M3 Stuart
M3-A1 en el Grupo de Caballería Mecanizado “Silva Plazas”. Foto del autor.

“Vehículo a prueba de balas, que podía pasar por encima de las alambradas gracias a su peso y apoyar el avance con fuego de ametralladora” esa fue la primera descripción de un tanque o carro de combate hecha en diciembre de 1914 ante el panorama de la guerra de trincheras en el frente occidental en Europa. 

Un tanque es un vehículo blindado, con capacidad de movilizarse campo a través, con un cañón de gran calibre ideado para ser utilizado, principalmente, en el ataque o en el contra-ataque, siendo su objetivo otros vehículos blindados similares, provee, además, fuerza de fuego bajo protección blindada, es poseedor de gran valor táctico en el campo de combate, al que se le debe conceder gran importancia en cualquier ejército por su capacidad de romper las líneas del enemigo con gran facilidad siempre y cuando sean adecuadamente empleados, aunque, se debe decir que el tanque no está exento de graves desventajas en el campo de combate.

El M3 Stuart surge a finales de los años 30 de la necesidad de dotar al ejército de Estados Unidos con un tanque capaz de ser producido en masa, con buena movilidad y confiable, por lo que se usa entonces el diseño del tanque M2, pero ahora se mejoraría la suspensión, se dotaría de un mejor motor, además de algunos cambios en su configuración y construcción. Entraría por primera vez en servicio en el norte de África a manos del ejército británico contra los tanques del Afrika Corps al mando del General Rommel, cumpliendo una muy buena labor en el momento de ser usados como vehículos de exploración por su excelente movilidad y al servir como apoyo de fuego a la infantería, además de ganarse gran fama por su confiabilidad; pero a este blindado no le fue nada bien como vehículo contra-carro por su estrecho formato que lo hacía muy incómodo para su tripulación, su cañón de bajo calibre y alcance, y contar, además, con una escasa protección blindada que lo hacía muy vulnerable al momento de enfrentarse contra los cañones de los otros tanques o simplemente al ser impactado por las armas contra-carro de la infantería.

La misma historia de siempre.

El ejército colombiano se ha caracterizado por estar rezagado en armamento convencional al momento de compararse con sus vecinos, en el caso del parque motorizado y específicamente el blindado no fue la excepción, hasta bien entrados los años treinta le había costando mucho trabajo remplazar las unidades montadas a caballo por unidades motorizadas, y ni qué hablar de los blindados, la situación anterior se explica en parte por la escasez de recursos asignados al Ministerio de Guerra de aquellos años. Se debe tener en cuenta que Perú a fines de los años treinta ya contaba con blindados de procedencia checoslovaca que usó con gran éxito en 1941 contra su vecino ecuatoriano, y Venezuela, por su parte, hacía gala de su capacidad de inventiva para trasformar vehículos civiles en vehículos blindados, además de llevar a cabo serios programas de desarrollo blindado con Italia.

Llega la Segunda Guerra Mundial

En el marco de la Segunda Guerra Mundial, los países latinoamericanos ya no podían abastecer a sus ejércitos del material europeo debido a que era utilizado para la confrontación armada que vivía ese continente, por lo que se da un mayor acercamiento en el mercado de armas entre Estados Unidos y los países de sur América, y es en ese momento que gracias a un acuerdo de préstamo y arriendo (lend and lease, en inglés) entre el gobierno de Estados Unidos y el gobierno de Colombia, este último cedía, algunas de sus bases militares, puertos marítimos y pistas de aviación para que militares norteamericanos hicieran uso de ellas, y a cambio Colombia recibiría 16 millones de dólares de la época para la compra de armas de procedencia estadounidense (cabe mencionar que las condiciones del pacto fueron secretas para la opinión pública en su momento).

Para dar cumplimiento con lo pactado, desde 1943 Colombia envía algunos oficiales, entre ellos al futuro presidente-dictador Gustavo Rojas Pinilla, para la consecución de material del guerra y así comienza a llegar a Colombia gran variedad de material de guerra de ese país, entre los que se encuentran vehículos M8 Greyhound, M20 de exploración, semiorugas M3-A1 de transporte de personal, Jeeps, motocicletas de enlace Harley Davidson, vehículos WC 51, cañones antitanque M3 de 37mm y M1 de 57mm, entre otros, y para Julio de 1944 ya habían arribado al país al menos 5 de los tanques Stuart M3-A1 (variante de la versión M3 original) que se llegaron a pactar con el país del norte, llegando a contarse con un total de 18 unidades que comenzaron sus labores en la entonces Escuela de Blindados y Motorización ubicada en Bogotá, siendo para ese momento “la cuna de los blindados”, única Unidad de Choque del país.

