El Centro español de Astrobiología (CAB) realizará dos proyectos de investigación en la base antártida "Gabriel de Castilla", en Isla Decepción, para probar métodos e instrumentos que en un futuro podrían servir en la detección de vestigios de vida microbiana en exploraciones planetarias. 

Además de este proyecto de detección de biomoléculas, los investigadores del CAB, que partirán el 25 de enero, estudiarán el impacto del cambio climático en algunos microorganismos. 

El centro de investigación señaló hoy en un comunicado que es conocida la fortaleza de los microorganismos para proliferar en ambientes considerados extremos, como aguas a altas temperaturas o aguas muy saladas con temperaturas inferiores a diez grados bajo cero. 

Esto ha hecho pensar en la posibilidad de encontrar formas de vida similares en otros cuerpos planetarios del Sistema Solar, como Marte, la Luna o Júpiter, en los que pueden darse condiciones semejantes. 

Según el CAB, el estudio geomicrobiológico de los ambientes extremos terrestres es un requisito para evaluar la posibilidad de vida actual o ya extinta en ambientes análogos de otros planetas. 

La isla Decepción, en la Antártida, es volcánica, con una historia de erupciones reciente y ofrece diferentes escenarios extremos para la proliferación de la vida. 

Por esas razones, el Centro de Astrobiología envía dos equipos de investigación para, además de investigar sobre detección de restos de vida microbiana en exploración planetaria, estudiar el impacto del cambio climático sobre los patrones microbianos y cómo la alteración de estos afecta a su vez al clima y a su propia evolución. 

En el proyecto para la detección de restos de vida microbiana se probará el instrumento SOLID3, desarrollado por el CAB y que detecta microorganismos y moléculas biológicas mediante un biosensor (según el CAB, actualmente se trabaja con la NASA para proponer que SOLID forme parte de una misión a Marte). 

Con el otro programa, se llevarán a cabo diferentes muestreos en zonas de glaciares de Isla Decepción. 

El grupo de investigadores que se trasladará a la Antártida posee datos realizados en estudios previos sobre diversos glaciares europeos en los que se ha observado una correlación entre la disminución en la biodiversidad microbiana y la regresión del hielo glacial.

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Estados Unidos y Rusia inspeccionarán conjuntamente instalaciones extranjeras en la Antártida para asegurarse de que los compromisos medioambientales y de otra índole del Tratado de la Antártida de 1959 se cumplen, informó el sábado el departamento de Estado norteamericano.

Un equipo rusoestadounidense viajará a la Antártida entre el 23 y el 28 de enero para supervisar estaciones extranjeras, instalaciones y equipamiento, dijo el organismo.

"El equipo rusoestadounidense revisará el cumplimiento de todas las partes de sus obligaciones, incluyendo las relativas a limitar el impacto ambiental, asegurarse de que la Antártida se utiliza sólo con fines pacíficos y que las partes honran la prohibición de medidas de naturaleza militar", sostuvo.

Esta sería la primera inspección conjunta de ambos países para revisar el cumplimiento del tratado de 1959 y su protocolo de medioambiente. La última inspección de Estados Unidos fue en 2006.

Actualmente 49 países son signatarios del tratado, que establece a la Antártida como una reserva científica donde está prohibida la actividad militar.

Firmado en 1991, el protocolo medioambiental incluye evaluaciones de impacto ambiental y gestión de residuos, y designa áreas protegidas con el fin de salvaguardar el medio ambiente marino de la región así como su flora y fauna.

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Científicos rusos están a punto de extraer el agua más pura y antigua del planeta en el lago Vostok, ubicado bajo los hielos de la Antártida, informó hoy a Efe Valeri Lukín, jefe de la expedición antártica de Rusia. 

"Reiniciamos la perforación del hielo antártico el 2 de enero. En este tiempo hemos avanzado 16 metros", señaló Lukín, subdirector del Instituto de Investigaciones Árticas y Antárticas (IIAA), con sede en San Petersburgo. 

Aunque se desconoce con exactitud la profundidad máxima a la que se encuentra el lago, el científico confía en que en las próximas semanas el perforador, que el pasado año superó 70 metros de grueso hielo en menos de un mes, llegue a su destino. 

