En esta oportunidad haremos un repaso rápido acerca de las aeronaves de transporte de nuestras Fuerzas Militares y de Policía, sus capacidades y limitaciones.

En febrero del año 2010 se realizó una importante maniobra de transporte aéreo, con la que se demostró el nivel de alistamiento operativo del Comando Aéreo de Transporte Militar, CATAM. En esa oportunidad, cinco de nuestros aviones Hércules salieron de la base del CATAM en Bogotá, para transportar a 600 hombres de las Fuerzas Especiales del Ejército, más 10 toneladas de apoyo logístico, desde Tolemaida hasta San Vicente del Caguan, en el departamento del Caquetá, y La Macarena en el departamento del Meta. La planeación de esta maniobra se realizó en un tiempo record de 1 hora y 30 minutos. Quedando claro que poseemos una importante capacidad de respuesta, y que el nombre de “Fuerza de Despliegue Rápido” (FUDRA), tiene su razón de ser.

La capacidad de transporte táctico en la Fuerza Aérea Colombiana está representada por un conjunto heterogéneo de aeronaves, que para efectos de análisis vamos a dividir en las siguientes categorías:

Transportes Tácticos

Son aviones típicamente militares concebidos para trabajo pesado y continuo. El tren de aterrizaje es robusto, poseen capacidad para operar en pistas con pocas o ninguna facilidad logística. Tienen ala alta, con el fin de alejar los motores del suelo, facilitar la maniobra en pistas no preparadas y prevenir la ingesta de objetos extraños por los motores. Disponen de puerta trasera y una rampa para ingresar carga o facilitar el embarque y desembarque de tropas. Pueden llevar en su interior vehículos pequeños que embarcan y desembarcan por sus propios medios a través de la rampa trasera. La tripulación acumula horas de vuelo rápidamente, pues las necesidades operativas en Colombia hacen que los aviones cumplan misiones sucesivas hasta que es necesario un nuevo ciclo de mantenimiento. Estos aviones entran en zonas de riesgo, y operan desde pistas cortas y poco preparadas.

 

Monumento al Soldado Colombiano. BACOT 23

El armamento individual del soldado colombiano a lo largo de la historia.

La base de toda organización militar es el combatiente individual. De su equipamiento y adecuado entrenamiento depende todo lo demás. En esta oportunidad, hablaremos sobre los fusiles de dotación de nuestros soldados y policías.

Revisando el informe de resultados del 2011 de INDUMIL, sentí un inocultable orgullo cuando me percaté de las grandes capacidades que posee esta industria nacional. Dos cosas me llamaron poderosamente la atención. La primera, que en el histórico de fabricación de fusiles, alcanzamos un pico de 38.500 unidades en el año 2004. La segunda, que en relación a la munición suelta (no eslabonada) calibre 5,56 x 45 mm., llegamos a fabricar 31.637.844 cartuchos en el año 2011. Grosso modo, esto me permite concluir que la capacidad instalada de Indumil es de 40.000 fusiles y 32 millones de cartuchos en un año, no me imaginaba que llegásemos a esas cifras. Este descubrimiento me motivó a profundizar un poco más sobre el tema.

Un poco de historia: La independencia

En la guerra de independencia de Colombia (1810-1824) nuestra infantería usó armas de avancarga, en las que el proyectil y la pólvora estaban separados y el infante debía introducir hábilmente los elementos en el cañón de su arma, para luego hacer fuego por medio de un sistema que usaba silex o pedernal para producir una chispa que encendiera la pólvora, y consecuentemente produjera el disparo. Estos fusiles teóricamente podían llegar a los 200 metros de alcance máximo, pero la realidad era que a más de 60 metros se perdía precisión, debido principalmente al ánima lisa del cañón, a lo heterogéneo de los lotes de pólvora y a las ligeras variaciones en las cantidades de ésta usadas en cada disparo.

Los soldados libertadores usaron principalmente “mosquetes” adquiridos en tres países, en Francia compramos armas del tipo Charleville Musket Model 1766, calibre .69’’(17.5mm), en Estados Unidos compramos los más modernos Springfield Musket of 1795 (desarrollados por los Estados Unidos partiendo del modelo Charleville, con el que comparte calibre), y en Inglaterra compramos los mosquetes Brown Bess, calibre .71’’ (18 mm.)

Aviones Kfir C10 y Kfir TC12 en Nellis AFB, USA, en las maniobras Red Flag del 2012

Algunos comentarios sobre los aviones de caza de la Fuerza Aérea Colombiana, sus posibilidades, limitaciones, y sobre las amenazas que deben enfrentar.

En este escrito repasaremos brevemente parte de la historia de la aviación de caza en Colombia y haremos algunas observaciones sobre el tema. Recordando que los cazas interceptores son, junto con los sensores radar y las armas antiaéreas, los pilares fundamentales de un sistema integrado de defensa aérea.

