El soldado Bradley Manning evitó hoy declararse culpable o inocente en la primera fase del consejo de guerra que se abrió por filtrar miles de documentos clasificados a WikiLeaks. En una audiencia en Fort Meade (Maryland) el abogado de Manning, David Coombs pidió "postergar" la declaración, en lo que podría ser una maniobra para tratar de rebajar la pena al acusado.
La juez militar, coronel Denise Lind, leyó los 22 cargos de los que se acusa a Manning entre los que el más grave es el de colaborar con el enemigo. Manning, que escuchó en silencio los cargos sentado junto a su defensa, está acusado de haber filtrado decenas de miles de documentos de la guerra de Irak y Afganistán y cables diplomáticos estadounidenses cuando trabajaba como experto de inteligencia.
Si es declarado culpable se enfrenta a la cadena perpetua.
Tras la lectura de cargos, se le preguntó al acusado si quería continuar con la defensa actual, compuesta por un abogado civil y dos militares, o cambiar a un abogado militar, pero seguirá con su actual equipo. El acusado tenía también la opción de proponer cómo quería ser juzgado: bien por un juez, que tiene potestad de decidir si es culpable o inocente, por un panel de oficiales o por otro tipo de panel en el que un tercio de los designados para ese jurado sean reclutas, como Manning, pero el soldado también declinó hacerlo.
Asimismo quedó pendiente la fecha para el juicio, que la fiscalía ha propuesto para agosto y la defensa como muy tarde para junio.
La juez fijó la próxima vista para el 16 de marzo.
Entre los 22 cargos contra Manning figuran, además del de colaboración con el enemigo, el de robo de bienes públicos y documentos, la difusión de información relativa a la defensa y la violación del reglamento del programa de seguridad de información de las Fuerzas Armadas, por los que podría ser condenado a cadena perpetua. El abogado de Manning, que basó su defensa en sus problemas mentales, ha solicitado un máximo de pena de 30 años.
Manning trabajó como analista de información en Irak desde octubre de 2009 hasta su detención en mayo de 2010, cuando un informante del Pentágono, el pirata informático Adrian Lamo, supuestamente lo delató.

EFE

Siete marines estadounidenses perdieron la vida cerca de Yuma, Arizona, durante un ejercicio militar de rutina informaron hoy fuentes oficiales.
Dos helicópteros que tomaban parte en las maniobras la noche del lunes chocaron en el aire, resultando en las muertes, sin que hasta ahora se hayan precisado las causas de la colisión.
Las aeronaves fueron identificadas como una del modelo AH-1W tipo cobra, utilizado para tareas de ataque y apoyo, y otro UH-1Y o 'Huey', empleados para transporte de tropas.
Los marines que perdieron la vida pertenecían a la tercera división aerotransportada estacionada en la Base Miramar localizada en el sur de California.

NTX

Un grupo de veteranos de las guerras estadounidenses en Vietnam y Bosnia protestó ayer frente a la entrada de la garita de San Ysidro, en California, ante amenazas del Gobierno de deportarlos por ser indocumentados.
“Es una injusticia, es un sistema de leyes de migración que no sirve”’, dijo el ex infante de marina Valerio Valenzuela, quien participó en la guerra en Vietnam de 1968 a 1971, cuando fue dado de baja con honores y el Pentágono le otorgó la Estrella de Bronce por salvar a varios compañeros.
“¿Cómo es posible que 40 años después de que fuimos a la guerra por este país, que queremos como nuestro país, porque por eso lo defendimos, ahora nos digan que nos tenemos que ir porque somos indocumentados?”, aseveró el veterano, indignado. 
Valenzuela fue a la protesta que se realizó en la garita más transitada entre México y EU vestido con el uniforme de gala de los infantes de marina. 
El hermano de Valerio, Manuel, participó también en la guerra en Vietnam, pero de 1971 a 1974. De acuerdo con Manuel, en las conmemoraciones del Día del Veterano los honra la comunidad, los policías, los bomberos, “pero las autoridades de migración ya nos avisaron que nos van a deportar”.

NTX

La caravana de discapacitados que llegó hoy a La Paz tras recorrer Bolivia en sillas de ruedas o con muletas durante 100 días, para pedir al presidente Evo Morales un subsidio, terminó con choques violentos cuando la Policía reprimió su intento de llegar al Palacio de Gobierno. 
Los discapacitados marcharon 1.400 kilómetros por carreteras de cinco de las nueve regiones del país, para tratar de sensibilizar a Morales, hasta ahora sin éxito, y pretendían entrar a la plaza Murillo, donde está el Palacio Quemado, sede de la Presidencia, resguardada por cientos de antidisturbios.
Oficiales de la Policía explicaron que la orden del Gobierno era impedir el paso de la marcha hasta la plaza, lo que desató violentos choques que duraron casi dos horas. Los discapacitados, algunos semidesnudos para mostrar sus lesiones, usaron sus muletas y partes de las sillas de ruedas para enfrentarse a los policías, según comprobaron corresponsales de Efe. 
Los agentes golpearon a los manifestantes con sus escudos, lanzaron gases lacrimógenos y usaron descargas eléctricas, aplicándolas a los metales de las sillas de ruedas, lo que originó una mayor reacción de los discapacitados y la solidaridad de gente que pasaba por el lugar. 

Ante la proximidad de una cirugía que lo alejará del país en medio de la campaña electoral, el presidente Hugo Chávez buscó el jueves mostrarse fuerte físicamente, reavivó críticas a sus adversarios políticos y recibió un emotivo respaldo de sus seguidores.
Chávez, quien busca una tercera reelección y que por vez primera estará alejado físicamente de su electorado por estar obligado a someterse a una nueva cirugía, prometió a sus partidarios regresar vitalizado para enfrentar una dura contienda.
El líder izquierdista viajará el viernes a La Habana, Cuba, donde se someterá a una nueva operación por una "lesión" que apareció en el mismo lugar donde le fue extraído un tumor canceroso hace ocho meses. En esta ocasión, a diferencia de su primera intervención quirúrgica en junio del 2011, "vamos con calma, mejor preparados, físicamente, espiritualmente y nosotros vamos a enfrentar esa nueva batalla... vamos a salir bien parados", dijo Chávez en un mensaje a la nación transmitido por radio y televisión
Tras una larga reunión de gabinete transmitida también al país, el presidente se desplazó al Teatro Teresa Carreño a fin de encabezar un acto político de apoyo organizado por simpatizantes.
En esa ceremonia juramentó al comando de campaña electoral con miras a los comicios generales del 7 de octubre. "Todo el pueblo venezolano; esto (el teatro) está pleno, desbordado de pasión, de frenesí... no hay espacio para la tristeza ni para el dolor", expresó el gobernante.