En El Cairo comenzó un proceso contra 43 miembros de diversas ONG, acusados de trabajar sin licencia en Egipto o de apoyar financieramente a determinados partidos. El juicio quedó suspendido hasta el 26 de abril.

Las organizaciones no gubernamentales trabajan en la formación política en Egipto y en cuestiones relativas a la libertad de expresión, rechazan los cargos. Entre los acusados hay 19 ciudadanos estadounidenses, así como el director de la oficina en El Cairo de la fundación alemana Konrad Adenauer, Andreas Jacobs, y una de sus colaboradoras.

Tensión con Estados Unidos 

Cinco de los acusados permanecen en el país, ya que se les prohibió abandonarlo. Entre ellos se encuentra un hijo del secretario de Transporte estadounidense, Ray LaHood. También hay 14 egipcios acusados, tres serbios, un noruego y cuatro personas de otros países árabes.
 
El proceso, que arrancó en diciembre con registros en las oficinas de las organizaciones, ha desatado la indignación internacional. Las relaciones entre Egipto y Estados Unidos se enfrían cada día más y Washington ha amenazado con frenar sus ayudas de 1.500 millones de dólares anuales a El Cairo.
 

El grupo rebelde Movimiento Justicia e Igualdad (MJI) ha puesto en libertad a los 49 militares de la fuerza de paz de la ONU en Darfur (UNAMID) que fueron capturados como rehenes ayer, informó a Efe una fuente de la misión de Naciones Unidas.

La fuente, que pidió el anonimato, señaló que los rebeldes están trasladando en estos momentos a los rehenes al punto en que serán entregados, por lo que no puede ofrecer más detalles por el momento.

Se desconoce por ahora el destino de tres sudaneses capturados también por los rebeldes, que los acusan de trabajar para los servicios secretos del régimen de Jartum.

Según dijo el portavoz del MJI, Yibril Adam Bilal, en declaraciones a la televisión catarí Al Yazira, los rebeldes capturaron a los militares "tras haber entrado sin autorización en el territorio" controlado por ellos.

"Los hemos detenido para obtener una explicación lógica de su estancia sin permiso en nuestra zona, y también para identificar a los tres sudaneses", explicó Bilal, quien destacó que, una vez obtenidas esas dos respuestas, liberarían a los rehenes.

Este incidente tiene lugar apenas dos meses después de que el Ejército de Sudán mató al máximo líder del MJI, Jalil Ibrahim, en la región sudanesa de Kordofán.

Según datos de la ONU, unas 300.000 personas han muerto y otras 2,7 millones se han visto obligadas a desplazarse en esa región como consecuencia de los enfrentamientos entre grupos rebeldes y las fuerzas gubernamentales.

El conflicto de Darfur se inició a comienzos de 2003, cuando los grupos insurgentes se levantaron en armas contra el régimen de Jartum en protesta por la pobreza y la marginación que sufrían los habitantes de esa región.

EFE

La comisión judicial que supervisa las primeras elecciones presidenciales de Egipto desde que Hosni Mubarak fue derrocado el año pasado dijo el domingo que aún no había una fecha definitiva para la votación, aunque un funcionario judicial afirmó que sería en la primera semana de junio.

Se esperaba que la comisión anunciara una fecha el domingo, pero los jueces que lo integran dijeron en una conferencia de prensa que la decisión se había tardado, ya que trabajaban la manera de asegurar que los egipcios en el exterior tuvieran tiempo suficiente de votar.

Los líderes del Ejército que tomaron el relevo de Mubarak en febrero del año pasado se han enfrentado a protestas callejeras y demandas generalizadas para que entreguen el poder a los civiles antes de la fecha límite fijada para fines de junio.

Ante miles de personas el Consejo Nacional de Transición realizó una ceremonia, apenas muerto Gadafy, para proclamar la "liberación total", durante la cual su presidente, Mustafá Abdulyalil, aseguró que "como país musulmán, hemos adoptado la 'sharía' (ley islámica) como principal fuente de legislación, y toda ley que se contradiga será nula", y el público prorrumpió en una gran ovación y se lanzaron fuegos artificiales. Igual que, en su momento, Osama Bin Laden (que probablemente nunca hubiera logrado nada sin el apoyo de la CIA), Abdulyalil agradeció la ayuda de la Otán. Y ahora se esperan las prometidas elecciones "democráticas", aunque obviamente se asegurarán de que gane un islamista, es decir, un gobierno que, por la fuerza, imponga sus ideas ("acordes con el Islam").

Pero un gobierno casi tan fanático como el de Gadafy no es lo único que ha dejado la Otán, además de los miles de muertos durante la "liberación". Un informe, actualizado al 31 de enero, de Amnistía Internacional (AI), asegura que "Después de todas las promesas de poner bajo control los centros de detención, es horroroso descubrir que no ha habido ningún avance para poner fin al uso de la tortura". Supuestamente, la mayoría de los detenidos fueron leales a Gadafi durante el conflicto, pero lo cierto es que hay hasta ciudadanos extranjeros, en su mayoría del África Subsahariana, supuestos mercenarios aunque AI cree que la mayoría son trabajadores emigrantes.

