Julia GillardEl Gobierno de Australia ha decido aumentar hasta 20.000 la actual cuota anual de admisión de refugiados a fin de frenar el flujo de inmigrantes sin papeles que afrontan riesgos para alcanzar las costas del país, anunció hoy la primera ministra, Julia Gillard.

La medida, propuesta la pasada semana al Ejecutivo por un comité de expertos, significa que el país acogerá cada año 6.250 refugiados más que ahora a partir de la entrada en vigor de la medida, en principio prevista para el año próximo.

Con ello, dijo la primera ministra, el Gobierno pretende que las personas que persiguen asentarse en Australia empleen la vía legal en vez de arriesgarse a hacer un largo periplo hasta las costas del país de la mano de la redes dedicadas al tráfico de seres humanos.

"El mensaje número uno es si se consigue un barco se corre el riesgo de ser transferido a los centros de Nauru y Papúa Nueva Guinea. Pero el mensaje número dos es que para aquellos que permanecen en el lugar habrá más plazas disponibles en Australia", dijo la jefa del Ejecutivo en conferencia de prensa.

El aumento de la cuota de aceptación de refugiados fue anunciada después de que la pasada semana el Parlamento y el Senado aprobaran las leyes que establecen la apertura de centros de internamiento en Papúa Nueva Guinea y Nauru para examinar las peticiones de asilo por parte de personas sin papeles.

Ejército de Nueva ZelandaNueva Zelanda retirará sus tropas de Siria esta semana tras finalizar la misión de supervisión de las Naciones Unidas (UNSMIS, siglas en inglés) en este país de Oriente Medio, anunció el Gobierno neozelandés este miércoles.

Tras expirar el mandato dado por el Consejo de Seguridad a la misión el pasado 19 de agosto, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) indicó que todos los observadores militares internacionales, incluidos los soldados de la Fuerza de Defensa de Nueva Zelanda (NZDF, siglas en inglés), estarían fuera de Siria a fecha del 23 de agosto, informó el ministro neozelandés de Asuntos Exteriores, Murray McCully, en un comunicado.

"Reconocemos la valentía y el compromiso de los oficiales de las NZDF que han prestado servicio en una situación tan peligrosamente volátil. Desafortunadamente, el empeoramiento de la violencia en Siria ha hecho imposible que la misión llevase a cabo las tareas que se le habían encomendado", añadió McCully.

Xinhua

Los corales australianos se están quedando blancos por la excesiva temperatura del agua.A grandes males, grandes remedios. Eso deben de pensar los científicos australianos, que ven impotentes cómo la Gran Barrera de coral se está quedando blanca. Por eso, han pensado en distintas medidas para atajar la situación, y además de limitar al máximo la actividad industrial, pesquera y energética en la zona, proponen cosas como «sombrillas» para proteger los corales del sol, usar descargas eléctricas de baja tensión para estimular el crecimiento del coral o echar mano de la ingeniería genética para dotar de vida al lugar. Todas estas ideas se publicaron en la revista Nature en su espacio específico sobre el cambio climático.

La que parece más realizable es la de los «paraguas». Se trataría de colocar gigantes plásticos flotantes, una especie de sombrillas de agua, durante unas horas al día en las jornadas de más luminosidad, para que la luz del sol no llegue al arrecife. El motivo es que este ecosistema es muy sensible al calor, y al aumento de la temperatura del agua se suman las horas de sol, que incrementan el estrés calórico, lo que se traduce en un blanqueamiento de los corales, un efecto comprobado en diferentes zonas de la Gran Barrera. De ahí que las «nubes» artificiales colocadas en las horas en las que el sol da de plano pueden reducir esa presión.

Los científicos asumen que la contaminación atmosférica seguirá creciendo, tanto como que en el 2050 habrá un 80 % más de CO2 que antes de la era industrial. Esta contaminación hace variar el ph del agua del mar -porque los océanos absorben gran parte de ese CO2- y los primeros afectados son los organismos calcáreos, como el coral, las estrellas de mar, los crustáceos y los moluscos.

HeroínaInvestigadores de las universidades de Adelaida (Australia) y Colorado (Estados Unidos) han descubierto la manera de bloquear el mecanismo que provoca la adicción a opiáceos como la morfina o la heroína manteniendo intactos sus efectos calmantes.

Así se desprende de los resultados de un estudio publicado en la revista 'Journal of Neuroscience', que podrían conducir a la síntesis de una nueva droga para pacientes que sufren de dolores severos, así como ayudar a los heroinómanos a luchar contra el hábito.

"Nuestros estudios señalan que podemos bloquear la adicción a través del sistema inmunitario del cerebro, sin afectar sus otras conexiones", ha afirmado el director del estudio, Mark Hutchinson, en declaraciones a la BBC que recoge Europa Press.

Los resultados del estudio ayudan a entender mejor los mecanismos por los cuales algunas sustancias crean adicciones y otras no.

Otra de las autoras, la profesora Linda Watkins, del Centro de Neurociencia de la Universidad de Colorado, ha señalado que "este estudio cambia de forma fundamental nuestra forma de entender los opiáceos, así como los mecanismos de recompensa y de adicción. Así, celebra que durante años han sospechado que el TLR4 (un inmuno-receptor) era la clave para bloquear la adicción y ahora tienen la prueba.

Los investigadores han centrado sus esfuerzos en este inmuno-receptor, que al unirse con los opiáceos aumenta sus efectos. La clave está en una sustancia llamada naloxone, que combinada con la morfina podría resultar altamente útil. "El naloxone acaba automáticamente con la adicción", afirma Hutchinson.

En Papúa Nueva Guinea se estima que se pierde casi la mitad de la producción agrícola.La enorme cantidad de frutas y verduras que se pierden en Papúa Nueva Guinea entre la cosecha y la venta ponen en riesgo los ingresos y la seguridad alimentaria de la población de este país insular que depende de la agricultura.

"Vendemos la producción, pero no siempre toda", dijo a IPS el agricultor Yer Kirul, quien trabaja en el mercado capitalino de Gordon. "Lo que no se vende se da a los comerciantes callejeros al final del día o se echa a la basura. Se desperdicia mucho", apuntó. 

Kirul no tiene acceso a instalaciones para almacenar y preservar las verduras y las frutas de la humedad y del calor, característicos de este país ubicado en la línea ecuatorial de Oceanía, al norte de Australia. 

En Papúa Nueva Guinea, con siete millones de habitantes, se desperdicia casi la mitad de la producción agrícola.