Aviones Kfir C10 y Kfir TC12 en Nellis AFB, USA, en las maniobras Red Flag del 2012

Algunos comentarios sobre los aviones de caza de la Fuerza Aérea Colombiana, sus posibilidades, limitaciones, y sobre las amenazas que deben enfrentar.

En este escrito repasaremos brevemente parte de la historia de la aviación de caza en Colombia y haremos algunas observaciones sobre el tema. Recordando que los cazas interceptores son, junto con los sensores radar y las armas antiaéreas, los pilares fundamentales de un sistema integrado de defensa aérea.

Los North American Sabre F-86F / Canadair Sabre Mk-IV

En 1956 la Fuerza Aérea Colombiana adquirió 6 cazas Sabre Mk-IV fabricados bajo licencia por la empresa canadiense Canadair. Estos primeros ejemplares estaban propulsados por turbinas Orenda 14, y llevaron las matriculas FAC 2021, 2022, 2023, 2024, 2025 y 2026. En el año 1963 bajo el programa MAP (Mutual Asistance Program, Programa de Asistencia Mutua) de los Estados Unidos, se recibieron 4 aviones más, pero del modelo F-86F, fabricados por North American. Estos contaban con reactores General Electric J47-GE-27 y llevaron las matrículas FAC 2027, 2028, 2029 y 2030.

Los 10 Sabre de la Fuerza Aérea Colombiana fueron asignados a la Base Aérea de Palanquero, sede del Comando Aéreo de Combate Nº 1, CACOM 1. Desde allí apoyaron las operaciones del Ejército Nacional contra las guerrillas comunistas, hasta que fueron retirados del servicio activo en 1967. A lo largo de sus 11 años de servicio hubo tres accidentes fatales con el equipo: el FAC 2026, se accidentó el 18 de septiembre de 1956; el FAC 2022 el 23 de junio de 1960, y el FAC 2025 cayó el 7 de junio de 1964. El último vuelo de estos aviones en la Fuerza Aérea Colombiana lo realizó el FAC 2024.

El Sabre fue el caza más avanzado del mundo cuando entró en servicio ya que, entre otras cosas, la visibilidad desde la cabina era muy superior a los cazas precedentes y todas las superficies de control estaban asistidas hidráulicamente. Poseía un ala en flecha de 35º con slats de borde ataque, revestimiento doble tipo bocadillo con lámina corrugada interna para proporcionar mayor resistencia y rigidez. La mayoría de los sistemas de mando e instrumentos eran eléctricos y desde un comienzo el avión llevó un nuevo asiento eyectable, lo cual contribuyó significativamente a disminuir las pérdidas de pilotos en combate. El Sabre poseía una maniobrabilidad excelente, lo que le permitió enfrentarse con éxito a los cazas soviéticos Mig-15 Fagot sobre los cielos de Corea, de donde surgió convertido en leyenda. De ahí el interés de la Fuerza Aérea Colombiana por hacerse con algunos ejemplares de este magnifico caza.

Submarino Oceánico ARC “Pijao” navegando en superficie frente a la costa de CartagenaUn poco de historia y algunos datos de interés sobre la “fuerza silente” de la Armada Nacional.

Los primeros submarinos militares operacionales aparecieron a principios del siglo XX y jugaron luego un papel importantísimo en la Primera Guerra Mundial (1914-1918). Incluso antes de que los submarinos mostraran todo su potencial en ese conflicto bélico, Perú ya había captado su importancia, y adquirió dos unidades a Francia, mismas que llegaron al Perú en una fecha tan temprana como lo fue el 19 de agosto de 1911. Valga anotar que antes de eso la Marina de Guerra del Perú ya había hecho dos intentos infructuosos por crear nacionalmente pequeños submarinos de ataque. Brasil creó su flotilla de submarinos el 17 de julio de 1914, con tres unidades. Chile puso en servicio sus primeros seis submarinos el 4 de julio de 1917. Argentina recibió sus primeros 3 submarinos el 3 de septiembre de 1933. Venezuela adquirió su primer submarino el 4 de mayo de 1.960. Y en esto, igual que en otras oportunidades, nosotros llegamos tarde. Solo ecuador llegó más tarde que nosotros, pues fue apenas el 8 de marzo de 1978 que arribó su primer submarino a puerto ecuatoriano.

