Aeronave no tripulada de 4 kilos de peso, diseñada para recolección de información en zonas urbanas.La industrias militar israelí atiende una demanda de ejércitos en todo el mundo cada vez más robotizados, con nuevos sistemas mediante control remoto que asumen progresivamente las misiones de patrulla, reconocimiento y ataque en lugar de los soldados. 

Aviones, helicópteros, patrulleros de fronteras terrestres y marítimas, y ambulancias volantes son los máximos exponentes de una industria que, como si de un vídeo-juego se tratase, busca dejar al soldado en un lugar seguro en la retaguardia.

"Se trata de una tendencia generalizada en los ejércitos más avanzados del mundo y poco a poco estos aparatos van entrando cada vez más en servicio", dijeron a Efe fuentes de este sector, que dedican cada vez más recursos a la fabricación de vehículos no tripulados o avanzados dispositivos electrónicos autónomos. Muchos de estos robots están aún en una fase muy temprana de desarrollo, pero en la actualidad ya hay decenas de vehículos no tripulados en las filas del Ejército israelí y de otros del mundo.

El Departamento de Sistemas Motorizados de la Brigada Tecnológica Terrestre del Ejército Israelí tiene bajo su responsabilidad el manejo del Guardium, un pequeño vehículo terrestre no tripulado (UGV, por sus siglas en inglés) fabricado por las Industrias Aeroespaciales Israelíes (IAI). Una de sus misiones primordiales en Israel es la protección por control remoto de la siempre volátil frontera con Gaza, donde son frecuentes los ataques de milicianos palestinos contra unidades militares que patrullan la verja electrónica de separación.

En principio capaz de realizar su misión de forma automática, el robot es controlado a distancia por un "piloto" que puede intervenir en cualquier momento y anular completamente su autonomía.

El Guardium fue concebido para las misiones más dispares, desde la vigilancia de instalaciones sensibles hasta las de una cárcel civil o una reserva de animales en el corazón de África, y en su versión militar está dotado de armas y de un sistema de adquisición de blancos, según su fabricante. 

Científicos rusos en el artícoCientíficos rusos del departamento del Extremo Oriente de la Academia de Ciencia descubrieron más de doscientos sitios de emisiones de metano en el Ártico, en la parte norte del mar de Láptev.

El diámetro de dos de esos campos supera un kilómetro – dijo el jefe de la expedición en el buque “Víctor Buinitski”, Igor Semilétov. Según el investigador, este hallazgo permitirá comprender mejor las causas del calentamiento global del planeta.

Muchos especialistas afirman que también antes se observaban emisiones de metano en las latitudes árticas. En palabras del jefe de la Cátedra de Ecología de la Facultad de Biología de la Universidad Estatal de Moscú, Dmitri Zamolódchikov, este fenómeno obedece a procesos naturales:

—Existe la opinión de que dicho proceso puede acarrear consecuencias catastróficas en un futuro próximo, dado que los procesos de emisión de metano se incrementarán. El metano es un poderoso gas de efecto invernadero, lo cual estimulará el calentamiento y dicho proceso se desarrollará cada vez más rápido. Esto amenaza al planeta con innumerables desastres y nefastas consecuencias.

Otro grupo de investigadores dice que, por cuando se trata de un proceso natural, existen tanto nexos positivos inversos, que intensifican la emisión de metano, como nexos negativos inversos que incrementan la absorción del metano. Entre esas bacterias están las que forman metano y las metanotrofas, que pueden aprovechar el metano en el proceso de su actividad vital. Éstas realmente lo consumen, porque si el metano se oxida se obtendrá energía. Las que consumen el metano viven allí donde hay suficiente oxígeno, mientras que las que producen metano lo hacen allí donde hay poco oxígeno. La manera en que se desplazará el equilibrio entre la síntesis del metano y su consumo es un asunto nada fácil, porque el propio calentamiento en la tundra puede disminuir la humedad en esos terrenos, lo cual a su vez activará la metanotrofia. En síntesis, existen procesos que intensifican la formación de metano y otros que incrementan su consumo. Es muy probable que en el futuro se conforme una situación con un equilibrio relativo de producción y consumo.

No obstante, otros científicos insisten en que dicho proceso puede acarrear consecuencias mucho más graves aún. El director de curso de la Cátedra de Estabilidad Ecológica y Tecnologías “verdes” de la Universidad de Keele, Sharon George, supone que las grandes emisiones de metano producirán el efecto de la “bola de nieve”, como consecuencia de lo cual los cambios climáticos pueden ser irreversibles.

—El propio metano no tiene nada de nuevo. Hace mucho tiempo que existimos con ese hidrocarburo. Actualmente su nivel está subiendo, particularmente como resultado de las faenas agrícolas. Esto preocupa a los expertos que se ocupan del cambio climático. Además, una de las características del metano consiste en que se retiene largo tiempo en la atmósfera. Los cambios producidos por la actividad humana influyen en el clima. La historia de la humanidad es demasiado corta para hacer comparaciones. No obstante, tenemos un maravilloso ejemplo de profundos cambios climáticos: el planeta Venus. La gente no se imagina que las consecuencias del calentamiento global puedan ser tan trágicas. Pienso que esa es la razón por la que tan poco se habla del metano.