Los North American Sabre F-86F / Canadair Sabre Mk-IV

En 1956 la Fuerza Aérea Colombiana adquirió 6 cazas Sabre Mk-IV fabricados bajo licencia por la empresa canadiense Canadair. Estos primeros ejemplares estaban propulsados por turbinas Orenda 14, y llevaron las matriculas FAC 2021, 2022, 2023, 2024, 2025 y 2026. En el año 1963 bajo el programa MAP (Mutual Asistance Program, Programa de Asistencia Mutua) de los Estados Unidos, se recibieron 4 aviones más, pero del modelo F-86F, fabricados por North American. Estos contaban con reactores General Electric J47-GE-27 y llevaron las matrículas FAC 2027, 2028, 2029 y 2030.

Los 10 Sabre de la Fuerza Aérea Colombiana fueron asignados a la Base Aérea de Palanquero, sede del Comando Aéreo de Combate Nº 1, CACOM 1. Desde allí apoyaron las operaciones del Ejército Nacional contra las guerrillas comunistas, hasta que fueron retirados del servicio activo en 1967. A lo largo de sus 11 años de servicio hubo tres accidentes fatales con el equipo: el FAC 2026, se accidentó el 18 de septiembre de 1956; el FAC 2022 el 23 de junio de 1960, y el FAC 2025 cayó el 7 de junio de 1964. El último vuelo de estos aviones en la Fuerza Aérea Colombiana lo realizó el FAC 2024.

El Sabre fue el caza más avanzado del mundo cuando entró en servicio ya que, entre otras cosas, la visibilidad desde la cabina era muy superior a los cazas precedentes y todas las superficies de control estaban asistidas hidráulicamente. Poseía un ala en flecha de 35º con slats de borde ataque, revestimiento doble tipo bocadillo con lámina corrugada interna para proporcionar mayor resistencia y rigidez. La mayoría de los sistemas de mando e instrumentos eran eléctricos y desde un comienzo el avión llevó un nuevo asiento eyectable, lo cual contribuyó significativamente a disminuir las pérdidas de pilotos en combate. El Sabre poseía una maniobrabilidad excelente, lo que le permitió enfrentarse con éxito a los cazas soviéticos Mig-15 Fagot sobre los cielos de Corea, de donde surgió convertido en leyenda. De ahí el interés de la Fuerza Aérea Colombiana por hacerse con algunos ejemplares de este magnifico caza.

Submarino Oceánico ARC “Pijao” navegando en superficie frente a la costa de CartagenaUn poco de historia y algunos datos de interés sobre la “fuerza silente” de la Armada Nacional.

Los primeros submarinos militares operacionales aparecieron a principios del siglo XX y jugaron luego un papel importantísimo en la Primera Guerra Mundial (1914-1918). Incluso antes de que los submarinos mostraran todo su potencial en ese conflicto bélico, Perú ya había captado su importancia, y adquirió dos unidades a Francia, mismas que llegaron al Perú en una fecha tan temprana como lo fue el 19 de agosto de 1911. Valga anotar que antes de eso la Marina de Guerra del Perú ya había hecho dos intentos infructuosos por crear nacionalmente pequeños submarinos de ataque. Brasil creó su flotilla de submarinos el 17 de julio de 1914, con tres unidades. Chile puso en servicio sus primeros seis submarinos el 4 de julio de 1917. Argentina recibió sus primeros 3 submarinos el 3 de septiembre de 1933. Venezuela adquirió su primer submarino el 4 de mayo de 1.960. Y en esto, igual que en otras oportunidades, nosotros llegamos tarde. Solo ecuador llegó más tarde que nosotros, pues fue apenas el 8 de marzo de 1978 que arribó su primer submarino a puerto ecuatoriano.

Los Submarinos Tácticos Cosmos SX-506

Colombia recibió sus submarinos tácticos o “enanos” del tipo SX-506, el 17 de abril de 1973, y el 6 de julio de 1974. Se trata del S-20 ARC “Intrépido” y S-21 ARC “Indomable”. Estos submarinos son de origen italiano, y cuentan con un Dique Flotante que les presta apoyo, el ARC “My. Jaime Arias Arango”. Este dique, a pesar de no ser autopropulsado, es muy importante en el sentido de que constituye una base de apoyo móvil que permite trasladar los submarinos a sitios de dispersión, alejándolos de posibles ataques aéreos o navales a las bases principales.

La primera inmersión del ARC “Intrépido” se realizó en la bahía de Cartagena, el 06 de noviembre de 1973, a 30 metros de profundidad y con tripulación nacional. Esta fecha fue escogida como el día del arma submarina colombiana.