Los tanques Stuart M3A1 que llegaron a Colombia para esa ocasión tenían un blindaje de 51mm en las partes más protegidas y un mínimo de 10mm en las partes menos protegidas, lo que sumado a los demás componentes del vehículo le daban un peso de 14 toneladas, era propulsado por un motor radial Continental W670-9A que le otorgaba una muy buena velocidad máxima de 57 kilómetros por hora en una vía pavimentada y tenía una autonomía de 120 kilómetros que podía ser extendida con la adición de unos contenedores extras en la parte superior del tanque, estaba, además, armado con un cañón principal M6 de 37mm, puesto en una torreta D58101 y tres ametralladoras Browning .30 (léase: punto treinta) siendo operadas, dos al interior del vehículo, una desde el puesto del operador de radio, otra coaxial y una tercera, en configuración antiaérea, operada desde el exterior por un quinto hombre posicionada en la parte posterior superior de la torreta. 

M3 Stuart
Parte posterior del cañón M6 de 37mm que iba montado en uno de los M3. Foto del autor.

Dentro de lo presupuestado para hacerse con el material también había un programa de adaptación de infraestructura (adaptación que corría por cuenta del país receptor) en la que se contemplaba la mejora de caminos a partir de las ventajas tácticas y estratégicas que estos proveyeran para la movilización, concentración y utilización del material de guerra, también se intervinieron algunas vías férreas para alinearlas con algunos establecimientos militares y la construcción de talleres, cuarteles, locales, depósitos y hangares, entre muchos otros, además, era también muy importante la formación técnica del personal para dar el uso adecuado de todos esos equipos adquiridos, por lo que fueron enviados algunos oficiales y suboficiales de diferentes armas para capacitarse en el uso de estos equipos a Estados Unidos, entre los que se encontraban los capitanes Germán Uribe, Ignacio Rengifo (hijo del exministro de Guerra involucrado en el caso de la masacre de las bananeras) y los subtenientes Alberto Duarte Aguilera y Álvaro Valencia Tovar, quienes tomaron un curso sobre Tácticas, técnicas y mantenimiento de vehículos blindados, siendo formados en Fort Knox, y pusieron en práctica lo aprendido con el batallón de tanques 777 estadounidense, justo en el momento en que este batallón se preparaba para viajar a Europa y participar en la operación “Overlord” en el desembarco en Normandía. 

Aparición en escena

En el ejército colombiano los Stuart fueron partícipes, principalmente, de algunos de los momentos más significativos en la vida nacional, como lo han sido los desfiles militares que se realizan todos los años, especialmente en el desfile del 8 de mayo de 1945 en Bogotá, desfile hecho tras la rendición de los ejércitos alemanes ante los aliados (desfile que por supuesto estaba cargado con un mensaje político al celebrar la victoria aliada) o el realizado antes de la partida del primer Batallón Colombia a Corea; también se le vio en momentos de gran tensión como lo fue el 9 de abril de 1948, en el que con las ametralladoras que dispone disparó a la multitud revoltosa, ayudando a retomar el control en el centro de Bogotá y mantener el orden ese día tras los nefastos sucesos ocurridos por la muerte del caudillo liberal Jorge Eliecer Gaitán, día en el que también murieron algunos soldados y el recordado capitán y comandante de estos tanques Mario Serpa. Otro momento de tensión en el que se les vio fue el 10 de mayo de 1957, día en el que el presidente-dictador, Gustavo Rojas Pinilla, debió renunciar a su cargo por presiones de diversa índole, por lo que se presentaron casos de sublevación en las filas de las Fuerzas Armadas, y para prevenir algún tipo de toma del poder por los sublevados, fueron desplegados los M3-A1 en posiciones defensivas alrededor del Palacio de la Carrera y el Palacio de San Carlos, centros de poder de aquellos años en el centro de Bogotá. 

M3 Stuart
Stuart frente al Palacio de San Carlos en mayo de 1957.

