Fragata Lupo de la Armada de la República Bolivariana de VenezuelaEn esta tercera entrega de la serie de artículos en la que desarrollamos distintos escenarios de una hipotética guerra entre Colombia y Venezuela, abordaremos el tema naval. Haremos notar nuevamente las desventajas estratégicas que tenemos en las Fuerzas Militares Colombianas, con miras a despertar la conciencia de todos nuestros compatriotas, pero en especial de nuestra dirigencia, esperando que se hagan las compras que son extremadamente necesarias para aumentar nuestra capacidad de disuasión.

En la entrega N° 1 (clic aquí para leerla), relacionamos una serie de ataques estratégicos por parte de la Aviación Militar Venezolana a distintos blancos en territorio colombiano. Entre ellos, estaban ataques repetidos a nuestras bases navales y puertos. Mientras que en la entrega N° 2 (clic aquí para leerla) hacemos mención a una gran operación anfibia sobre nuestras costas, llevada a cabo por la Infantería de Marina Venezolana, en el marco de las operaciones

Tanques T-72M1V del Ejército VenezolanoContinuando con el ejercicio académico iniciado hace unos días y que ha tenido gran acogida entre nuestros lectores (la parte 1 obtuvo 2.000 visitas en las primeras 24 horas luego de su publicación), nos atreveremos ahora a profundizar un poco en los enfrentamientos terrestres de una hipotética guerra entre Colombia y Venezuela.

Repetimos que el propósito único y fundamental de esta serie de artículos es crear conciencia entre el pueblo colombiano de la gran desventaja en que nos encontramos por no haber tomado decisiones a tiempo. Deseamos pues crear una matriz de opinión favorable a la adquisición de los equipos y armamentos que sean necesarios para establecer un equilibrio estratégico en la región.

Caza venezolano Sukhoi Su-30Mk2

El presente es un ejercicio académico que pretende desnudar las vulnerabilidades de las Fuerzas Militares de Colombia, colocándolas en una hipotética guerra contra uno de nuestros vecinos, en este caso Venezuela. Haremos notar que hay un desequilibro abrumador en cuanto a equipamientos militares, que obligan a que Colombia invierta en los próximos años en más y mejores armamentos, en procura de establecer un equilibrio estratégico regional.

Para nadie es un secreto que en la mente de los venezolanos, los colombianos figuramos como el enemigo más cercano. Para confirmarlo basta solo con revisar en Internet los diferentes foros de temática militar, o leer un poco de la historia reciente en periódicos y revistas.

Luis Felipe Ríos Castaño detenido en Managua, NicaraguaEste documento está basado en información pública obtenida de fuentes abiertas. Tan solo representa la opinión del autor y no compromete a ninguna otra persona o autoridad. A partir de la información factual se hace un ejercicio analítico en el que se suponen algunas circunstancias que no necesariamente son ciertas. El objetivo del autor es el de contribuir a crear o fortalecer entre los colombianos una cultura sobre la seguridad y la defensa.

El 13 de julio de 2012 el Juez Quinto Distrito de lo Penal de Audiencia de Managua, licenciado Julio César Arias, condenó a 16 años de prisión al ciudadano colombiano Luís Felipe Ríos Castaño, de 34 años de edad, con cédula de ciudadanía 71.788.368 de Medellín, por los delitos de violación de secretos de Estado e intrusión. Por cada delito, el juez aplicó la pena máxima, ocho años. El cumplimiento de la pena será consecutiva. Cumplirá primero los ocho años por el delito de violación de secretos de Estado y después los ocho años por el delito de intrusión. Así las cosas, Luís Felipe Ríos Castaño estará tras las rejas hasta el 13 de julio del 2028.

Dentro del mismo caso, el 21 de junio de 2012 las autoridades habían condenado a 17 años y 6 meses de prisión a dos oficiales nicaragüenses por haber colaborado con el colombiano, dándoles al mismo tiempo la baja deshonrosa. Ellos son el Teniente Amaru Álvarez Granera y el Capitán Leónidas Castillo Ruiz, quienes presuntamente habrían revelado secretos militares que ponían en peligro la seguridad de Nicaragua, a cambio de un pago en dólares.

Marineros extranjeros con los niños del Colegio Mixto del corregimiento de Punta Arena en la Isla de Tierra Bomba, en septiembre de 2013

Reflexiones en torno a la situación de los afrodescendientes colombianos, y el impacto que sobre ellos tuvieron algunas acciones realizadas por la Armada Nacional de Colombia en el marco de la UNITAS 54-2013.

Acabo de participar en la séptima versión del Seminario "África en la Escuela" (10 al 12OCT2013 en Medellín), evento impulsado por diversas organizaciones y activistas que abogan por los derechos y justas reivindicaciones de la población negra, afrodescendiente, palenquera y raizal de Colombia. En esta oportunidad el tema central fue el vigésimo aniversario de la promulgación de la Ley 70 de 1993, misma que desarrolla el artículo transitorio 55 de la Constitución Política de nuestro país, y que precisamente reconoce determinados derechos a la población antes mencionada.

En los tres días del evento tuve la oportunidad de escuchar distintos puntos de vista sobre el racismo y la exclusión en nuestro país, pero al mismo tiempo pude verificar la existencia de un valiosísimo grupo de afrodescendientes que trabajan en la academia y que son poseedores de grandes talentos, conocimiento y capacidades. Entre las doscientas personas asistentes al evento, yo era uno de los pocos mestizos, pues la mayoría eran profesionales afro, muchos de ellos con posgrados en su haber, e incluso entre los expositores había doctores (me refiero al grado académico denominado “doctorado”), con tesis doctorales laureadas y libros publicados, de hecho al final del evento, el sábado, se realizó el lanzamiento de un libro muy interesante, escrito por un colega sociólogo que vino del Cauca.