El físico español Carlos Pobes, de la Universidad de Zaragoza, ha comenzado su aislamiento de ocho meses en la base científica estadounidense Amundsen-Scott en la Antártida, donde estará incomunicado. El 'Winter Over', un periodo donde la base queda aislada en completa oscuridad y con temperaturas que pueden llegar a los -80º C, ha comenzado y el último avión presente en la base ha abandonado el emplazamiento.

Hasta el próximo mes de octubre, Carlos Pobes se hará cargo del telescopio de neutrinos IceCube, un experimento que involucra a 39 institutos de investigación de 11 países y que trata de detectar neutrinos con una serie de detectores enterrados en el hielo antártico.

Brasil dijo este lunes sí a la ayuda ofrecida por varios países latinomamericanos para poder continuar su actividad en la Antártida, mientras se reconstruye la estación destruida por un incendio este sábado.

El ministro brasileño de Defensa, Celso Amorim, admitió esta posibilidad tras recibir  en Río de Janeiro a 41 investigadores que estaban en la base en el momento del incendio, que dejó dos militares muertos y uno herido.

Amorim señaló que, aunque la reconstrucción de la base durará dos años, Brasil no puede suspender sus investigaciones durante todo este periodo.

Según la Marina brasileña, responsable de la Estación Antártica Comandante Ferraz, el incendió destruyó el 70% de las instalaciones de la base, ubicada en la isla del Rey Jorge.

BBC Mundo

Ante la ausencia de normas internacionales que regulen el turismo en la Antártida, un centenar de compañías turísticas que operan en la región crearon la International Association Antartica Tours Operator, cuyos miembros están sujetos a una autorregulación muy exigente.

Por ejemplo, no pueden acercarse al continente con barcos de más de 400 pasajeros, no pueden desembarcar más de 100 personas a la vez, no pueden coincidir dos barcos en el mismo punto de desembarco, etc.

Debemos entender que toda actividad humana genera impactos. Se calcula que por encima de las 500 pisadas, una cubierta vegetal es ya de difícil recuperación. Uno de los estudios más interesantes sobre el impacto del turismo en la Antártida es el llevado a cabo por los doctores Javier Benayas (Universidad Autónoma de Madrid) y Martí Boada (Universidad Autónoma de Barcelona) con motivo del Año Polar 2008-2009.

Más de 40 civiles y militares que trabajaban en la base militar brasileña en Antártida destruida por el fuego deben ser repatriados a Brasil este domingo, mientras el gobierno evalúa los fuertes daños causados por un accidente que dejó dos militares muertos y uno herido.

Un avión C-130 Hércules de la fuerza aérea brasileña salió el sábado de Rio de Janeiro con destino a Chile para recoger a los 32 civiles y 12 oficiales de la Marina y trasladarlos a Brasil, precisó el ministerio de Defensa.

El incendio comenzó en una zona que alberga a los generadores eléctricos en la base Comandante Ferraz, en la bahía de Almirantazgo, en la isla Rey Jorge, cerca de la punta de la península Antártica.

"Todo el núcleo central (de la base), donde están concentrados los equipamientos, se perdió. El grado exacto de lo que ocurrió aún debe ser objeto de pericias, pero la evaluación es que se perdió todo", dijo el sábado a la prensa el ministro de Defensa, Celso Amorim.

"Es una pérdida irreparable", sostuvo Yocie Yoneshigue Valentin, una bióloga brasileña a cargo de trabajos científicos en la Antártida, al diario O Estado de Sao Paulo.

La base, que fue establecida en 1984, realizaba investigaciones científicas centradas en los ecosistemas costeros y marinos.

Un incendio se declaró en la estación de investigación de Brasil en la Antártida el sábado que provocó la muerte de dos miembros de la Armada y obligó a la evacuación en helicóptero de aproximadamente 40 personas, dijo el Gobierno.

Un tercer miembro de la Armada resultó herido, pero se encontraba estable después del incendio, que se desató en un edificio que almacena generadores de energía en la base Comandante Ferraz, dijo la Armada en un comunicado. Dijo que los evacuados fueron trasladados a la estación chilena de la Antártica.

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, ofreció condolencias a las familias de las dos víctimas, identificadas como Carlos Alberto Vieira Figueiredo y el sargento primero Roberto Lopes dos Santos, a través de un comunicado y elogió los esfuerzos por controlar el fuego.

No había una explicación inmediata respecto a qué podría haber causado el incendio.