Vehículo 4x4 Automotive Industries Limited (AIL) M-462 Abir de origen israelí, con matricula EJC L-13-97097Varios apuntes de doctrina y un análisis crítico sobre la situación de los transportes de las Fuerzas Militares de Colombia.

El pasado 14 de septiembre de 2012, con bombos y platillos el Ministerio de Defensa anunciaba la adjudicación de la licitación pública Nº 01/12-MDN-EJC-ARC-CIMAR-FAC-DIMAR, cuyo objeto es la adquisición de un equipo automotor con destino al Ejército Nacional, la Armada Nacional, el Comando de Infantería de Marina, la Fuerza Aérea Colombiana y la Dirección General Marítima. Aunque parece un asunto de rutina, la novedad es que esta audiencia fue transmitida en directo en el portal de internet del Ministerio y a través de una twitcam. En esta audiencia participaron representantes de todos los proponentes. Adicionalmente, durante todo el proceso licitatorio se usó la herramienta Certicámara, que les da garantías de igualdad. Me llamó la atención esta situación y me surgieron varias preguntas, así que me di a  la tarea de investigar mayores datos al respecto, llevándome más de una sorpresa.

Las preguntas más inmediatas a las que pretendí dar respuesta fueron: ¿Por qué el énfasis en la transparencia?, ¿por qué se inician estás audiencias públicas “especiales” justamente con el material de transportes?, ¿será que ha habido sospechas de malos manejos en el pasado?, ¿o será que quieren evitar suspicacias o comentarios desobligantes por parte de posibles proponentes insatisfechos por no ganar la licitación?, ¿por qué se hace una compra global para todas las Fuerzas y otras dependencias?, ¿cuáles son los nuevos vehículos adquiridos?, ¿cuál es el parque automotor de las Fuerzas Militares y en particular del Ejército?, ¿cuáles son los tipos y cantidades de vehículos disponibles?, ¿cuál es la relación entre vehículos administrativos y vehículos tácticos?, ¿dónde están ubicados los vehículos del Ejército?, entre otras cuestiones. De estas interrogantes se deriva otra no menos importante: ¿Dónde se averigua todo eso? No fue fácil, pero logré recopilar alguna información de interés que me permite realizar algunos análisis, que serían más profundos si tuviese más y mejor información. De manera que ofrezco disculpas de antemano por las omisiones y los errores, que seguramente son de buena fe.

Soldados del Ejército Nacional de Colombia portando armas de acompañamiento.

Breve repaso a las armas de apoyo del infante colombiano, y algunos apuntes sobre organización y doctrina.

La misión táctica clásica de la infantería es “la captura y ocupación del terreno por medio del fuego, la maniobra, y el combate cuerpo a cuerpo”. La infantería suele ser la especialidad militar más abundante dentro de un ejército, y a su vez los fusileros suelen ser los más numerosos en el seno de la infantería. Un fusilero es un combatiente individual, debidamente entrenado y equipado, que va armado con un fusil, y que se integra a otros combatientes para formar unidades militares de diferente magnitud y capacidades.

Todo militar de aire, mar o tierra, recibe el entrenamiento militar básico. Éste consiste fundamentalmente en la formación de un fusilero. Luego se especializa en los asuntos propios del cuerpo al que se incorporó, pero se espera de él que a lo largo de su carrera conserve sus habilidades como combatiente individual.

Las unidades militares en el Ejército Nacional de Colombia, de menor a mayor de acuerdo a su magnitud, serían: el Equipo, la Escuadra, la Sección, el Pelotón, la Compañía, el Batallón, la Brigada, la División, y el Ejército como tal. Dos Equipos forman una Escuadra, dos Escuadras forman una Sección, dos Secciones forman un Pelotón, cuatro Pelotones una Compañía, cuatro Compañías un Batallón, un mínimo de tres Batallones forman una Brigada, un mínimo de dos Brigadas forman una División, y el conjunto de Divisiones forman a nuestro Ejército.

El Ejército Nacional de Colombia tiene por misión la defensa de la soberanía, la independencia, la integridad del territorio nacional y del orden constitucional. Para cumplir esta misión debe hacer presencia en todo el territorio nacional. De esta forma, nuestro territorio se ha dividido en ocho zonas, de acuerdo a sus características topográficas, hidrográficas, demográficas, sociopolíticas, climatológicas, y otras de orden militar. En cada una de estas zonas se ha asignado a una División del Ejército.

Yaneth Giha Tovar

Entrevista a Yaneth Giha Tovar, Viceministra del Grupo Social y Empresarial de la Defensa, GSED.

Con la viceministra me pasó algo parecido a cuando entrevisté al Almirante Rafael Grau. Fui a Cartagena por una cosa y resulté con otra. Menos mal que soy sociólogo, pues así puedo permitirme algunas “licencias periodísticas”, que serían mal vistas en un profesional de la comunicación. O quizá también sean mal vistas en mi caso, pero la verdad no me importa. No hay nada mejor que disfrutar lo que uno hace. Como Yaneth Giha.