Las nuevas autoridades privan además a los presos de atención médica urgente. Médicos Sin Fronteras (MSF) se ha visto obligada a dejar de trabajar en muchos centros de detención tras varias denuncias de torturas ignoradas por las nuevas autoridades. "Nos traían a pacientes para que les diéramos atención médica, se recuperaran y pudieran seguir interrogándolos", explica Christopher Stokes, director general de MSF en Bruselas, ONG que agrega que desde que empezó a trabajar en agosto de 2011 "se ha ido incrementando paulatinamente el número de pacientes que presentan heridas causadas por torturas infligidas durante diversos interrogatorios".

"Las imágenes de la muerte de Gadafi han dado la vuelta al mundo, dejando la impresión de que nada ha cambiado en Libia. Si... lo mataron tras capturarlo, su muerte constituiría un crimen de guerra. Es imprescindible que las nuevas autoridades libias juzguen de manera justa a los responsables, como han anunciado, y que hagan extensible esta investigación a su hijo, Mutasim. Romper el legado represivo significa otorgar justicia incluso a aquellos que se la negaron categóricamente a los demás", señala AI. Es decir, para terminar con la violencia es necesario romper el círculo vicioso y responder con paz, con medidas inteligentes que conduzcan a la pacificación. A ver si nos entendemos; no se trata de dejar indefenso a nadie, ni de permitir que los violentos se salgan con la suya; se trata de comprender algo tan elemental como que los incendios no se apagan con gasolina. La violencia jamás se soluciona con más violencia, que por el contrario aumenta el daño tanto a los "enemigos" como a los "defendidos".

Pero, en fin, esta "liberación" de la Otán ya ha terminado, y ahora la pregunta es si harán lo mismo con Siria o Irán, visto que ya han comenzado con las "sanciones" en lugar de buscar las infinitas y efectivas acciones pacíficas para revertir las tiranías allí existentes.

Por ALEJANDRO TAGLIAVINI, miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

Miles de libios tomaron las calles hoy, de manera espontánea, para celebrar el primer aniversario de la rebelión que derrocó al ex dictador Muamar Gadhafi, quien gobernó Libia por cuatro décadas.  

Aunque no se programaron actos oficiales para marcar la fecha, en la ciudad de Bengazi, lugar de nacimiento de la sublevación; la capital Trípoli y la portuaria Misurata, tuvieron lugar las mayores celebraciones populares con fuegos artificiales.  

Multitudes se congregaron en la Plaza de los Mártires de Trípoli y en la Plaza de la Libertad de Bengazi, donde las nuevas autoridades libias establecieron puestos de control adicionales para detener a posibles seguidores de Gadhafi que 'quisieran interrumpir la fiesta'.  

Las celebraciones comenzaron a primera hora de este viernes cuando hombres, mujeres y niños salieron a las calles de varias ciudades del país ondeando banderas y coreando frases de libertad y justicia, de acuerdo con reportes del canal árabe de noticias Al Arabiya.  

''A pesar de los problemas que subsisten en el país, este es un día increíble y queremos celebrar', dijo Sarah, estudiante de 22 años en Trípoli, 'sólo miren lo que se logró el año pasado'', añadió.  

La vida de muchas personas en Libia ha mejorado desde que terminó la rebelión -con el respaldo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN)- contra Gadhafi, capturado y muerto en octubre pasado, sin embargo aún quedan muchos retos para las nuevas autoridades del país.  

Como trata de construir un Estado democrático, el gobernante Consejo Nacional de Transición (CNT) está luchando por imponer su autoridad en un país inundado con armas y formar una fuerza nacional eficaz de la policía y el ejército.  

Las milicias fuertemente armadas han aumentado en este 'vacío de poder', labrando feudos locales, y aunque sus combatientes dicen que son leales al CNT, sólo obedecen a sus propios comandantes, quienes a menudo chocan entre sí debido a disputas por el control.  

Ezzieddin Agiel, profesor de ingeniería en la Universidad de Trípoli, opinó que la inseguridad podría socavar las elecciones de junio próximo con las que se busca construir un Estado democrático y una nueva Constitución.  

''El mayor logro de la revolución era acabar con el régimen de Gadhafi y poner fin a la corrupción de su familia, se logró. Pero la debilidad de las instituciones políticas puede conducir a Libia hacia serios problemas'', agregó.  

Según la prensa árabe, los retos del nuevo gobierno libio son muchos, como la reconstrucción de la envejecida y dañada infraestructura, fomentar las instituciones del Estado, revivir la economía e impulsar los sistemas de salud, judicial y educativo.  

Pero el desafío inmediato es controlar a los miles de ex rebeldes que se convirtieron en poderosas milicias, que 'han desarrollado intereses propios a los que se rehúsan a renunciar' y representan una amenaza para la seguridad en Libia, advierten expertos.  

Estas milicias armadas son ahora rivales y de manera regular chocan entre sí causando víctimas.  

Esa amenaza ha sido advertida por organizaciones internacionales que promueven la defensa de los derechos humanos, como Human Rights Watch y Médicos Sin Fronteras, así como Amnistía Internacional (AI), que este viernes denunció la peligrosidad de las milicias libias. 

''Las milicias armadas cometen abusos generalizados a los derechos humanos de manera impune, alimentando la inseguridad y obstaculizando la reconstrucción de las instituciones del Estado", precisó AI en un nuevo informe.  

''Es imperativo que las autoridades libias demuestran firmemente su compromiso para dar vuelta a la página de décadas de violaciones sistemáticas y frenen a las milicias, investigando sus abusos y enjuiciando a sus miembros'', puntualizó. 

NTX