Milicias rivales fuertemente armadas se enfrentan en las inmediaciones del aeropuerto internacional de Trípoli después de que combatientes del grupo Al Aufiya (Los leales) irrumpieran esta mañana en las instalaciones aeroportuarias con carros y vehículos dotados de armamento pesado en protesta por el secuestro, este domingo, de uno de sus jefes. Los disparos pueden escucharse desde el edificio de la terminal, indicó un testigo a la agencia Reuters. "Hay una situación de confusión total en el aeropuerto, todo el mundo intenta huir. Varios vehículos dotados de armamento y carros se han desplegado sobre la pista y bloquean el tráfico [aéreo]", explicó a la agencia France Presse una fuente aeroportuaria. Tras varias horas de combates, las autoridades tomaron el control del recinto, según la agencia France Presse.

La milicia Al Aufiya fue uno de los grupos armados que combatieron el año pasado contra el régimen del coronel Muamar el Gadafi y procede de la localidad de Tarhuna, situada a 80 kilómetros al sureste de Trípoli. Fuentes del Consejo Nacional de Transición libio, en el Gobierno desde la caída de Gadafi, detallaron que el citado jefe de los Aufiya, el coronel Abu Ogeila al Hebeishi, fue secuestrado a última hora del domingo por rebeldes sin identificar mientras viajaba de Tarhuna a Trípoli.

Moscú, 26 de mayo, RIA Novosti. 

El Ejército yemení reconquistó este sábado varias posiciones clave en Zinjibar, ciudad del sur de Yemen en manos de grupos islamistas vinculados con Al Qaeda, y eliminó al menos a 62 combatientes, entre ellos, muchos nacionales de Somalia, informó un militar citado por Reuters.La fuente agregó que tres soldados del Ejército murieron y otros cuatro resultaron heridos en el combate, parte de una ofensiva lanzada este mayo para expulsar a las milicias islamistas del sur de Yemen.

Militantes del grupo Ansar al-Sharia vinculado con Al Qaeda se aprovecharon de la revuelta popular de 2011 contra el régimen de Ali Abdalá Saleh para ocupar vastos territorios de la provincia septentrional de Abyan, incluida su capital, Zinjibar.La semana pasada, el Ejército regular reconquistó algunos barrios de esta ciudad estratégica y combatió a los islamistas de Jaar, otro baluarte militar en el sur de Yemen. En los enfrentamientos murieron 33 insurgentes y nueve soldados.

La célula de Al Qaeda en Yemen es una de las más activas del mundo. En noviembre de 2010, sus líderes se atribuyeron el accidente de un avión de carga en Emiratos Árabes y los paquetes bombas descubiertos en Londres y Dubái. Esta semana, el grupo reivindicó la autoría de un atentado suicida que costó la vida a más de 100 militares en Saná, la capital yemení.

 RIA Novosti. 

El Cairo es un ir y venir de gente con la punta de algún dedo de la mano morado. Es la marca de los que acaban de votar para elegir librementeentre una docena de candidatos a su presidente, por primera vez en la historia del país. La emoción fue de nuevo máxima. Hay entre cuatro o cinco favoritos entre los presidenciables y a diferencia de los tiempos de Hosni Mubarak, el ganador no se conoce de antemano.

La mayoría de los votantes dice haber votado a uno de los dos bloques en los que se dividen los candidatos favoritos. Por un lado está el bloque continuista en el que figuran Amro Musa y Ahmed Shafiq, dosfelul, como los llaman aquí, es decir, dos políticos que ocuparon cargos en tiempos de Mubarak, al margen de que ahora renieguen de ello -más Musa que Shafiq-. Por otro lado, están los candidatos islamistas, con enorme tirón, como demostraron en las elecciones parlamentarias. Mohamed Morsi, el candidato oficial de los Hermanos musulmanes y Abdel Moneim Abdultuftú son los nombres que más suenan en el bando islamista. Alguna encuesta habla de un quinto candidato, Hamdin Shabahy, candidato de la izquierda nasserista.

Las fuerzas navales que la UE mantiene cerca del Cuerno de África realizaron hoy un primer ataque aéreo contra equipos piratas en la costa de Somalia, según la nota de prensa publicada en la web de la Operación Atalanta.

Un ataque aéreo “enfocado, preciso y proporcionado”, según esta nota, se llevó a cabo de acuerdo con la resolución 1851 del Consejo de Seguridad de la ONU y contó con pleno apoyo del Gobierno provisional de Somalia. No causó víctimas ni heridos.

El contralmirante Dunch Potts, jefe de la Operación Atalanta, manifestó la confianza de que esta acción contribuirá a incrementar la presión sobre los piratas e impedirles que ataquen a buques mercantes. “Vecinos locales y pescadores somalíes, muchos de los cuales han sufrido a causa de la piratería, pueden estar seguros de que apuntamos contra suministros conocidos de los piratas y seguiremos actuando de la misma manera en el futuro”, dijo.

José Ignacio Salafranca, el eurodiputado español del Partido Popular que encabeza la misión de observación de la Unión Europea en Argelia, tiene una larga experiencia, plagada de dificultades, en materia de supervisión de procesos electorales. Estuvo en Líbano, Perú, México... Pero nunca, hasta ahora, habían tachado de espías a los miembros de su equipo.

En Argelia sí les han acusado de ser espías. Por ejemplo, Abderramán Saidi, un dirigente islamista afín al Gobierno, aseguró en público que dos observadores, una húngara y un griego, habían rebasado los límites de su misión durante su recorrido por tres provincias.

La prensa oficialista, con el diario En Nahar a la cabeza, llegó incluso a señalar que los servicios secretos habían abierto una investigación sobre las actividades de inteligencia de otros dos observadores, un polaco y otro griego, sin que se produjera ningún desmentido.

“No somos espías”, repite Salafranca ante la prensa local refiriéndose a sus 150 observadores. “Estamos aquí en el marco de una misión amistosa e invitados por las autoridades de Argelia”, añade. Las autoridades argelinas dejaron de lado su susceptibilidad nacionalista e invitaron esta vez a observadores internacionales. Las grandes ONG con experiencia en la materia, como la Fundación Carter, declinaron desplegarse en Argelia como lo hicieron en octubre en Túnez, porque sospechan que aún no se daban las condiciones para unas legislativas transparentes, pero otras organizaciones internacionales sí aceptaron.