El portavoz del Gobierno libio, Naser al Manaa, afirmó este miércoles que Libia no entregará al hijo del fallecido coronel Muamar El Gadafi, Saif el Islam Gadafi, a la Corte Penal Internacional (CPI), coincidiendo con la llegada al país del fiscal de ese organismo, Luis Moreno Ocampo.

En una rueda de prensa celebrada en Trípoli, Al Manaa subrayó que Libia tiene el derecho de juzgar en su territorio al hijo de Gadafi.

Algunas autoridades y personalidades libias evitan la segunda parte del nombre de Saif al Islam, por un exceso de celo religioso y sólo se refieren a él como "Saif el Gadafi".

"Saif el Gadafi será trasladado a un lugar de detención y encarcelado y juzgado de acuerdo con el Ministerio de Justicia, la policía judicial y los aparatos de seguridad, que son los responsables de su detención" , dijo el portavoz gubernamental.

La intervención de Al Manaa se produjo poco después de que el presidente del Consejo Nacional de Transición (CNT) libio, Mustafa Abdulyalil, declarara que el hijo de Gadafi será juzgado en Libia.

Tras reunirse en Trípoli con Ocampo, Abdulyalil aseguró que en cooperación con la CPI garantizarán a Saif el Islam un juicio justo.

Aparecieron el jueves en la televisión estatal declarando que ponian fin al régimen de Touré. Los militares malienses amotinados, que tomaron el miércoles la sede de la radio y la televisión estatales en la capital, Bamako, anunciaron este jueves en un mensaje televisado la disolución de todas las instituciones del estado y la suspensión de la Constitución.

Así lo ha dijo el denominado portavoz del Comité Nacional por la Recuperación de la Democracia y la Restauración del Estado (CNRDRE), Amadou Konaré.

En su alocución, la primera desde la  la tarde del miércoles, de la señal de la radio y la televisión públicas, Konaré denunció la incapacidad del Gobierno de solucionar la crisis del norte del país, donde el grupo independentista tuareg Movimiento Nacional para la Liberación de Azawad (MNLA) se levantó en armas en enero. Asimismo, lo acusó de ser incapaz de hacer frente al terrorismo y de no poder dotar al Ejército de los medios suficientes para desarrollar su labor.

El país africano sigue atrapado en conflicto que le cuesta muchas lágrimas a la población femenina. El "corazón de las tinieblas", como definió el escritor Joseph Conrad al Congo, late hoy en las selvas orientales de ese país, donde el Ejército y los grupos rebeldes aún usan la violación de la mujer como un arma de guerra.

La República Democrática del Congo (RDC), segundo país más grande de África, sigue atrapada en las garras de un conflicto que todavía cuesta sangre y muchas, muchísimas lágrimas, especialmente entre la población femenina.

La RDC vive un frágil proceso de paz tras la Segunda Guerra del Congo (1998-2003), considerada la "guerra mundial de África" porque involucró a nueve países y más de veinte grupos armados.

La contienda, que ha segado la vida de más de cinco millones de personas, terminó oficialmente en 2003, pero la violencia continúa en provincias como Kivu del Sur (este), pese al despliegue de la mayor fuerza de paz de la ONU (MONUSCO), con unos 22.000 militares.

Tan sólo cuatro meses después de la caída del régimen de Gadafi, Libia ya da muestras de perder su unidad territorial. La Cirenaica, en el este de Libia, que alberga los principales recursos petroleros del país y se convirtió en el centro rebelde en la lucha contra Gadafi, ha declarado su autogobierno.

Durante una reunión en Bengasi, los líderes cívicos en el este de Libia han declarado la semiautonomía para su región rica en petróleo, diciendo que la medida es necesaria, ya que la región, una vez conocida como Cirenaica, ha sido durante décadas olvidada por Trípoli. La decisión fue tomada por los 3.000 jefes de tribus y de milicias que han conformado el Consejo de la Cirenaica, organismo que tendrá como objetivo administrar los asuntos regionales y defender los derechos de sus ciudadanos. Para ello, estará liderado por Ahmed al Senussi.

El presidente Abdoulaye Wade perdió las elecciones presidenciales del domingo en Senegal. De 85 años de edad, Wade ha sido presidente del país de África Occidental durante doce años, pero ha sido derrotado por su antiguo aliado, el exprimer ministro Macky Sall, cuando trataba de conseguir un tercer mandato.

Wade ganó la primera vuelta de las presidenciales. Según informó la comisión nacional electoral senegalesa, Abdoulaye Wade consiguió el 34,82% de los votos (942.546) mientras que su principal rival, Macky Sall, obtuvo un 26,57% (719.369) de los sufragios en la primera ronda celebrada el 27 de febrero.

Los otros candidatos que participaron en la primera ronda se aliaron con Sall, que podría haber obtenido aproximadamente el doble de votos que Wade durante la segunda vuelta electoral del domingo.