"Estamos en tres mil 736 metros y podrían faltarnos entre 10 y 50", dijo Lukin, quien indicó que utilizaron el método sísmico y la radiolocalización para calcular esos datos, cuyo margen de error es de unos 20 metros. 

Lukin explicó que la expedición rusa llegó a la Antártida el 28 de noviembre y que dedicaron más de un mes a preparar los equipos y analizar los cambios experimentados por el hielo para reanudar la perforación. 

"El hombre no puede descender a tanta profundidad. Además, el radio del agujero que traza la perforadora es de unos 137 milímetros, por lo que en ningún caso cabría un ser humano", matizó. 

El pasado año la expedición rusa se vio obligada a aplazar sus trabajos debido al aumento de la presión y el descenso de las temperaturas, lo que formó cristales de hielo que obstruyeron su avance. 

El Vostok (Este), lago que ha estado sellado durante millones de años, acoge un ecosistema único que está saturado de oxígeno con unos niveles 50 veces superiores a los del agua dulce. 

"Probablemente se trate del agua más pura y antigua del planeta. No tenemos pruebas directas, pero sí datos de que la superficie será estéril, aunque en el fondo del lago habrá formas de vida como termófilos y extremófilos (microorganismos que viven en condiciones extremas)", aseguró Lukín. 

Según los científicos rusos, los resultados de la exploración del lago antártico serán fundamentales para el estudio del cambio climático en la Tierra durante los próximos siglos, ya que el Vostok es una especie de termostato aislado del resto de la atmósfera y de la superficie de la biosfera durante millones de años. 

Con cerca de 300 kilómetros de largo, 50 de ancho y casi mil metros de profundidad en algunas zonas, el Vostok es una masa de agua dulce en estado líquido que se encuentra en el epicentro del sexto continente, como se conoce la Antártida. 

Tiene una superficie de 15.690 kilómetros cuadrados, similar a la del siberiano Baikal, la reserva de agua dulce más grande del mundo, y es el lago subterráneo de mayor tamaño entre los más de cien que se encuentran bajo el hielo antártico. 

Descubierto en 1957 por científicos soviéticos, ha sido incluido en la lista de los hallazgos geográficos más importantes del siglo XX.

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Un grupo de científicos chilenos descubrió la presencia de uranio en un trozo de hieloextraído desde una profundidad de 133 metros en la llamada meseta Detroit en la Antártida, según informa este lunes la página digital de El Mercurio. 

Los expertos creen que estos restos de uranio llegaron desde Australia, y que las partículas fueron transportadas por la propia circulación atmosférica.

Extraído de 133 metros

Los estudios corresponden al proyecto 'CASA, Clima de Antártica y Sudamérica', que realizan los investigadores del Instituto de Cambio Climático de la Universidad de Maine, EE UU; elInstituto Antártico Chileno (INACh) y la Universidad Rio Grande do Sul, de Brasil.

"La presencia de trazas de uranio que precipitaron sobre el continente antártico en 1995 es uno de los secretos develados por un trozo de hielo en forma cilíndrica que fue extraído desde una profundidad de 133 metros", precisó la nota científica. 

Según El Mercurio, la investigación comenzó en noviembre de 2007, cuando extrajeron un testigo de hielo en la meseta Detroit, al norte de la península antártica y a 1.930 metros de altura sobre el nivel del mar.

Aumento de la temperatura

Para el geofísico y glaciólogo del INACh, Ricardo Jaña, un testigo de hielo constituye un muy buen registro del pasado climático de la zona, que está expuesta a los procesos de cambio climático que vive el planeta. 

A comienzos del 2009, investigadores de la Universidad de Washington informaron de que la temperatura de la Antártida aumentó 0,5 grados entre 1957 y 2006.  Asimismo, desde la llamada revolución industrial el promedio global de aumento de la temperatura en la Tierra ha sido de 0,6 grados. 

Según Jaña, la evidencia científica que proporcionan los testigos de hielo "es contundente", y es informativa en cuanto a una serie de fenómenos relacionadas con la dinámica del clima. 