Los Submarinos Tácticos Cosmos SX-506

Colombia recibió sus submarinos tácticos o “enanos” del tipo SX-506, el 17 de abril de 1973, y el 6 de julio de 1974. Se trata del S-20 ARC “Intrépido” y S-21 ARC “Indomable”. Estos submarinos son de origen italiano, y cuentan con un Dique Flotante que les presta apoyo, el ARC “My. Jaime Arias Arango”. Este dique, a pesar de no ser autopropulsado, es muy importante en el sentido de que constituye una base de apoyo móvil que permite trasladar los submarinos a sitios de dispersión, alejándolos de posibles ataques aéreos o navales a las bases principales.

La primera inmersión del ARC “Intrépido” se realizó en la bahía de Cartagena, el 06 de noviembre de 1973, a 30 metros de profundidad y con tripulación nacional. Esta fecha fue escogida como el día del arma submarina colombiana.

Soldado Colombiano, equipo avanzado, entrenamiento de primera, experiencia de combateAlgunas ideas preliminares sobre las ventajas y desventajas de nuestro actual entrenamiento y capacidades, en caso de enfrentar un conflicto regular.

En independencia de las reconocidas capacidades individuales y valentía de nuestros hombres, interesa hacer un análisis más amplio, serio y sustentado, de lo que implicaría tener que pelear una guerra regular teniendo actualmente un grueso de unidades organizadas, armadas, equipadas y entrenadas para librar una guerra irregular. En este orden de ideas tomaremos a la Brigada Móvil de manera genérica como punto de partida para tratar de entender y explicar esta situación hipotética.

¿Cómo nace una Brigada Móvil?

Cuando el Gobierno Nacional determina la creación de una nueva Brigada Móvil, es porque se han hecho una serie de valoraciones de tipo político, económico, estratégico, y táctico. En primer lugar, hay que entender que la guerra es un hecho político y en ese sentido la política y la guerra se condicionan mutuamente en una continua interdependencia. Activar una Brigada Móvil en una región específica y no en otra persigue obtener la mejor relación costo-beneficio, incluido el beneficio político que brinda la mejora de la seguridad y de la percepción de la seguridad a nivel regional, nacional e internacional. 

Hay valoraciones económicas que tienen que ver con el gasto inherente a la dotación inicial de la nueva unidad y su sostenibilidad en el tiempo, tanto en lo que tiene que ver con nómina y pensiones, como con gastos médicos e indemnizaciones por mutilación o muerte del personal. También en cuanto al suministro de municiones, alimentos, repuestos y toda clase de abastecimientos, que según las estadísticas existentes serán demandadas en el futuro por la nueva Brigada Móvil. Hechos todos los estudios correspondientes, se define si económicamente es viable el proyecto de activación de la nueva unidad.

Hombres de un Escuadrón Móvil Antidisturbios – ESMAD, con su característico uniforme negro.La unidad antidisturbios de la Policía Colombiana.

Frente a todas las críticas que reciben, es oportuna una reflexión sobre lo que realmente representan para la sociedad los hombres y mujeres del ESMAD.

La Constitución Política de Colombia garantiza el derecho a la protesta, de la misma forma que garantiza las libertades económicas, de pensamiento, de prensa, religiosas, etc. Como se supone que debe ser en una democracia. Pero esos derechos tienen un límite, que tiene que ver directamente con el derecho de los demás y el interés público. La protesta debe ser pacífica y no debe poner en riesgo la seguridad o la vida de otras personas, ni tampoco debe atentar contra la propiedad privada o los bienes públicos.

