Los detalles se desconocen. Lo único que se sabe es que el vicepresidente de la República Popular China, Xi Jinping, que será seguramente el nuevo líder del país a finales del año, se reunió en Washington con el presidente estadounidense Barack Obama, la secretaria de Estado Hillary Clinton, el secretario de Defensa Leon Panetta y otros dirigentes de EEUU.

Esta administración se esforzó en complicar la vida al país asiático y ahora quiere tantear al futuro secretario general del Comité central del Partido Comunista de China y presidente de la República Popular.

No se asustan

Con el actual líder chino, Hu Jintao, no hay dudas: es una esfinge que habla en público con frases formuladas con antelación. Sus subordinados, sin embargo, a veces pierden los nervios, lo cual es comprensible cuando Estados Unidos proyecta hacia Asia todo su poder militar y sus esfuerzos diplomáticos. En particular intenta atraer a su bando o escindir al principal socio de China, la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ANSA) integrada por diez estados de la región. También fortalece las alianzas militares con Japón y Corea del Sur y amplía su presencia militar en Australia, Singapur o Filipinas.

A principios de febrero, Rusia y China vetaron una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU para impedir que en Siria se repita lo que ocurrió en Libia, donde con ayuda de la OTAN fue derrocado el gobierno, el petróleo pasó a manos extranjeras, y su  población quedó al borde de una guerra civil.

Al explicar el veto de Rusia, el representante ruso ante la ONU, Vitali Churkin dijo que el proyecto de resolución no estableció mecanismos para poner fin a la violencia, y tampoco impuso el dialogo como única salida al conflicto.

“El proyecto de resolución propuesto  a votación no refleja la situación actual en Siria y envió señales parciales que alientan a una de las partes involucradas”, dijo Churkin.

En lenguaje diplomático, Churkin dijo que Moscú no está de acuerdo en que la resolución responsabilice exclusivamente a las autoridades sirias de la ola de violencia que afecta el país, cuando la oposición también utiliza la fuerza en su lucha por el poder.

El presidente sirio Bashar Asad firmó el proyecto de la nueva constitución. En la votación participaron más del 89% de la población, informó  hoy la prensa local.

El pasado domingo en Siria se celebró un referendo sobre el proyecto de la nueva constitución, que propone la supresión del artículo octavo, sobre el papel dirigente del partido Baaz, y en lugar de éste se propone la igualdad de todos los partidos políticos.

Según la fuente, más de 8,37 millones de sirios participaron en el referendo y de acuerdo al documento el actual presidente podría volver a presentar su candidatura a la presidencia.

Desde marzo de 2011, Siria es escenario de masivas protestas que exigen la renuncia del presidente Bashar Asad. Según datos de la ONU, los enfrentamientos entre los manifestantes y las fuerzas de seguridad han causado ya más de 5.000 muertos.

Las autoridades sirias, a su vez, reportan más de 2.000 policías y soldados muertos en choques con grupos armados de la oposición. En los ataques participan miembros del llamado "Ejército de Siria Libre" creado hace unos meses por desertores del Ejército sirio.

RIA Novosti

La producción de opio en Afganistán sigue creciendo pese a los esfuerzos que aplica la comunidad internacional, declaró hoy el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguei Lavrov.

"A pesar de los esfuerzos que se aplican, la producción de opio en Afganistán creció de 3.600 toneladas en 2010 a 5.800 toneladas en 2011, casi un 40 por ciento", dijo Lavrov.

El canciller ruso intervino hoy en la tercera conferencia ministerial del Pacto de París contra la propagación de la droga de origen afgano, en Viena.

"La lucha contra la droga afgana debe ser una tarea de primer orden para la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad en Afganistán (ISAF)", subrayó Lavrov.

Corea del Norte acepta frenar su programa de enriquecimiento de uranio y establecer una moratoria sobre las pruebas nucleares y de misiles de largo alcance a cambio de ayuda alimentaria, anunció hoy Victoria Nuland, portavoz del Departamento de Estado de EEUU.

Pyongyang aceptará también inspecciones por parte del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) para verificar la moratoria sobre el enriquecimiento de uranio, así como confirmar el desmantelamiento del reactor nuclear en Yongbyon, agregó Nuland, citada por la agencia AP.

Representantes de EEUU, según la portavoz del Departamento de Estado, se reunirán con sus colegas norcoreanos para ultimar los detalles del envío de 240.000 toneladas de ayuda humanitaria a Corea del Norte.

Según la prensa, el anuncio es resultado de la tercera ronda de negociaciones que Glyn Davies, emisario de Washington para Corea del Norte, y el vicecanciller norcoreano Kim Kye-gwan sostuvieron en Pekín la semana pasada.