Con la llegada de los Stuart al ejército colombiano, sin duda, se incrementaron las  capacidades operacionales y se ponía a tono con los principios de la guerra  moderna de aquellos años, además que se llegó a demostrar la capacidad de absorber y dominar la teoría sobre el empleo de blindados por parte de la oficialidad colombiana en el instante en que se fue capaz de adaptar manuales extranjeros al terreno colombiano y dar respuesta, en algunos casos, a los inconvenientes que presentaron los tanques al momento de emplearse en la geografía colombiana, pero, no se puede dejar de lado que estos vehículos a escasos años de haber llegado a Colombia estaban ya bastante desfasados en su tecnología y en capacidades si se le compara con países de la región, además de estar en un número extremadamente bajo, por lo que tenerlos no significaba mayor cosa al momento de haber sido utilizados en un conflicto internacional convencional, para dar constancia de eso, a inicios de los años cincuenta el M3-A1 era definido como material anticuado por los más altos mandos del ejército colombiano, y en caso de necesitarse para una confrontación armada internacional el país estaría totalmente indefenso; situación que se vio demostrada en el altercado de 1952 con Venezuela por la soberanía del archipiélago de “los Monjes”, en este caso el gobierno nacional simplemente dejó pasar el hecho y cedió ese territorio colombiano a Venezuela ante la incapacidad de reaccionar militar o diplomáticamente. 

Al tema de la renovación de los tanque se les dio tanto alargue y llegaron a estar tan desfasados en el tiempo, que una misión militar estadounidense elogiaba a los militares colombianos por el “magnífico estado de conservación del museo de los blindados” al ver que el M3-A1 todavía pudiera estar en servicio en algún ejército del mundo. El Stuart solo llegaría a ser retirado del servicio definitivo hasta mediados de los años 70, estando en operación más de 30 años en las filas del Ejército Nacional al servicio de la caballería.

Buenos pero caros

Los análisis que especialistas en la materia han hecho sobre el empleo de tanques en los diferentes escenarios donde estos han operado concluyen en la necesidad de emplear los tanques únicamente en espacios abiertos, planos y extensos, en gran número, y no solo como un elemento más de un ataque con infantería al estilo de la Primera Guerra Mundial, el tanque debe ser la punta de lanza del ataque, el ataque con tanques debe tener gran velocidad al estilo de las primeras fases de la Segunda Guerra Mundial en el teatro europeo y por último y no menos importante, debe poseer toda una amplia cadena logística detrás que sustente la operatividad de estos, lo que significa entonces, un gran desgaste para el aparataje del ejército e infla los gastos de operación en los que este debe incurrir para su operación, por lo que a mayor número de tanques mayor es el desgaste logístico del ejército.

La idea de ampliar el número de tanques con el fin de hacer cumplir una de las máximas de la guerra de blindados o, al menos, de reponer los tanques ya existentes por mejores tecnologías ha estado, a pesar de todo, presente en la mente los mandos, sin embargo el M3-A1 Stuart es el único tanque con el que ha podido contar el ejército colombiano en toda su historia.

Aparte de los 18 que ya habían llegado por los acuerdos hechos durante la Segunda Guerra Mundial, el gobierno colombiano en 1949 gracias al aumento de recursos dados a la Ministerio de Guerra generado por algunos compromisos internacionales que había afirmado, llevó a cabo negociaciones con un particular en Estados Unidos para adquirir un lote muy económico de 20 Stuart M3-A1, sin embargo, tal negociación solo se trató de un intento de estafa y afortunadamente el dinero no fue girado al particular que los “negociaba”, por lo que la partida presupuestal se utilizó entonces para la compra de 36 semiorugas M3 de transporte de personal, también se adelantó la compra de un banco de pruebas para motores de tanque (que lograba doblar la vida útil de los motores) además de gran cantidad de repuestos necesarios para el parque automotor utilizado para ese momento por el ejército.

Como se vio anteriormente la compra de más unidades Stuart no se logró materializar en su momento, y cabe señalar aquí, que mucho menos se pudo llevar a cabo un programa de reposición de los Stuart debido a temas económicos, geográficos, teóricos y prácticos, a saber:

El principal argumento, el económico, es la carencia total de recursos para poder comprar tanques ya que para comprarlos nuevos o, incluso, usados, se requiere de un presupuesto bastante elevado y en Colombia ha sido una constante la falta de presupuesto asignado a la cartera de Guerra y de Defensa siendo esta falla un problema histórico en el país, por lo que la idea de adquirir tanques es lo primero que se desecha en los momentos de estrechez presupuestaria.