Se supone que las personas poseen la capacidad de asumir unos mínimos de comportamiento social en aras de la convivencia pacífica, incluso cuando están indignadas y protestando. Eso es lo que se espera de personas que a la par de reclamar derechos reconocen los derechos de los otros. Pero cuando una multitud se descontrola y se convierte en una turba enardecida que lanza piedras, incendia vehículos e incluso hace uso de explosivos a través de las llamadas “papas bomba”, ¿cómo se les controla?, ¿cómo se restablece el orden público?, ¿cómo se protege la vida, honra y bienes de quienes nada tienen que ver con las protestas?

Hace unas décadas, siguiendo la doctrina estadounidense, se entrenada a las unidades de Policía Militar para el control de las turbas (multitudes fuera de control). No había escudo ni bastón tonfa, sino que los soldados en uniforme de combate y casco, avanzaban en formación, zapateando, con el fusil apuntando al frente y la bayoneta calada, tras esta formación frontal iban los granaderos con los lacrimógenos, y los equipos de captura con las esposas. Cuatro formaciones básicas eran enseñadas a los soldados: en cuña, en uve, diagonal izquierda y diagonal derecha, dependiendo de si para despejar la vía se quería orientar a los manifestantes a las aceras, a la isla, o a alguna de las dos aceras en particular, donde se arrestaría a los líderes y agitadores. La amenaza de las bayonetas era algo absolutamente intimidante, y no me cabe la menor duda de que si hace 50 o 60 años los manifestantes le hubiesen arrojado explosivos a una unidad de Policía Militar en funciones antidisturbios, dispararle a los agresores hubiese sido aceptable y normal. Es decir, hace unas décadas la idea era que si el Ejército llegaba, la protesta violenta se terminaba porque sí. 

El Obispo Castrense, Monseñor Fabio Suescún Mutis, en una ceremonia de confirmación de un personal de SoldadosCriticas al Obispado Castrense Colombiano y algunas preguntas curiosas a los fieles.

La sentencia de la Corte Constitucional C-350 de 1994, dice: “El Constituyente de 1991 abandonó el modelo de regulación de la Constitución de 1886 -que consagraba un Estado con libertad religiosa pero de orientación confesional por la protección preferente que otorgaba a la Iglesia Católica-, y estableció un Estado laico, con plena libertad religiosa, caracterizado por una estricta separación entre el Estado y las iglesias, y la igualdad de derecho de todas las confesiones religiosas frente al Estado y frente al ordenamiento jurídico.”

Dos cosas me llaman la atención sobre la institución llamada “Obispado Castrense”, la primera es que no me explico por qué existe, teniendo en cuenta que nuestra Constitución Política establece que el Estado Colombiano es laico, cosa que se reafirma en sentencias como la anteriormente mencionada. Es decir, que en independencia de la religión profesada individualmente por sus integrantes, las instituciones como tales no tienen religión oficial. En este orden de ideas, cabe preguntarse cual es la justificación legal para que dentro de los cuarteles haya capillas católicas y en la estructura militar exista el Obispado Castrense, dando obvios privilegios a una religión sobre las demás.

Personalmente no conozco de la existencia de Mezquitas, Salones del Reino, o Templos de Culto al interior de las guarniciones militares, pero es seguro que en casi todas hay capillas o iglesias católicas. La razón obvia debe ser que la mayoría de nuestros militares y policías son católicos, y que debido a su trabajo, las tensiones y el estrés, estas personas encuentran consuelo, equilibrio, y paz espiritual, a través de su práctica religiosa. De esta forma, la existencia de las capillas al interior de las guarniciones representa una ventaja que beneficia al personal, y la existencia del Obispado Castrense garantiza que los guías espirituales están preparados para atender a esta población específica, con todas sus particularidades.