El ex presidente de Sudáfrica Nelson Mandela, de 93 años, ha abandonado el hospital tras practicársele el sábado una laparoscopia para examinar el origen de un dolor abdominal prolongado, informó la Presidencia sudafricana.

"No le pasa nada malo" al ex presidente Mandela, afirmó la ministra de Defensa, Lindiwe Sisulu, en una comparecencia ante los medios en el Parlamento, en Ciudad del Cabo (sur).

Sisulu aseguró que el premio Nobel de la Paz de 1993 fue ingresado para practicársele una laparoscopia, una técnica poco invasiva que permite observar la cavidad abdominal del paciente. "No había nada grave. La razón por la que se le llevó al hospital es porque estaba experimentando molestias continuadas", añadió la ministra, en palabras recogidas por la agencia sudafricana Sapa.

El Gobierno sudafricano informó a través de un comunicado de que Nelson Mandela fue ingresado en un hospital debido a un dolor abdominal continuado.

En El Cairo comenzó un proceso contra 43 miembros de diversas ONG, acusados de trabajar sin licencia en Egipto o de apoyar financieramente a determinados partidos. El juicio quedó suspendido hasta el 26 de abril.

Las organizaciones no gubernamentales trabajan en la formación política en Egipto y en cuestiones relativas a la libertad de expresión, rechazan los cargos. Entre los acusados hay 19 ciudadanos estadounidenses, así como el director de la oficina en El Cairo de la fundación alemana Konrad Adenauer, Andreas Jacobs, y una de sus colaboradoras.

Tensión con Estados Unidos 

Cinco de los acusados permanecen en el país, ya que se les prohibió abandonarlo. Entre ellos se encuentra un hijo del secretario de Transporte estadounidense, Ray LaHood. También hay 14 egipcios acusados, tres serbios, un noruego y cuatro personas de otros países árabes.
 
El proceso, que arrancó en diciembre con registros en las oficinas de las organizaciones, ha desatado la indignación internacional. Las relaciones entre Egipto y Estados Unidos se enfrían cada día más y Washington ha amenazado con frenar sus ayudas de 1.500 millones de dólares anuales a El Cairo.
 

El grupo rebelde Movimiento Justicia e Igualdad (MJI) ha puesto en libertad a los 49 militares de la fuerza de paz de la ONU en Darfur (UNAMID) que fueron capturados como rehenes ayer, informó a Efe una fuente de la misión de Naciones Unidas.

La fuente, que pidió el anonimato, señaló que los rebeldes están trasladando en estos momentos a los rehenes al punto en que serán entregados, por lo que no puede ofrecer más detalles por el momento.

Se desconoce por ahora el destino de tres sudaneses capturados también por los rebeldes, que los acusan de trabajar para los servicios secretos del régimen de Jartum.

Según dijo el portavoz del MJI, Yibril Adam Bilal, en declaraciones a la televisión catarí Al Yazira, los rebeldes capturaron a los militares "tras haber entrado sin autorización en el territorio" controlado por ellos.

"Los hemos detenido para obtener una explicación lógica de su estancia sin permiso en nuestra zona, y también para identificar a los tres sudaneses", explicó Bilal, quien destacó que, una vez obtenidas esas dos respuestas, liberarían a los rehenes.

Este incidente tiene lugar apenas dos meses después de que el Ejército de Sudán mató al máximo líder del MJI, Jalil Ibrahim, en la región sudanesa de Kordofán.

Según datos de la ONU, unas 300.000 personas han muerto y otras 2,7 millones se han visto obligadas a desplazarse en esa región como consecuencia de los enfrentamientos entre grupos rebeldes y las fuerzas gubernamentales.

El conflicto de Darfur se inició a comienzos de 2003, cuando los grupos insurgentes se levantaron en armas contra el régimen de Jartum en protesta por la pobreza y la marginación que sufrían los habitantes de esa región.

EFE

La comisión judicial que supervisa las primeras elecciones presidenciales de Egipto desde que Hosni Mubarak fue derrocado el año pasado dijo el domingo que aún no había una fecha definitiva para la votación, aunque un funcionario judicial afirmó que sería en la primera semana de junio.