Muchos pecan de ser demasiados optimistas, dado que el efecto directo no se observa. Si la gente llega a comprender que dicho proceso realmente se está desarrollando y llega a tener idea de las posibilidades del metano, este peligro será para ellos más real. La gente siempre se muestra muy escéptica con respecto a esa parte de los conocimientos científicos que no se pueden demostrar con precisión, cuando los científicos no pueden medirlo todo.

El descubrimiento de los científicos rusos ya está dando lugar a polémicas en el mundo científico. No obstante, los hombres de ciencia coinciden en que ello ayudará a comprender mejor el mecanismo de los cambios climáticos y de nuevo centrará la atención de la opinión pública en el problema del calentamiento global. 

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Imagen del Snow and Ice Data Center.Todos los veranos del hemisferio norte, la capa de hielo del Océano Ártico se reduce en lo que se conoce como el mínimo ártico. Pero esta temporada ese mínimo fue el más bajo de los últimos 30 años de mediciones satelitales.

Este año, de acuerdo con los científicos de la Nasa que realizaron las mediciones, el área cubierta de hielo fue de 3,4 millones de kilómetros cuadrados, menos de la mitad de los 7 millones de kilómetros cuadrados medidos en 1980.

Los días record fueron del 13 al 16 de septiembre pasado, según datos tomados por un sistema de satélites meteorológicos de Estados Unidos. En la imagen se muestra una línea que señala el mínimo de deshielo promedio del período 1979-2010 y la capa de hielo que persistía entre el 13 y 16 de septiembre.

Aunque no hay datos concluyentes, la mayoría de los investigadores coinciden que la causa es el cambio climático que afecta al planeta y que la comunidad científica vincula con el consumo humano de combustibles fósiles. La combustión de naftas, gas y carbón inyecta más dióxido de carbono en la atmósfera, lo cual aumenta el efecto invernadero natural de nuestro planeta y la temperatura sube.

“La mayoría de los modelos informáticos de cambio climático indican que el hielo podría desaparecer completamente en verano en 30 ó 40 años, pero hay modelos que indican que 2015 es un año extremo", dijo Lars-Otto Reiersen, responsable del Programa de Vigilancia y Valoración del Ártico.

Deshielo antárticoEl deshielo del Ártico es un fenómeno natural durante el verano. Lo que no es nada natural es el ritmo, el alcance, del derretimiento de hielo: en este momento hay menos de 3,5 millones de kilómetros cuadrados de hielo (menos de la mitad del área registrada hace tan solo 50 años).

A finales de agosto de este año, el centro de investigaciones, en conjunto con la NASA, ya había lanzado una alerta acerca del bajo nivel del hielo. En ese momento, el área del Ártico aún congelada llegaba a 4,1 millones de kilómetros cuadrados.

Esto quiere decir que en menos de un mes la cobertura de hielo se redujo en más de 500 mil kilómetros cuadrados, una cifra alarmante, no sólo para los científicos, sino para todo el planeta. Antes de esto, el punto más bajo del deshielo se había establecido en 2007, cuando el área congelada del océano llegó a 4,17 millones de kilómetros cuadrados.

El dramático incremento del deshielo ha llevado a los científicos a hacer alarmantes predicciones: en 20 años el océano Ártico estará libre de hielo en el verano, en el mejor de los casos; en el peor, este hecho se daría entre 2015 y 2016.

Julienne Stroeve, científica del NSIDC, le dijo al periódico inglés The Guardian que en 2007 las condiciones para el deshielo eran ideales y por eso se registró un pico en el descenso del hielo, pero que este año nadie esperaba que la marca se rompiera, mucho menos con un margen tan amplio.

Las implicaciones de este hecho van desde el aumento en el nivel de los océanos en el mundo, pasando por la erosión de las costas árticas (algo que puede afectar este ecosistema, de por sí ya sensible), hasta el incremento de la temperatura del planeta, pues el hielo de los polos actúa como un gigante espejo que refleja una importante porción de los rayos solares de vuelta al espacio; sin esta capa protectora, la Tierra absorbería directamente esta cantidad de energía.

Organización de las Naciones UnidasLa ONU conmemora el domingo el 25 aniversario del Protocolo de Montreal, el documento acordado en septiembre de 1987 que frenó la destrucción de la capa de ozono que protege la Tierra de los rayos ultravioletas del Sol.

"El Protocolo de Montreal evitó un gran y monumental desastre", afirmó hoy Geir Braathen, experto de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), agencia de la ONU que cifra en millones los casos de cáncer y cataratas oculares que se han evitado gracias a este pacto.

La firma de este acuerdo se recuerda con el Día Internacional para la Preservación de la Capa de Ozono, una jornada que quiere servir también de llamada de atención sobre el impacto que tienen los acuerdos internacionales para proteger el medio ambiente.

El experto de la OMM indicó en rueda de prensa en Ginebra que "hasta la fecha no hay una recuperación inequívoca de la capa de ozono", que este organismo no espera hasta dentro de unas décadas, dada "la larga vida que tienen los gases destructores del ozono".

"Pasarán décadas antes de que la capa de ozono vuelva a su estado normal", dijo Braathen, que agregó no obstante que "la destrucción ha terminado y se ha equilibrado" en los últimos 25 años.

Alrededor del año 2000 se registró una concentración récord de gases destructores de la capa de ozono en la estratosfera de la Antártida, un fenómeno que está disminuyendo actualmente a un ritmo anual situado en torno al 1 por ciento.