Banner del evento internacional.La Marina de Guerra del Perú fue incorporada como miembro pleno,  con derecho a voz y voto, durante el desarrollo de la XIII edición de la Conferencia Naval del Pacífico Oeste (Western Pacific Naval Symposium - WPNS), que reúne a más de 20 jefes de marinas de esta región, que se viene realizando en la cuidad de Kuala Lumpur- Malasia, entre el 24 y 27 de setiembre. 

El Comandante General de la Marina, Almirante Carlos Tejada Mera, presente en la Conferencia, agradeció  en nombre de la Marina de Guerra y de nuestro país, la confianza y el reconocimiento de las 20 Marinas del Asia Pacifico integrantes de este importante foro, resaltando el compromiso de contribuir de manera activa con el incremento de la interoperabilidad e intercambio profesional que permita asegurar la libre navegación, el uso pacífico de los mares, así como la protección de la vida humana y del medio ambiente marino.

La delegación peruana  está conformada por el Comandante General  de Operaciones del Pacifico, Vicealmirante Wladimiro Giovannini y Freire, el Jefe de la Sección de Operaciones de la Secretaria de la Comandancia General, Capitán de Fragata José Arce Corzo y el Teniente Primero Gonzalo Castañeda.

El WPNS es un Simposio integrado por las Marinas de 21 países como miembros plenos: Australia, Brunei, Camboya, Canadá, Chile, Francia, Indonesia, Japón, Nueva Zelanda, Filipinas, Papua Nueva Guinea, Malasia, China, Rusia, Singapur, Corea del Sur, Tailandia, Tonga, Estados Unidos, Vietnam, y desde este año el Perú, además de 3 observadores: India, México y Bangladesh.

Serán construidos res destructores que llevarán los nombres de “Hobart”, “Brisbane” y “Sydney”Los ministros australianos de Defensa, Stephen Smith, y de Finanzas y Desregulación, Penny Wong asistieron a la puesta de la quilla del primer destructor de guerra antiaérea (Air Warfare Destroyer, AWD) el día 6 de septiembre, en Adelaida.

Este AWD es el primero de los tres que está construyendo Australia, basados en un diseño de la empresa Navantia, sobre la Fragata F-100 de la Armada española; cuando entren en servicio estarán entre los buques de guerra con mayor capacidad de combate. 

La construcción de los tres AWD es el mayor proyecto de adquisición australiano e implica la fabricación de 90 bloques de acero, 30 para cada destructor, así como tres bloques para los sonares, uno por buque, en diferentes astilleros de Australia y en astilleros de Navantia. Los bloques los integrará el astillero australiano ASC en las instalaciones del gobierno de Australia en Adelaida. ASC integrará los 31 bloque de cada buque, cada uno de los cuales está ya equipado con una serie de equipos, que se completarán conforme se integren todos, incluyendo los sistemas de combate.

La puesta de la quilla del primer AWD, Hobart, es un paso significativo en el proyecto porque marca el comienzo de la nueva fase en la construcción de los mismos. Una vez finalizada la construcción, los destructores comenzarán las pruebas de mar antes de su entrega a la Armada australiana, cuyos plazos son el primero, HMAS Hobart, se entregará en marzo 2016; el HMAS Brisbane en septiembre de 2017 y el HMAS Sydney en marzo de 2019.

Durante la ceremonia, ambos ministro anunciaron un cambio en el programa de entregas, retrasando el plazo en las puestas de quilla de los otros dos destructores, hasta 18 meses, que evitará la pérdida de capacidades en los astilleros australianos para poder hacer frente al proyecto más complejo y extenso de la Armada australiana: la construcción del futuro submarino. 

La nueva programación ha sido bien recibida por la industria australiana, que no perderá puestos de trabajo (actualmente participan directamente 2.500 personas en la construcción de los AWD en Australia) ni tampoco supondrá un incremento de los costes.

ateneadigital.es

AssangeEn términos del nivel de la amenaza que Estados Unidos cree que representan para su país, Al Qaeda y Wikileaks son la misma cosa. Un documento legal del ejército de ese país, revelado el jueves por el periódico australiano The Sidney Morning Herald, califica a la plataforma de filtraciones liderada por Julian Assange como un “enemigo de Estado“, estatus que comparte con el grupo islamista y con otras agrupaciones que están en la mira de Washington.

La calificación apareció en el expediente de una investigación que se le hizo a un analista de datos, quien tenía acceso preferencial a todas las redes del Ejército estadounidense pero tenía afinidad con Wikileaks e incluso asistió a una manifestación a favor de Assange en Londres. Se sospechaba que el analista había compartido información con personas que apoyaban a la plataforma, por lo que fue acusado de un delito militar llamado “comunicación con el enemigo“, que consiste –según el Código Penal del Ejército de EE. UU.– en “comunicarse, tener correspondencia o mantener relaciones con el enemigo“.

