Menonitas
En la foto aparecen las familias que están en la colonia Liviney, liderada por Ramón Dick.

www.fuerzasmilitares.org (20MAY2018).- El movimiento irregular de decenas de ciudadanos con pasaportes mexicanos y bolivianos por Meta puso en alerta a agentes antimafia de Estados Unidos y de Colombia, que vienen investigando la avanzada criminal en el país del poderoso cartel de Sinaloa.

En un primer rastreo encontraron que los extranjeros estaban pidiendo visas de inversionistas y que empezaron a comprar de manera masiva tierras en zonas que antes tenían fuerte presencia de narcoparamilitares. En menos de un año adquirieron parcelas y fincas que englobaron en tres grandes haciendas, bautizadas como Liviney, Australia y La Florida, ubicadas a 90 kilómetros del casco urbano de Puerto Gaitán, Meta.

“La gente de la región dice que les pagan de contado, y empezaron a registrar importaciones por cerca de 2,5 millones de dólares, en las que traen maquinaria pesada y de Estados Unidos, Canadá, Japón y México”, le dijo a este diario un agente federal.

EL TIEMPO indagó en la zona y estableció que de lo que realmente se trata es de tres colonias agrícolas de una congregación menonita: una secta religiosa cristiana y pacífica cuyos orígenes se remontan a territorios suizos en el siglo XVI. Todos hablan alemán antiguo y no se mezclan con otras razas.

Esta proviene de una colonia más grande conocida como Manitoba, afincada en Chihuahua (México). De hecho, allí dijeron que el Gobierno colombiano invitó a los líderes de la colonia a comprar tierras en Colombia. Pero el dato es falso.

“Desde 2016 empezamos a ver niños rubios y mujeres silenciosas con vestidos largos. Todos hablan con un acento raro, y sus líderes comenzaron a negociar parcelas. Para hacer la finca Liviney compraron más de 130 propiedades y las pagaron de contado”, le aseguró a este diario un comerciante de Puerto Gaitán.

Desde 2016 empezamos a ver niños rubios y mujeres silenciosas con vestidos largos. Todos hablan con un acento raro, y sus líderes comenzaron a negociar parcelas

Compra masiva

Los menonitas, conocidos por sus constantes migraciones, llegaron al país hace 2 años, por sugerencia de un empresario petrolero que les dijo que en el Meta había tierra fértil y barata: entre 3,5 y 5 millones de pesos por hectárea.

Ya han negociado más de 17.200 hectáreas, a un promedio de 4 millones de pesos: una inversión cercana a los 64.000 millones de pesos.

Casi todos los movimientos financieros conducen a dos sociedades constituidas en 2016: Agroindustria Llanos la Esperanza S. A. S. y Agrícola Enns del Llano S. A. S.

En ambas, el representante legal es Abraham Wiebe Martens. Él y su hermano, Peter, son conocidos en la región por liderar la compra de tierras y la venta del arroz y el maíz que están cultivando, que los podría convertir en importantes jugadores del mercado.

“Tienen un gran potencial agrícola. El modelo que desarrollan es bueno, y ojalá les vaya bien. Nosotros los hemos apoyado con venta de equipos y el taller, y ahora estamos mirando si podemos desarrollar cultivos de soya conjuntos”, le manifestó a EL TIEMPO Jaime Liévano, gerente de La Fazenda, uno de los pocos que han ingresado a la colonia menonita.

Ese privilegio también lo comparte Migración Colombia, cuyos funcionarios han ido en varias ocasiones a chequear el estado migratorio de los extranjeros.

‘Llegamos para quedarnos’

A pesar de su hermetismo, Ramón Dick, líder de la colonia Liviney, accedió a hablar con EL TIEMPO.

“Mi tío Peter fue el primero que llegó a conocer. Antes estábamos en México, pero allá casi no llueve y nos tocaba bombear el agua subterránea para los cultivos, y sale muy costoso. Acá hay agua y buena tierra”, explica Dick, nacido en México pero de ascendencia suizo-alemana. “Mi idioma es el alemán, por eso tengo este acento. Pero también hay familias de Estados Unidos, Canadá y dos de una colonia menonita de Bolivia”, precisa.

Según dice, el dinero con el que compran tierras proviene de la comunidad, que vendió propiedades en México para invertir en Colombia. Además, asegura que una gran parte la están pagando por cuotas.

Y aunque no se atreve a dar cifras exactas, confirma que su colonia tiene cerca de 7.200 hectáreas; Australia, unas 7.000, y que están creando una nueva: La Florida, de 2.000 hectáreas aproximadamente.

Pero descarta que sea una compra masiva: “Esto no está a nombre de una persona, sino de las diferentes familias. Una de las fincas pertenece a más de 30”.

Y a la pregunta de si no tienen miedo de venir al país, y específicamente a una región que en el pasado tuvo fuerte presencia de narcoparamilitares y guerrilla, replicó que, por ahora, “todo ha estado muy tranquilo”.

Entre 1997 y 2004, esa región fue el fortín de las Autodefensas Campesinas de Meta y Vichada (Acmv) y escenario de masacres. De hecho, a principios de este año, habitantes de la región denunciaron amenazas de supuestos ‘paras’. Pero empresarios dicen que la calma y la seguridad volvieron a la zona.

En las colonias Menonitas, el 60 por ciento está destinado a los cultivos. En el resto hay unas casas, escuela e iglesia (en construcción), en donde predican tres pastores.

Aunque los menonitas no son ostentosos, se mueven en camionetas Ford 4 ×4 y recorren sus cultivos en motos. No ven televisión, pero los hombres usan celulares y salen a los comercios a comprar provisiones. Las mujeres se dedican a las labores del hogar. No usan maquillaje y hablan muy poco español.

Y, según Dick, vienen más menonitas en camino: “En México hacíamos nuestro queso, y aquí se planea tener ganadería y lechería. Acá es muy lindo y llegamos para quedarnos”.

En México hacíamos nuestro queso, y aquí se planea tener ganadería y lechería. Acá es muy lindo y llegamos para quedarnos

‘Es un potencial agrícola clave’: La Fazenda

El empresario Jaime Liévano, cabeza de La Fazenda, el megacriadero de cerdos en los Llanos, ha sido uno de los pocos en mantener contacto con los menonitas del Meta.

“Visitar la colonia es como estar en otro país. Son muy organizados, las casas son fantásticas, estilo europeo. Y han desarrollado excelentes vías y servicios públicos”, dijo el empresario. Y agregó que si bien tienen un sistema agrícola algo artesanal, su organización y las extensiones que han cultivado los pueden convertir en un potencial agrícola del país.

Por ahora han sembrado arroz y maíz, pero proyectan comprar semillas de soya, que La Fazenda les puede proveer, y adquirir la cosecha. “Una de sus fortalezas es el número de hectáreas y el hecho de que el Meta es ahora muy seguro y en Puerto Gaitán hay presencia del Estado”, precisó Liévano.

 

(eltiempo.com)