Las 11,30 horas del pasado 16 de diciembre de 2011 pasarán a la historia de los éxitos de la exploración universal. Aquel día, exactamente a las 11,30 horas locales, cinco españoles alcanzaban el Polo Sur geográfico. Desafío importante sin duda, aunque nada excepcional dado que decenas de aventureros lo habían logrado mucho antes que ellos. La cosa cambia cuando se conoce que Ramon Larramendi, Juan Pablo Albar, Ignacio Oficialdegui, Juanma Viu y Javier Selva habían llegado vía terrestre, glaciar más bien puesto que el suelo antártico está cubierto por un inmenso casquete de hielo, a bordo de un vehículo ciento por ciento ecológico y autosostenible.

Desde que el de 1 de marzo 2002 fue lanzado al espacio, ha vigilado permanentemente el planeta. Envisat, el mayor y más sofisticado satélite de observación de la Tierra lanzado por Europa, al espacio por el sector aeroespacial europeo, observa y monitoriza de forma continua la superficie de la tierra, la atmósfera, los océanos y los campos de hielo.

Durante esta década, se han publicado más de 2.000 artículos científicos basados en sus resultados, según recuerda la Agencia Espacial Europea (ESA) en su página web.

El físico español Carlos Pobes, de la Universidad de Zaragoza, ha comenzado su aislamiento de ocho meses en la base científica estadounidense Amundsen-Scott en la Antártida, donde estará incomunicado. El 'Winter Over', un periodo donde la base queda aislada en completa oscuridad y con temperaturas que pueden llegar a los -80º C, ha comenzado y el último avión presente en la base ha abandonado el emplazamiento.

Hasta el próximo mes de octubre, Carlos Pobes se hará cargo del telescopio de neutrinos IceCube, un experimento que involucra a 39 institutos de investigación de 11 países y que trata de detectar neutrinos con una serie de detectores enterrados en el hielo antártico.

Brasil dijo este lunes sí a la ayuda ofrecida por varios países latinomamericanos para poder continuar su actividad en la Antártida, mientras se reconstruye la estación destruida por un incendio este sábado.

El ministro brasileño de Defensa, Celso Amorim, admitió esta posibilidad tras recibir  en Río de Janeiro a 41 investigadores que estaban en la base en el momento del incendio, que dejó dos militares muertos y uno herido.

Amorim señaló que, aunque la reconstrucción de la base durará dos años, Brasil no puede suspender sus investigaciones durante todo este periodo.

Según la Marina brasileña, responsable de la Estación Antártica Comandante Ferraz, el incendió destruyó el 70% de las instalaciones de la base, ubicada en la isla del Rey Jorge.

BBC Mundo

Ante la ausencia de normas internacionales que regulen el turismo en la Antártida, un centenar de compañías turísticas que operan en la región crearon la International Association Antartica Tours Operator, cuyos miembros están sujetos a una autorregulación muy exigente.

Por ejemplo, no pueden acercarse al continente con barcos de más de 400 pasajeros, no pueden desembarcar más de 100 personas a la vez, no pueden coincidir dos barcos en el mismo punto de desembarco, etc.

Debemos entender que toda actividad humana genera impactos. Se calcula que por encima de las 500 pisadas, una cubierta vegetal es ya de difícil recuperación. Uno de los estudios más interesantes sobre el impacto del turismo en la Antártida es el llevado a cabo por los doctores Javier Benayas (Universidad Autónoma de Madrid) y Martí Boada (Universidad Autónoma de Barcelona) con motivo del Año Polar 2008-2009.