El analista fue liberado sus cargos sin que se le probara ninguna culpa. Lo interesante del caso es que, por primera vez, se acusa de ese delito a alguien de quien se sospecha que tiene alguna relación con Wikileaks; lo que indicaría que el ejército estadounidense considera a la plataforma como un enemigo.

Hay que aclarar que ese es el mismo cargo del que se acusa a Bradley Manning, quien filtró miles de documentos de Afganistán e Irak que han sido publicados por Wikileaks. Sin embargo, el enemigo con el que supuestamente Manning se comunicó es Al Qaeda: según los fiscales militares de su caso, el contenido que compartió con la plataforma de filtraciones le ayudó al grupo extremista a combatir a Estados Unidos.

De ser hallado culpable, Manning enfrenta la pena de muerte.

Assange habló en Naciones Unidas.

En un discurso enviado por video, que se emitió en una sala de la sede de Naciones Unidas en Nueva York mientras los mandatarios de todo el mundo debatían en la Asamblea General, Julian Assange pidió a Estados Unidos que “cese su persecución contra Wikileaks, nuestra gente y nuestras fuentes“.

Según reporta Wired, el líder de Wikileaks tambien se refirió al caso de Manning, de quien dijo que estaba siendo “degradado, abusado y psicológicamente torturado“.

KiribatiAunque poco conocido por el silencio cómplice de los poderes mediáticos occidentales, Estados Unidos ha creado un vasto imperio netamente colonial en la cuenca del Pacífico, principalmente con fines militaristas, mientras hipócritamente se autoproclaman campeón de la democracia, los derechos humanos y la oposición al colonialismo.

Este entramado de pequeñas islas convertidas en bases militares con abundante armamento atómico y polígonos para ensayos nucleares, recepción de misiles balísticos y experimentos para la guerra en el cosmos es estructuralmente consistente con la historia expansionista de Estados Unidos, pues comenzó tras la ocupación de extensos territorios de México y continúa hasta nuestros días.

Históricamente los primeros pasos del proceso se iniciaron a mediados del siglo XIX cuando, en 1853, el comodoro Perry demandó soberanía sobre las islas japonesas de Ogasaguara (Bonin) y tres años después promulgaron la Ley del Guano un verdadero manifiesto colonialista, en virtud de la cual exigían soberanía nada menos que sobre 60 ínsulas del PacÍfico.

A partir de este momento y en confirmación de la consolidación de Estados Unidos como una potencia imperialista aceleraron sus pasos: En 1867 la Isla de Midway en el archipiélago de las Marianas fue anexada y convertida en base naval, al igual que las cercanas Palmyra y Wake transformada en centro de comunicaciones y comenzó la conversión de Samoa Occidental en Polinesia en otro enclave militar entre otras acciones a lo largo de toda la cuenca.

Al terminar el siglo XIX Estados Unidos ya ocupaba la isla de Guam y el Archipiélago de las Filipinas y se anexaron a Hawai en el centro del Pacífico, hoy el 50mo de la unión y sede de la 7ma. Flota, la mayor de todas, tres puntos de vital importancia estratégica para el sistema ofensivo estadounidense.

El control sobre la excolonia española de Filipinas empero solo fue posible tras años de guerra genocida que costó la vida a más de un millón de combatientes y civiles locales según los historiadores filipinos Manuel Arellano Remondo y E. San Juan Jr.

Se había tocado el tema en el pasado, pero nunca con tantos datos.La Segunda Guerra Mundial todavía esconde secretos. Durante la investigación de su nuevo libro, una historia global del conflicto que publicará la semana que viene en España la editorial Pasado y Presente, el prestigioso historiador Antony Beevor se topó con una desagradable sorpresa. El Ejército estadounidense y el australiano prefirieron no divulgar una atrocidad japonesa al final del conflicto: el canibalismo y el uso de prisioneros de guerra como "ganado humano", que eran mantenidos con vida solo para ser asesinados de uno en uno con el objetivo de ser devorados. Esta salvajada formó parte, según los datos recogidos por el escritor británico, de "una estrategia militar sistemática y organizada".

"Las autoridades aliadas, comprensiblemente, por temor al horror que esto podría causar en las familias de aquellos que murieron en campos de prisioneros, decidieron ocultar los hechos totalmente", explica por correo electrónico Beevor, que se encuentra promocionando en Australia su libro, publicado en junio en inglés. "Por ese motivo, el canibalismo no formó parte de los delitos juzgados en el Tribunal de Crímenes de Guerra de Tokio de 1946".