Es importante tener en cuenta, que a pesar de la capacidad campo a través de los tanques, movilizarlos por terreno irregular o poco preparado por un periodo extenso de tiempo hace que se acelere su desgaste y por consiguiente pierdan sus capacidades rápidamente, haciendo inviable su utilización para cualquier ejército en el mundo, por lo que es muy importante tener un excelente sistema de carreteras o contar con una gran cantidad de tracto-camiones con planchones adecuados para el trasporte de estos tanques. Ahora, Colombia se ha caracterizado por ser un país con pésimas vías de comunicación lo que lleva a cualquier vehículo a dañarse rápidamente y más en los tiempos en que operó el Stuart, tal situación desmotivó cualquier iniciativa de contar con tanques, puesto que no se podría dar una movilización adecuada para estos en caso de requerir hacerlo.

Por otro lado hay algunos oficiales que gracias a sus experiencias con tanques en combate real en el extranjero, como la que tuvieron algunos militares colombianos enviados a la Guerra de Corea, desestimaban la adopción del tanque en el ejército colombiano por dos razones fundamentales, la primera y que se enmarcaba en la ya tradicional excusa de que las grandes sumas de dinero requeridas para comprarlos y mantenerlos hacía inviable al ejército colombiano, y la segunda razón era producto de lo vivido por ellos en campos coreanos al ver la no destacable participación de las unidades de tanques aliadas contra las comunistas, dado que los tanques aliados caían siendo víctimas del terreno montañoso, el terreno blando, las grandes deficiencias en las vías, y de las armas antitanque usadas por la infantería comunista, lo cual, a juicio de los militares colombianos, no se reflejaba en éxitos la gran inversión en los tanques al emplearse en el campo de combate. Por eso se formulaba entonces invertir los pocos recursos existentes para aquellos años en la compra de armas antitanque para la infantería, como la bazooka, o los cañones sin retroceso de 75mm y 105mm que habían sido probados con éxito en Corea en combate real por los mismo colombianos.

Para uso doméstico

Estados Unidos a pesar de haber firmado algunos pactos con Colombia sobre la necesidad de dotar al ejército con armas e instrucción, los recursos dados al país suramericano no fueron amplios, si se le compara con el resto de países de la región, estos recursos fueron absorbidos en gran parte para suplir las necesidades primarias del ejército, que no eran pocas. En los años cincuenta, mientras se daba el debate entre si comprar o no comprar más tanques, en Colombia, la lucha del Estado contra actores al margen de la ley (actores llamados por los diferentes gobiernos como “bandoleros”) se hacía cada vez más intensa a pesar de los esfuerzos de los gobiernos por amnistiar o abatir a quienes se sublevan contra el Estado, así, los esfuerzos de acabar con estos se incrementaron, las operaciones militares desarrolladas contra estos “bandoleros” demostraban que el uso de tanques era completamente inviable debido a la concepción de guerra irregular que los “bandoleros” tenían, pero si, en cambio, vehículos blindados de ruedas, más móviles, y armados con ametralladoras eran mucho más efectivos para el combate, prestando protección blindada a los hombres y las columnas mecanizadas movilizadas a las zonas donde operaban los “bandoleros”, siendo los vehículos M8 Greyhound, M20, o incluso, vehículos semiorugas M3-A1 modificados con ruedas los más apetecidos por el ejército para esos años, situación que finalmente llevó a la desaparición de los tanques en el Ejército colombiano. 

M3
Semioruga M3-A1 modificado con ruedas. Foto tomada de Internet.

Monumentos

Afortunadamente algunos de los Stuart lograron ser conservados medianamente para que hoy en día pueden encontrarse algunos de estos como piezas de museo en instalaciones militares, en la Escuela de Caballería en Bogotá pueden encontrarse dos unidades, en la Escuela Militar de Cadetes hay una unidad, en el Grupo de Caballería Mecanizado N1 “General José Miguel Silva Plazas, una unidad, y por último en el Grupo de Caballería Mecanizado N2 “Cr Juan José Rondón” se encuentran dos unidades.

Conclusiones

Básicamente el Stuart en Colombia las veces que debió ser utilizado se le empleó para cumplir misiones de orden interno, mostrando la inutilidad del tanque para las  requerimientos prioritarios de seguridad por los cuales atravesaba el país, sumado a la poco practicidad de su empleo en los escenarios colombianos en los que pudieron haber sido operados, sin dejar de lado su escaso número, que era bastante insignificante.

