Tragedia
Dos suboficiales de la FAC fallecieron en medio de una exhibición en Medellín

www.fuerzasmilitares.org (13AGO2019).- La movilidad de las tropas es un factor crucial para la seguridad y defensa nacional. Las Fuerzas Armadas de Colombia tienen la ventaja de poseer una importante flota de helicópteros que, en su conjunto, permiten mover rápidamente al personal a los lugares donde su presencia es requerida, bien sea para desarrollar operaciones militares o para apoyar a la población civil en dificultades o en emergencias.

Sin embargo, la capacidad de despegue y aterrizaje vertical de los helicópteros no siempre puede aprovecharse, pues en ocasiones la naturaleza y configuración del terreno y/o la tupida vegetación, no permiten que la aeronave pueda aterrizar en el objetivo, para desembarcar tropa o suministros o para evacuar personal enfermo o herido.

Estas limitaciones que impiden la normal operación de las aeronaves, motivaron el desarrollo de distintas técnicas para poder insertar o extraer personas o cargas sin que la aeronave deba aterrizar. Entre estas técnicas encontramos:

  • Vestido Aéreo de Rescate (ARV);
  • Paquete Especial (SPEC PAK);
  • Estabilización Táctica Operacional de Cuerpos en el Aire (STABO);
  • Triángulo de Rescate;
  • Rapell;
  • Sistema de Inserción o Extracción por Soga Rápida (FRIES);
  • Lanzamiento de Helicóptero, (HELO CAST);
  • Escalera Colgante (Caving Ladder);
  • Grúa de Rescate (Rescue Hoist); y,
  • Sistema de Infiltración y Exfiltración de Patrullas Especiales, (SPIES).

En un país como Colombia, lleno de empinadas montañas y densas selvas, estas técnicas han sido asimiladas por las Fuerzas Armadas y son puestas en práctica de manera cotidiana por las tripulaciones de los helicópteros y las distintas unidades de Fuerzas Especiales con que cuenta el país, incluyendo muy especialmente a los Comandos Especiales Aéreos de la Fuerza Aérea Colombiana.

Los Comandos Especiales Aéreos están altamente entrenados en las más modernas tácticas, técnicas y procedimientos, para efectuar las operaciones más complejas que sean competencia de la FAC. Precisamente, en su continuo y exigente entrenamiento practican las técnicas de inserción y extracción desde los helicópteros, y lo ponen en práctica constantemente en sus operaciones. Que, en el caso de la Fuerza Aérea, mayoritariamente son operaciones de búsqueda y rescate (SAR), y de búsqueda y rescate en combate (C-SAR).

Para quienes no sepan qué es una operación C-SAR, ésta consiste básicamente en que un helicóptero de rescate entra en una zona donde se está combatiendo y hay disparos por todas partes, un equipo de comandos desciende de la aeronave para evacuar uno o varios heridos de gravedad, en ocasiones lo hacen combatiendo por sus propias vidas. Sacan al personal por medio de cuerdas y en el helicóptero lo estabilizan y lo llevan al hospital de campaña o centro asistencial más cercano.

La tripulación de un helicóptero con funciones C-SAR tiene nervios de acero, no son personas comunes y corrientes, sino gente muy especial que hace honor a su lema: “…para que otros puedan vivir.”

Por lo anterior, no tiene nada de extraño, nada de peligroso, ni nada de circense, que se les pida a los Comandos Especiales Aéreos, hacer una demostración de sus capacidades en eventos de interés nacional o regional. Ir colgado de una soga escoltando la bandera nacional, durante una exhibición, es un cálido paseo por el parque, en comparación con las operaciones rutinarias que los Comandos Especiales Aéreos (y otras Fuerzas Especiales de las Fuerzas Armadas) deben enfrentar en su cotidianidad. Sobre Bogotá o Medellín, solo les disparan las cámaras de un pueblo que les aprecia y valora su trabajo. Allí hay miles de personas que les admiran por su valentía, y múltiples niños que definen su vocación al verlos.

