Hugo Chávezwww.fuerzasmiiltares.org (07MAR2010).- El riesgo no es inminente, pero el Gobierno colombiano no puede descartar la eventualidad de una agresión en el mediano plazo, cuando Venezuela reciba el equipo militar que contrató con Rusia por un monto de US$5.000 millones. Esta es una de las conclusiones del Ministerio de Defensa en un informe remitido al Congreso de la República, en el cual deja ver que, de llegarse a una situación extrema por la aguda confrontación verbal con el gobierno del presidente Hugo Chávez, el país tendría varios puntos vulnerables pues carece de sólidos sistemas de defensa antiaérea.
A mediados de noviembre de 2009, en medio de las amenazas guerreristas del presidente Chávez, la plenaria de la Cámara aprobó una proposición citando a los ministros de Defensa, Comercio Exterior y Relaciones Exteriores a una sesión reservada para evaluar el tema. Dicha convocatoria debió realizarse el 1° de diciembre, pero a petición del Gobierno fue aplazada. Sin embargo, de los ministerios llegaron al Congreso las respuestas a los cuestionarios y en ellas queda claro que el panorama actual de distensión en las relaciones binacionales es preferible a las conclusiones de entonces.
El Espectador conoció los documentos enviados desde las tres carteras para satisfacer las inquietudes del Congreso y aunque se abstiene de revelar algunos de sus contenidos, atendiendo un comentario del ministro de Defensa, Gabriel Silva Luján, en el sentido de preservar la información “por sus implicaciones en la seguridad y defensa nacional”, afirma que hay algunas regiones del país donde es preciso reforzar las condiciones militares para evitar sorpresas y que las unidades operativas mayores del Ejército, aunque limitadas, tienen capacidad de generar disuasión creíble.
En esencia, el ministro Silva le responde al Congreso que constituye “una preocupación estratégica para la seguridad y la defensa de Colombia” la masiva compra de armas por parte de Venezuela, sobre todo por sus capacidades ofensivas y “muy poco defensivas”.  Además, porque en su sentir, no sólo “la llamada revolución bolivariana contraría al sistema democrático colombiano”, sino porque desde marzo de 2006 el presidente Hugo Chávez sostiene “una postura bélica y agresiva contra la soberanía y la paz nacional”. Dicha posición crece cuando Chávez atraviesa por una compleja situación interna.