Cambio Climático Animales y plantas que habitaban en los mares australianos hace cincuenta años han emigrado a las aguas más frías del océano Antártico a causa del cambio climático, según un estudio del centro de investigación australiano CSIRO en el que participan 80 científicos. La redistribución de las especies marinas tropicales podría tener importantes consecuencias. 

Tras tres años de trabajo, los investigadores ha llegado a la conclusión de que las causas de la migración son la mayor acidez del mar y la destrucción o blanqueo de los corales por el aumento de la temperatura.

Los autores del estudio advierten de que Australia es uno de los lugares más vulnerables al calentamiento global, tal como demuestra este éxodo de algas, fitoplancton, zooplancton y peces varios miles de kilómetros al sur, según el diario Sydney Morning Herald.

Anthony Richardson, experto marino del CSIRO, afirmó que los océanos absorben el 40 % del dióxido de carbono y el plancton produce la mitad del oxígeno que respiramos, por lo que cambios bruscos pueden tener consecuencias dramáticas.

"Lo que sabemos ahora es que se producirán cambios que no podremos controlar. Podemos variar nuestras prácticas pesqueras pero no podemos hacer nada con los microbios y el plancton", señaló el científico.

Imagen simulada donde se pueden ver exceso de dióxido de carbono en una selva subtropical hace 52 millones de años en las costas de la Antártida Universidad de FrankfurtCálidas corrientes marinas y un exceso de dióxido de carbono en el aire originaron hace 52 millones de años una  selva tropical en las costas de la Antártida, según informaron hoy investigadores de la Universidad de Frankfurt y del Centro alemán de Investigación de Biodiversidad y Clima (BiK).

Los científicos llegaron a esta conclusión tras analizar el suelo marino a 1.000 metros de profundidad, donde encontraron polen y esporas, restos de una selva tropical o subtropical. El estudio publicado en la revista Nature detalla que se habría tratado de una selva como la que se conoce hoy en día en las zonas de los trópicos."En esa época la temperatura era entre 50 y 60 grados más cálida que ahora", explicó el experto en climatología paleolítica de la Universidad de Frankfurt Jörg Pross. "El elevado contenido en dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera y las cálidas corrientes marinas fueron las responsables de esa situación climática", explicó Pross. "La concentración de dióxido de carbono habría sido más del doble de la de hoy en día".

El análisis del pasado permite a los científicos elaborar un pronóstico sobre el comportamiento futuro del clima en la Tierra. "Si se continúa con la emisión de CO2 actual, a través de la quema sin trabas de combustibles fósiles, la concentración de CO2 en la atmósfera alcanzará el nivel de entonces en menos de cien años", indicó Pross.

Según los científicos del estudio, el futuro efecto invernadero provocaría "a largo plazo y de manera inevitable" el deshielo y el aumento del nivel del mar entre 70 y 80 metros, lo que situaría por ejemplo una gran parte de Alemania por debajo del nivel del mar.

Cambio ClimáticoLas “olas de calor” se registraban hace medio siglo solamente en el 1% de la superficie terrestre, pero hoy día afectan un 10%, afirman científicos del Instituto Goddard de Estudios Espaciales (GISS) de la NASA, en un artículo que será publicado en la revista Proceedings of the National Academy of  Sciences.

Al tomar por base las temperaturas de verano registradas de 1951 a 1980 y cotejarlas con las actuales, los expertos vieron que se produjo un sustancial aumento de las anomalías relacionadas con el calor.

“Un verano frío se registraba en un 30% de los casos según criterios de la climatología del período 1951 – 1980, y actualmente, sólo en un 10%. Mientras que los períodos de calor aumentaron del 33% al 75%”, señalan los autores del estudio.

Continente HeladoUn valle del tamaño del Gran Cañón a algo más de un kilómetro bajo el hielo de la Antártida occidental puede estar contribuyendo a la pérdida de hielo en la región, dijeron los científicos británicos que lo descubrieron.

Los investigadores han estudiado durante décadas grandes capas de hielo en Groenlandia y la Antártida para ver si les afecta el cambio climático y de qué forma.

La reducción del hielo en el oeste de la Antártida representa casi un 10 por ciento del incremento mundial de los océanos a medida que el aumento de las temperaturas origina desprendimientos de glaciares y capas de hielo que se derriten, amenazando las líneas costeras de Vietnam a Florida y obligando a las ciudades situadas al borde del mar a construir costosas defensas contra las inundaciones.

Los científicos de la Universidad de Aberdeen y del British Antarctic Survey (BAS) han descubierto un valle subglacial bajo la región de Ferrigno, una zona que sólo ha sido visitada en una ocasión, en 1961.

La fisura, creada hace millones años y cubierta posteriormente de hielo, está relacionada con el agua más cálida y con cómo afecta el cambio climático al hielo, dijeron en un documento publicado ayer miércoles en Nature.

"Este valle espectacular coincide a la perfección con los registros de reducción del hielo en superficie y la pérdida de hielo que hemos presenciado con observaciones satelitales de esta zona durante los últimos 20 años", dijo Robert Bingham, experto en glaciales en la Escuela de Geociencia de la Universidad de Aberdeen y principal autor del estudio.

"Si retiráramos todas las capas de hielo, veríamos un fenómeno tan espectacular como los grandes valles que se ven en África y de un tamaño tan importante como el Gran Cañón".

Bingham no pudo confirmar si el valle estaba hecho de roca.

El director del Museo ruso del Ártico y la Antártida, Víctor Boyarski, dijo hoy en rueda de prensa en RIA Novosti que se debe anular la prohibición de utilizar perros en la Antártida, por ser el medio de transporte más ecológico y estar bien adaptados al clima severo de esa región.

El Tratado de la Antártida, que estipula desmilitarizar esa región y transformarla en zona libre del arma nuclear, tiene un anexo sobre la protección del entorno que entre otras cosas establece la prohibición para introducir perros en la Antártida.

Según Boyarski, fue una decisión  errónea, porque los perros “son el medio de transporte más limpio en el aspecto ecológico y están muy bien adaptados a las condiciones climáticas de la región.

“El éxito de la expedición de Roald Amundsen al Polo Sur se debió en mucho grado al uso de perros esquimales. Mientras que la de Robert Scott pereció tras haber alcanzado el Polo Sur, porque fueron despreciados los perros”,recordó el experto.