Rosa Elvira Cely murió en el Hospital Santa Clara, cuatro días después de ser encontrada en el Parque Nacional de Bogotá violada y torturada. Rosa fue encontrada desnuda de la cintura para abajo, con el cuello hinchado, una puñalada en la espalda y algunas otras heridas en el cuerpo. Minutos antes había alcanzado a llamar a la policía a pedir una ayuda que, al parecer, no llegó a tiempo.

Antes de subir a la ambulancia Rosa alcanzó a narrar cómo después de una noche de tragos, se montó en la moto de un conocido, quien luego la golpeó con un casco en la cabeza. Al llegar al hospital la mujer sufrió un paro cardiaco. No pudo volver a modular palabra; cuatro días después murió por una peritonitis y su cuerpo comenzó a hablar.

La infección intraabdominal vino por destrucción de sus intestinos; a Rosa le introdujeron un objeto por el ano, posiblemente una rama, que acabó además con su útero sus trompas de Falopio. En sus intestinos se encontraron rastros de barro, hierba y de madera.

Al conocer estos detalles, Miguel Mendoza Luna, profesor de la cátedra Asesinos en serie y Asesino de masas, de la Universidad Javeriana, y también autor del libro “Asesinos en serie: perfiles de la mente criminal”, explica que la características de este crimen dejan ver que fue un ataque intempestivo por parte de un asesino ‘desorganizado’ (concepto del FBI) y primerizo, “quizá contempló la hora y las circunstancias pero es evidente que improvisó. No le quitó el celular y utilizó objetos del lugar como la rama y seguramente no tenía muy claro cuál sería el desenlace, además, se atrevió a atacar a una víctima que lo conocía corriendo el riesgo de ser identificado”.

Retornar a Puerto Rico (Meta) fue un ejercicio liberador para el sargento José Libardo Forero y los intendentes Carlos José Duarte, Jorge Trujillo Solarte, Jorge Humberto y Wilson Rojas Medina. 13 años después, regresaron al lugar donde fueron secuestraron por las Farc y recordaron junto al ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, los pormenores de los que sin duda fueron los peores días de su vida.

A primera hora del 10 de julio de 1999 cerca de 2 mil guerrilleros de los frentes 16, 27 y 43 de las Farc despertaron a los pobladores de Puerto Rico (Meta) a punta de disparos y tatucos. En cuestión de minutos los 36 uniformados que custodiaban la población vieron cumplidas sus peores pesadillas. Meses atrás se habían producido las tomas de El Billar (Caquetá), Mitú (Vaupés) y Miraflores (Guaviare). Y ahora Puerto Rico era el epicentro de uno de los ataques más cruentos de los que se tenga memoria. Durante 50 horas la Fuerza Pública resistió como pudo el embate de los ilegales. Pero al amanecer del 12 de julio se acabó la munición y los uniformados quedaron a merced de los guerrilleros.

Cinco uniformados y dos civiles perdieron la vida. Otros 29 policías fueron plagiados. Dos años después, el 28 de junio de 2001 y en el marco del canje humanitario que celebraron las Farc y el Gobierno de Andrés Pastrana, 22 de los raptados fueron liberados. Pero en la selva quedaron los que en ese momento comandaban la estación: el sargento José Libardo Forero y los intendentes Carlos José Duarte, Jorge Trujillo Solarte, Jorge Humberto Romero y Wilson Rojas Medina. Permanecieron en cautiverio 13 años hasta que el pasado 2 de abril fueron liberados por la guerrilla de las Farc.

En cumplimiento de las instrucciones impartidas por el Presidente de la República, Juan Manuel Santos, y el Ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, para intensificar los resultados operacionales contra los grupos al margen de la ley, la Policía Nacional realizó tres acciones simultáneas contra las bandas criminales y el terrorismo en los Llanos Orientales, el Magdalena Medio y el Valle del Cauca.

Inicialmente, la Dirección de Investigación Criminal e Interpol (DIJIN), mediante el hallazgo de un gigantesco arsenal en San Martín (Meta), constató cómo ante la captura secuencial de varios de los principales colaboradores de Daniel “El Loco” Barrera, este individuo, por quien el Gobierno ofrece hasta 5.000 millones de pesos de recompensa, selló una nueva alianza con los miembros del ERPAC que no se sometieron a la justicia y que además de permanecer prófugos, optaron por regresar al narcotráfico, el homicidio y la microextorsión.

Esta unión temporal para delinquir, orquestada por “El Loco” Barrera, busca garantizar que ante la ausencia de fichas clave como “Runcho”, “Maradona” y buena parte de su plataforma de transportadores y pilotos, siga fluyendo el tráfico de estupefacientes desde los Llanos Orientales hacia la frontera con Venezuela, para posteriormente despachar los cargamentos de cocaína rumbo a Centroamérica y Estados Unidos.

En una actitud desafiante hacia la prensa en el Capitolio Nacional, el senador Eduardo Carlos Merlano se rehusó a responder a nuevos cuestionamientos que surgieron sobre su negativa de practicarse la prueba de alcoholemia el fin de semana pasado en Barranquilla (Atlántico).

Al ser consultado por los periodistas, Merlano dijo: "no voy a dar declaraciones ahora (…) Estoy ocupado".

"No tengo porqué dar más explicaciones": dijo el congresita

Sin embargo, Merlano indicó que no tiene conocimiento de la desautorización que le impuso el Partido de La U.

La prensa buscaba conocer la reacción del senador, luego de la renuncia del general Oscar Pérez como comandante de la Policía de Barranquilla.

El presidente del Senado, Juan Manuel Corzo, confirmó que ya pidió a la comisión de ética de la corporación que evalúe el comportamiento del senador Eduardo Carlos Merlano Morales, quien se negó a que la Policía Nacional le practicara una prueba de alcoholemia.

“El presidente de la comisión de ética del Senado, Jorge Hernando Pedraza, deberá analizar ese comportamiento del senador Merlano”, aseguró Corzo al ser consultado por la prensa.

Según él, el real debate de fondo es que quienes ostentan una dignidad, sea de Gobierno, sea de rama judicial o los congresistas, “tenemos que hacer respetar la igualdad de los derechos con cualquier ciudadano”.

“Uno no se puede aprovechar de su dignidad para violar normas o cualquier derecho que implique la igualdad”, sostuvo el senador nortesantandereano.

Además, Corzo recordó que “ya nadie soporta a nivel mundial, y eso se ve reflejado en Twitter, que una persona que tenga alguna dignidad, no dé igualdad a la aplicación de los derechos con los demás ciudadanos”.