Ahora bien. ¿Qué falló el domingo 11 de agosto que condujo a la muerte a dos de nuestros valientes Comandos Especiales Aéreos en Medellín?, mientras las comisiones investigadoras expresan su veredicto oficial, podemos analizar las distintas posibilidades:

  1. El amarre o nudo de la soga en el helicóptero se soltó.
  2. El maestro de soga u otro tripulante liberó la soga. A propósito, o por accidente.
  3. La cuerda estaba vieja/vencida, o era inadecuada.
  4. La cuerda estaba cortada, a propósito, o por accidente.

En todos los escenarios, un primer responsable sería el maestro de soga, quien tiene el deber de velar por la seguridad de los comandos, revisando el equipo y manteniéndolo en óptimas condiciones. Sin embargo, hay otras aristas, por ejemplo, si la soga estaba vieja, vencida o no tenía las características apropiadas, podría tratarse de un caso de corrupción que involucraría a los responsables por la logística del Comando Aéreo de Combate No. 5, en Rionegro, o quienes en la Fuerza aérea Colombiana, tienen la responsabilidad de adquirir este tipo de material.

Si la cuerda aparece cortada, como aseguró a los medios el pasado 12 de agosto, el señor General Comandante de la Fuera Aérea Colombiana, podría tratarse de un intento de homicidio que se materializó, o de un infortunado accidente que resultó en la afectación de la soga, llevando a la sucesión de eventos que costó la vida a los suboficiales de la FAC durante el cierre de la Feria de las Flores en Medellín.

El tema aquí es que si el material estaba defectuoso, alguien iba a morir, allí o durante una operación. Téngase en cuenta que en una operación SPIES, de ese mismo tipo de cuerda, se cuelgan 10 comandos armados y equipados y sus morrales, de tal manera que eventualmente la tragedia hubiese sido todavía mayor.

Es necesario determinar las causas de este accidente con todo detalle, de manera de corregir lo que sea necesario, para prevenir situaciones similares. Valga anotar que esto nunca había pasado en Colombia.

En este momento hay miles de críticas en los medios de comunicación y en las redes sociales. Algunos incluso piden que este tipo de demostraciones no se hagan más, y las llaman “acto de circo”, nada más alejado de la realidad.

Como ya se mencionó, su presencia no solo engalana dichos eventos, sino que los Comandos Especiales Aéreos se constituyen en escoltas de honor para las distintas banderas que participan en la actividad.

Para cada uno de los Comandos, participar de las exhibiciones es un honor y un privilegio. Les piden hacer algo para lo que están entrenados y hacen rutinariamente, pero esta vez frente a miles de personas. Podrán mostrar algunas de sus capacidades y de seguro serán admirados por el público que vea su valor y pericia. En esta oportunidad, algo salió increíblemente mal, pero eso no significa que haya que cancelar las futuras demostraciones de las capacidades de las Fuerzas Armadas, ni mucho menos que operaciones como las SPIES deban dejar de realizarse, eso sería absurdo y costaría miles de vidas. Por ejemplo, la Compañía C-SAR de la División de Asalto Aéreo, reportaba en septiembre de 2015 que, en los 15 años pasados desde su creación, habían efectuado el rescate y evacuación de 10.378 soldados, 2.131 combatientes enemigos y 646 civiles, la mayoría de ellos empleando técnicas de extracción como el SPIES (1).

El padre del técnico Mosquera (QEPD), ha dicho a los medios que su hijo no quería participar en el evento, y que tenía miedo de hacerlo. Lo cual resulta en extremo confuso, habida cuenta de que Mosquera era un Comando Especial Aéreo con mucha experiencia en operaciones C-SAR. No se comprende con facilidad que tuviese miedo de sobrevolar la ciudad, o que no quisiese demostrar sus capacidades ante un pueblo agradecido.

Estamos esperando con ansiedad los resultados de las investigaciones, y la asignación de las responsabilidades. Por ahora pedimos el descanso eterno para los dos héroes caídos.

Douglas Hernández

 

(1) https://dialogo-americas.com/es/articles/la-division-de-aviacion-asalto-aereo-de-colombia-da-apoyo-misiones-de-rescate-y-operaciones-contra-incendios