Es la nueva estrategia del Inpec para frenar las extorsiones desde los penales. "Esta llamada es de la cárcel de alta seguridad de Valledupar". Este es el mensaje que usted escuchará en su teléfono si intentan comunicarse desde ese penal. El anuncio, previo a que se enlace la comunicación, es la nueva estrategia del Inpec para frenar la extorsión desde el interior de las cárceles del país.

El Instituto explicó que el mensaje de advertencia es emitido cada vez que los internos llaman desde los teléfonos públicos ubicados en los patios de los centros penitenciarios. La medida se viene aplicando desde hace dos semanas, luego de que el Inpec solicitara a los operadores de telefonía implementar esta tecnología.

La cárcel de Valledupar no es la única en la que funcionará esta tecnología, ya que también se emite desde los teléfonos de los centros de reclusión de Barranquilla, Cartagena y Santa Marta.

El país ganó este martes en Barcelona (España) el Premio GSMA  'Gobierno de liderazgo' por los logros conseguidos por el Plan Vive Digital, que desde el inició del gobierno actual ha incrementado las conexiones de banda ancha en el país de 2,2 millones a casi 5 millones en solo un año y medio.

La ceremonia de premiación se realizó hace pocos minutos en el marco del Congreso Mundial Móvil que se realiza en Barcelona (España).

El reconocimiento se entrega anualmente al gobierno que desarrolle las mejores políticas más innovadoras y exitosas en comunicaciones.

Los representantes de la asociación GSMA describieron a Colombia como un modelo exitoso y digno de ser imitado, debido al fuerte crecimiento el las cifras de penetración de la banda ancha.

El premio también destaca "la gestión y estrategias establecidas por un regulador de telecomunicaciones sólido (la Comisión de Regulación de Comunicaciones), basado en principios claros que promuevan la inversión privada y la sana competencia en los últimos doce meses".

La recuperación de las Islas del Rosario que ordenó el Consejo de Estado parece una tarea para un superhéroe. A pesar de que se ha intentado cientos de veces, nadie lo ha conseguido hasta ahora.

Más de medio siglo lleva el país intentando recuperar el santuario natural de las Islas del Rosario y San Bernardo. El último round se dio hace unos días cuando el Consejo de Estado ordenó proteger esos 31 trozos de paraíso enclavados en el mar Caribe, muy cerca de Cartagena. A pesar de la importancia de la decisión, el fallo pasó casi inadvertido. De cumplirse, significaría un golpe a la ocupación del archipiélago que durante décadas han mantenido, por un lado, las más prestantes familias colombianas que han construido allí sus casas de recreo y, por el otro, las comunidades afrodescendientes de la región, que tienen allí su hogar y su trabajo. Sin embargo, la historia apunta a que hay pocas posibilidades de que esa transformación se haga realidad.

Lo que dice el Consejo de Estado no tiene nada nuevo. El fallo menciona más de 250 procesos penales, 89 sancionatorios por normas ambientales y 189 de recuperación de baldíos que han tratado de lograr lo mismo en la última década, sin resultados. ¿Por qué esta ha sido una misión imposible?

Los liberados serán los militares Luis Alfonso Beltrán Franco, Luis Arturo Arcía, Robinson Salcedo Guarín y Luis Alfredo Moreno Chagüeza, y los policías Carlos José Duarte, César Augusto Lasso Monsalve, Jorge Trujillo Solarte, Jorge Humberto Romero, José Libardo Forero y Wilson Rojas Medina.

Los anuncios aparecen en una declaración pública que el Secretariado del Estado Mayor Central del grupo rebelde fechó en las "montañas de Colombia" y divulgó por su sitio en internet.

"Anunciamos también que a partir de la fecha proscribimos la práctica de ellas (las retenciones de personas") en nuestra actuación revolucionaria", informaron las Farc, y anotaron que la decisión los obliga a derogar un "ley" rebelde de 2000 sobre su financiación con el secuestro de civiles.

El fin del secuestro como arma política era una de las peticiones que el colectivo Colombianos y Colombianas por la Paz (CCP), encabezado por la excongresista Piedad Córdoba, les había formulado de manera reiterativa a los rebeldes.

Córdoba y el grupo civil CCP mantienen desde hace más de tres años un intercambio epistolar con los rebeldes que ha permitido la puesta en libertad de manera unilateral de una veintena de rebeldes y, ahora los dos compromisos finales de ellos sobre las retenciones.

Francisco Galán, exdirigente del ELN, habla de las condiciones necesarias para dar fin al conflicto y de su vida luego de su captura y su renuncia a la lucha armada.

María Jimena Duzán: ¿Le suena seria la nueva propuesta del ELN de abrir unos diálogos de paz con el gobierno Santos? 

Francisco Galán: Quiero responderle de esta forma: en los 60 años que llevan de existencia las guerrillas en Colombia este es el mejor momento para hacer la paz.

M.J.D.: No me respondió la pregunta. Y en cuanto a la frase, me parece haberla oído antes: eso mismo dijeron las Farc hace 20 años cuando el acuerdo de paz de La Uribe, y hace diez en el Caguán. Es más, usted la dijo mil veces cuando estaba adelantando las fallidas negociaciones de paz con el ELN. ¿Por qué ahora le vamos a creer? 

F.G.: No, yo nunca la he dicho, se lo aseguro. Y le respondo la pregunta que no le respondí antes: uno de los problemas que tuvo el ELN para hacer la paz es que nunca llegó a la convicción de que había que dejar las armas, decisión que, creo, no se ha tomado todavía. Y sin esta convicción, estas propuestas de diálogos de paz solo sirven para reeditar luchas políticas pero no para resolver el conflicto de manera definitiva, que es a donde tenemos que llevar la discusión.