Aseguró que el registro ambiental contenido en los testigos de hielo (trozos) cubre años del pasado que no están registrados en las lecturas instrumentales de observatorios que han sido instalados en diversas partes del mundo.  "En la Antártida, los datos más antiguos climáticos son de 60 años atrás, cuando se instalaron las primeras bases", recalcó. 

Explicó que el análisis de estas muestras involucró un trabajo lento y de largo aliento y que expertos de glacioquímica del Instituto de Cambio Climático de la Universidad de Maine han "desmenuzado" las partes por millón, por billón y ahora por cuatrillón de elementos trazas.

Trazas de uranio en hielo

"Haciendo un número grande de mediciones en cantidades tan pequeñas se logró detectar la presencia de trazas de uranio que, de acuerdo con el nivel en que se encuentra, coincide con un año cuando en Australia aumentó la producción de uranio", detalló el investigador chileno. 

La hipótesis plantea que el material particulado generado poresta actividad minera fue arrastrado por el viento y siguió la trayectoria de la circulación atmosférica similar al sentido de las agujas del reloj hasta llegar y precipitar en la zona de la meseta Detroit. 

El científico concluyó "que la Antártida es hoy una fuente inagotable de mucha información aún por descubrir".

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Ser el primero. Ese es el espíritu que impulsó al hombre a enfrentarse a uno de los desafíos más duros de la historia de la exploración: la conquista del Polo Sur.

Detrás de esta hazaña yace la historia de una emocionante y trágica competición protagonizada entre dos hombres, el explorador noruego Roald Amundsen y el capitán británico Robert Falcon Scott; un duelo que justo ahora cumple cien años. La épica carrera terminó un 14 de diciembre de 1911, cuando el asta de la bandera noruega hendió la dura corteza helada del corazón del continente Antártico.

Amundsen y los cuatro miembros de su equipo se convirtieron en los primeros hombres en alcanzar el Polo Sur geográfico de la Tierra, una región yerma dominada por hielos eternos, temperaturas que alcanzan los 80 grados bajo cero y vientos de hasta 300 kilómetros por hora. Un mes después, el 17 de enero de 1912, el capitán Scott llegaba exhausto y desalentado al mismo punto junto a sus cuatro compañeros. Todos ellos perecieron en el viaje de regreso. Sus cadáveres no fueron encontrados hasta el siguiente verano austral, en noviembre de 1912. Junto a ellos estaba su diario, que al poco tiempo se convertiría en un éxito de ventas en Inglaterra. Los británicos perdieron la carrera, pero ganaron un héroe.

Mucho se ha escrito y especulado sobre las razones que llevaron al éxito a Amundsen y al fracaso a Scott. Suele decirse que Amundsen apostó por la tradición y Scott por la tecnología, pero hubo muchos más matices.

Sin duda la mayor experiencia de Amundsen fue una gran baza: era un hombre acostumbrado al frío desde pequeño (dormía con la ventana abierta) y había vivido con los inuit, de los que aprendió sus modos de supervivencia. Por ello optó por trineos de perros groenlandeses -de los que era experto conductor- para todo el trayecto, vestimenta de piel de animales, refugios practicados en la nieve (iglúes) y expertos esquiadores como compañeros de equipo. También escogió una ruta más propicia, por el lado este de la barrera de hielo de Ross, que registra mejores temperaturas que la del lado oeste (que eligió Scott).

Por su parte, el capitán británico tenía una formación eminentemente naval. Empleó trineos de perro solo en la primera parte de la expedición. Después optó por trineos mecanizados que se congelaron y ponis siberianos que no soportaron las bajas temperaturas, lo que los obligó a cargar ellos mismos con los trineos. Como refugio empleó cabañas prefabricadas y como vestimenta, prendas de lana. Sus decisiones resultaron ser una cadena de errores fatales.Además, tuvo la mala suerte de toparse con un temporal y temperaturas excepcionalmente bajas, que no se habían registrado en los últimos cien años. Aun así, logró su propósito de alcanzar el Polo Sur y hay quien asegura que si él y su equipo no regresaron con vida fue únicamente por una cuestión moral.

Leyenda en entredicho

La rivalidad entre Scott y Amundsen aún pervive en sus cronistas, y su heroísmo ha sido puesto en duda, dando lugar a un enfrentado debate.