Se esperaba que la comisión anunciara una fecha el domingo, pero los jueces que lo integran dijeron en una conferencia de prensa que la decisión se había tardado, ya que trabajaban la manera de asegurar que los egipcios en el exterior tuvieran tiempo suficiente de votar.

Los líderes del Ejército que tomaron el relevo de Mubarak en febrero del año pasado se han enfrentado a protestas callejeras y demandas generalizadas para que entreguen el poder a los civiles antes de la fecha límite fijada para fines de junio.

Ante miles de personas el Consejo Nacional de Transición realizó una ceremonia, apenas muerto Gadafy, para proclamar la "liberación total", durante la cual su presidente, Mustafá Abdulyalil, aseguró que "como país musulmán, hemos adoptado la 'sharía' (ley islámica) como principal fuente de legislación, y toda ley que se contradiga será nula", y el público prorrumpió en una gran ovación y se lanzaron fuegos artificiales. Igual que, en su momento, Osama Bin Laden (que probablemente nunca hubiera logrado nada sin el apoyo de la CIA), Abdulyalil agradeció la ayuda de la Otán. Y ahora se esperan las prometidas elecciones "democráticas", aunque obviamente se asegurarán de que gane un islamista, es decir, un gobierno que, por la fuerza, imponga sus ideas ("acordes con el Islam").

Pero un gobierno casi tan fanático como el de Gadafy no es lo único que ha dejado la Otán, además de los miles de muertos durante la "liberación". Un informe, actualizado al 31 de enero, de Amnistía Internacional (AI), asegura que "Después de todas las promesas de poner bajo control los centros de detención, es horroroso descubrir que no ha habido ningún avance para poner fin al uso de la tortura". Supuestamente, la mayoría de los detenidos fueron leales a Gadafi durante el conflicto, pero lo cierto es que hay hasta ciudadanos extranjeros, en su mayoría del África Subsahariana, supuestos mercenarios aunque AI cree que la mayoría son trabajadores emigrantes.

Las nuevas autoridades privan además a los presos de atención médica urgente. Médicos Sin Fronteras (MSF) se ha visto obligada a dejar de trabajar en muchos centros de detención tras varias denuncias de torturas ignoradas por las nuevas autoridades. "Nos traían a pacientes para que les diéramos atención médica, se recuperaran y pudieran seguir interrogándolos", explica Christopher Stokes, director general de MSF en Bruselas, ONG que agrega que desde que empezó a trabajar en agosto de 2011 "se ha ido incrementando paulatinamente el número de pacientes que presentan heridas causadas por torturas infligidas durante diversos interrogatorios".

"Las imágenes de la muerte de Gadafi han dado la vuelta al mundo, dejando la impresión de que nada ha cambiado en Libia. Si... lo mataron tras capturarlo, su muerte constituiría un crimen de guerra. Es imprescindible que las nuevas autoridades libias juzguen de manera justa a los responsables, como han anunciado, y que hagan extensible esta investigación a su hijo, Mutasim. Romper el legado represivo significa otorgar justicia incluso a aquellos que se la negaron categóricamente a los demás", señala AI. Es decir, para terminar con la violencia es necesario romper el círculo vicioso y responder con paz, con medidas inteligentes que conduzcan a la pacificación. A ver si nos entendemos; no se trata de dejar indefenso a nadie, ni de permitir que los violentos se salgan con la suya; se trata de comprender algo tan elemental como que los incendios no se apagan con gasolina. La violencia jamás se soluciona con más violencia, que por el contrario aumenta el daño tanto a los "enemigos" como a los "defendidos".

Pero, en fin, esta "liberación" de la Otán ya ha terminado, y ahora la pregunta es si harán lo mismo con Siria o Irán, visto que ya han comenzado con las "sanciones" en lugar de buscar las infinitas y efectivas acciones pacíficas para revertir las tiranías allí existentes.

Por ALEJANDRO TAGLIAVINI, miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California