El desarrollo de operaciones contra los grupos de “bandoleres” le significó el fin al Stuart y al abandono del desarrollo de las capacidades de los tanques al Ejército colombiano, capacidades inexistentes hasta hoy en día y que han sido medianamente suplidas por medio del uso de armas antitanque operados por la infantería y vehículos de reconocimiento como los Cascavel de procedencia brasilera.

No se puede dejar de lado tampoco el hecho de lo significativo, en su momento, de los alcances de los recursos dados por Estados Unidos para poder desarrollar una doctrina de blindados a inicios de los años cuarenta, ayuda sin la cual no habría sido posible contar, siquiera con tanque alguno, pero que lamentablemente fue dejado de lado para dar paso a la lucha de la guerra irregular que no ha podido ser resuelta hoy en día por la vía militar.

 

David Sarmiento Rojas
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Historiador de la Universidad Javeriana (en formación)

 

Fuentes escritas

  • Andrade Amaya, Luis Alberto, “El Gobierno de las Fuerzas Armadas”, en Historia de las Fuerzas Militares, Bogotá, Planeta Colombia, 1993, tomo III, pp. 83-114.
  • Braun, Herbert. Mataron a Gaitán. Vida pública y violencia en Colombia. Bogotá: Punto de lectura, 2016.
  • Bushnell, David. Eduardo Santos y la política del Buen Vecino. Bogotá: Ancora editores, 1984.
  • Centro de Estudios Históricos del Ejército. 2018. Apuntes históricos, Ministros de Guerra y Defensa de Colombia. Bogotá: Imprenta Nacional de Colombia.
  • Galvis, Silvia y Donadio, Alberto. Colombia Nazi 1939-1945. Espionaje Alemán, la cacería del FBI, Santos, López y los pactos secretos. Bogotá D.E.: Planeta: 1986.
  • ____ El jefe supremo: Rojas Pinilla en la violencia y el poder. Bogotá: Planeta, 1988.
  • Puyana García, Gabriel, director académico, 2009. Historia de la Caballería Colombiana. Bogotá: Planeta.
  • Rodríguez Hernández, Saúl Mauricio. La influencia de los Estados Unidos en el ejército colombiano. 1951-1959. Medellín: La Carreta Editores, 2004.
  • Ruíz Novoa, Alberto. Enseñanzas de la campaña de Corea aplicables al ejército de Colombia. Bogotá: Antares, 1956.
  • Torres del Río, César. Fuerzas Armadas y  Seguridad Nacional. Bogotá: Planeta, 2000
  • Valencia Tovar, Álvaro. Los presidentes que yo conocí. Bogotá: Planeta, 2013.
  • ___ Guía para el empleo táctico de tanques livianos (I parte). Suplemento al “Memorial de Estado Mayor”. Bogotá: Estado Mayor de las Fuerzas Militares, 1946.
  • ___Guía para el empleo táctico de tanques livianos (II parte). Suplemento al “Memorial de Estado Mayor”. Bogotá: Estado Mayor de las Fuerzas Militares, 1946.
  • ___ Manual de tiro y conocimiento del cañón de 37mm. Montado en el tanque liviano M3 A-1. Suplemento al “Memorial de Estado Mayor”. Bogotá: Estado Mayor de las Fuerzas Militares, 1945.
  • Velásquez Román, Coronel (r) Germán. Añoranzas de la caballería colombiana. Bogotá: Publicaciones del ejército, 2011.
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Documentos Oficiales

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  • Santo Domingo, Ramón. Memoria del Ministro de Guerra al Congreso Nacional de 1943. Bogotá, Imprenta del Estado Mayor, 1943.

Fuentes electrónicas

  • Alerta en la frontera. (Documental completo) de guerra Perú - Ecuador de 1941. Escenas reales.

https://www.youtube.com/watch?v=OE6377BgP3k&t=2603s

  • Así fue el asesinato de Gaitán, el magnicidio que cambió a Colombia.

http://www.eltiempo.com/politica/partidos-politicos/consecuencias-del-asesinato-del-liberal-jorge-eliecer-gaitan-el-9-de-abril-de-1948-202430

  • Evolución histórica de Vehículos Blindados en Venezuela

http://www.fav-club.com/2016/02/13/evolucion-historica-de-los-vehiculos-blindados-en-venezuela/

  • Soldados el carro de combate

https://www.youtube.com/watch?v=SFRU39yio_k&t=754s

  • Una versión distinta del 10 de mayo de 1957

http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-577944