Una cuestión ética distingue a ambos hombres: mientras que Amundsen se llevó perros de más con la idea de sacrificarlos y utilizarlos como alimento para él, los miembros de su equipo y los otros perros, Scott se negó a matar a sus ponis para sobrevivir, oponiéndose al consejo de su compañeros, y además tuvo que cargar con la avena para alimentarlos.

En concreto, Lawrence Oates, el hombre encargado de los animales, recomendó encarecidamente a Scott que matara a los ponis para alimentarse de ellos, pero el capitán británico se opuso. Se dice que Oates le contestó: "Señor, me temo que se va arrepentir de no haber tomado en cuenta mi advertencia".

No fue el único enfrentamiento entre ellos, también discutieron acerca del emplazamiento de los depósitos de comida. Finalmente, las previsiones de Oates se cumplieron: sus seis ponis murieron y Oates, en deplorable estado físico y siendo consciente de que era una carga para sus compañeros, se sacrificó para darles una oportunidad de supervivencia. Uno de ellos, Edgar Evans, ya había muerto para entonces. "Voy a salir y puede que sea por algún tiempo", dijo Oates antes de salir de la tienda, según escribió Scott en su diario. Ese día Oates cumplía 32 años, y su sacrificio fue en vano. ¿Pecó Scott de orgullo y moralismo? ¿Fue Amundsen demasiado calculador o solo buscó la mejor forma de sobrevivir?

También hay quien afirma que Amundsen estaba obsesionado con la idea de ganar y que en cambio Scott tenía un espíritu más científico, porque cargó con muestras geológicas hasta su muerte. Entre ellas, se encontró un importantísimo fragmento de hulla, pues probó que el continente antártico había tenido un clima templado en un pasado lejano y corroboró la teoría de las placas tectónicas. Sin embargo, no faltan los que tildan a Scott de "héroe chapucero" y le achacan una tremenda falta de previsión que condenó a sus compañeros a la muerte.

Sea como fuere, el ímpetu de ambos por perseguir un sueño merece ser recordado.

Detrás de un gran héroe...

La hazaña de Amundsen no hubiera sido posible sin dos patrocinadores: el diplomático y explorador Fridtjof Nansen, que prestó su barco polar, el Fram, a la expedición, y el periódico noruego Aftenposten, que patrocinó la misma y cedió la bandera que se plantó en el Polo Sur. El diario Aftenposten sigue editándose hoy en día y es el buque insignia del grupo de comunicación Schibsted, al que pertenece 20 minutos y, que cien años después de la aventura de Amundsen, aún conserva su espíritu emprendedor.

Zonas aún ignotas

Fondos oceánicos. Son actualmente las regiones más desconocidas. La enorme presión atmosférica dificulta el acceso a fosas que llegan hasta los 11 kilómetros de profundidad, como la de las islas Marianas (Pacífico).

Selvas salvajes. Todavía existen tribus que viven en el Paleolítico, aisladas en densas selvas. Según Survival International, 40.000 personas no han tenido contacto con la civilización. Esto ocurre en la región del Amazonas, Indonesia (Java, Sumatra, Borneo y Papúa Nueva Guinea) y montañas de Madagascar y Comores.

Regiones heladas. En el Himalaya y la Patagonia aún quedan montañas vírgenes, nunca alcanzadas por el hombre. En Siberia y el continente antártico también quedan zonas por explorar.

Nueva cartografía. La acción del hombre ha hecho surgir nuevos territorios. Así ha ocurrido con el Mar de Aral (Kazajistán y Uzbekistán). El trasvase masivo de agua para la agricultura ha secado este mar interior progresivamente. En 1960 tenía 68.000 km², hoy 50.000 km² se han convertido en un desierto barrido por tormentas de arena. El lago Chad (África) padece una situación similar. El calentamiento global también ha dejado al descubierto nuevas islas en las regiones polares.

Interior de la Tierra. Por la imposibilidad física de acceder al interior de nuestro planeta, todo cuanto sabemos de él es pura teoría. Es el mayor reto de la historia de la exploración; resulta mucho más sencillo viajar al espacio. Igualmente, muchas cuevas y simas de todo el mundo aún permanecen inexploradas.

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