Cuando fui a Cartagena a visitar al señor Almirante (r) Rafael Grau Araujo, a quien solicité una entrevista para hablar sobre los sucesos de agosto de 1987, cuando él era Comandante de la Armada Nacional y casi hay una guerra con Venezuela, terminé en su casa almorzando con su familia, y al día siguiente visitando la exposición “12 Bronces para la Historia”, y escuchando del Almirante la vida y obra de su hermano Enrique Grau, “el maestro Grau”, el de las “Mariamulatas” que hay en varias ciudades de Colombia, el afamado pintor y escultor colombiano ya fallecido. El Almirante es el celoso guardian del legado artístico de su hermano, y es un cruzado con una misión clara: entregar las obras a Cartagena, el día en que la municipalidad construya un museo apropiado para acogerlas. Fue la única condición que dejó el Maestro, y que los ingratos líderes políticos de Cartagena no han querido cumplir. Aquí en Medellín, el Maestro Botero donó unas regordetas obras y enseguida les hicieron museo al aire libre en pleno centro de la ciudad. La verdad, estando allá escuchando al Almirante, tomándome un wiskey en su departamento con vista al mar, ni me acordaba del incidente con el Capitán venezolano Alfredo Castañeda Giral que le quería disparar un misil Otomat a nuestra corbeta Caldas. Yo solo pensaba en el Maestro Enrique Grau y en lo macondiano de la situación en la que se hallaba su legado artístico. Resultado de la operación: me sumé a la campaña de apoyo a la Fundación Enrique Grau Araujo, y me olvidé de 1987.

Representación de nuestra flota de transportes. Foto de www.fuerzasmilitares.org

Algunas consideraciones preliminares sobre los equipos disponibles y las operaciones aeromóviles.

En esta oportunidad haremos un repaso rápido acerca de las aeronaves de transporte de nuestras Fuerzas Militares y de Policía, sus capacidades y limitaciones.

En febrero del año 2010 se realizó una importante maniobra de transporte aéreo, con la que se demostró el nivel de alistamiento operativo del Comando Aéreo de Transporte Militar, CATAM. En esa oportunidad, cinco de nuestros aviones Hércules salieron de la base del CATAM en Bogotá, para transportar a 600 hombres de las Fuerzas Especiales del Ejército, más 10 toneladas de apoyo logístico, desde Tolemaida hasta San Vicente del Caguan, en el departamento del Caquetá, y La Macarena en el departamento del Meta. La planeación de esta maniobra se realizó en un tiempo record de 1 hora y 30 minutos. Quedando claro que poseemos una importante capacidad de respuesta, y que el nombre de “Fuerza de Despliegue Rápido” (FUDRA), tiene su razón de ser.

La capacidad de transporte táctico en la Fuerza Aérea Colombiana está representada por un conjunto heterogéneo de aeronaves, que para efectos de análisis vamos a dividir en las siguientes categorías:

Transportes Tácticos

Son aviones típicamente militares concebidos para trabajo pesado y continuo. El tren de aterrizaje es robusto, poseen capacidad para operar en pistas con pocas o ninguna facilidad logística. Tienen ala alta, con el fin de alejar los motores del suelo, facilitar la maniobra en pistas no preparadas y prevenir la ingesta de objetos extraños por los motores. Disponen de puerta trasera y una rampa para ingresar carga o facilitar el embarque y desembarque de tropas. Pueden llevar en su interior vehículos pequeños que embarcan y desembarcan por sus propios medios a través de la rampa trasera. La tripulación acumula horas de vuelo rápidamente, pues las necesidades operativas en Colombia hacen que los aviones cumplan misiones sucesivas hasta que es necesario un nuevo ciclo de mantenimiento. Estos aviones entran en zonas de riesgo, y operan desde pistas cortas y poco preparadas.

 

Monumento al Soldado Colombiano. BACOT 23

El armamento individual del soldado colombiano a lo largo de la historia.

La base de toda organización militar es el combatiente individual. De su equipamiento y adecuado entrenamiento depende todo lo demás. En esta oportunidad, hablaremos sobre los fusiles de dotación de nuestros soldados y policías.

Revisando el informe de resultados del 2011 de INDUMIL, sentí un inocultable orgullo cuando me percaté de las grandes capacidades que posee esta industria nacional. Dos cosas me llamaron poderosamente la atención. La primera, que en el histórico de fabricación de fusiles, alcanzamos un pico de 38.500 unidades en el año 2004. La segunda, que en relación a la munición suelta (no eslabonada) calibre 5,56 x 45 mm., llegamos a fabricar 31.637.844 cartuchos en el año 2011. Grosso modo, esto me permite concluir que la capacidad instalada de Indumil es de 40.000 fusiles y 32 millones de cartuchos en un año, no me imaginaba que llegásemos a esas cifras. Este descubrimiento me motivó a profundizar un poco más sobre el tema.

Un poco de historia: La independencia

En la guerra de independencia de Colombia (1810-1824) nuestra infantería usó armas de avancarga, en las que el proyectil y la pólvora estaban separados y el infante debía introducir hábilmente los elementos en el cañón de su arma, para luego hacer fuego por medio de un sistema que usaba silex o pedernal para producir una chispa que encendiera la pólvora, y consecuentemente produjera el disparo. Estos fusiles teóricamente podían llegar a los 200 metros de alcance máximo, pero la realidad era que a más de 60 metros se perdía precisión, debido principalmente al ánima lisa del cañón, a lo heterogéneo de los lotes de pólvora y a las ligeras variaciones en las cantidades de ésta usadas en cada disparo.

Los soldados libertadores usaron principalmente “mosquetes” adquiridos en tres países, en Francia compramos armas del tipo Charleville Musket Model 1766, calibre .69’’(17.5mm), en Estados Unidos compramos los más modernos Springfield Musket of 1795 (desarrollados por los Estados Unidos partiendo del modelo Charleville, con el que comparte calibre), y en Inglaterra compramos los mosquetes Brown Bess, calibre .71’’ (18 mm.)