Como parte de la agresiva estrategia de guerra que anunció el presidente Juan Manuel Santos contra las Farc en el departamento del Cauca, 300 soldados fueron trasladados a Popayán con el objetivo de repeler los continuos ataques contra unidades militares y contra la población civil.

Desde la base militar de Catam en Bogotá, la Fuerza Aérea trasladó al personal uniformado que reforzará las operaciones que adelanta la Fuerza de Tarea Apolo contra los integrantes del sexto frente de las Farc, responsables de los recientes hostigamientos a los municipios de Caldono y Belalcázar.

Según fuentes del Ejército, este contingente concentrará sus operaciones en Toribío, Corinto, Caldono, Jambaló, y los pequeños caseríos de Siberia y de Mondomo, blancos constantes de los ataques terroristas.

Con el traslado de este batallón de “acción decisiva a esa región”, el Gobierno espera frenar la escalada terrorista de las Farc en el estratégico departamento que ha sido por años refugio de grandes cabecilla subversivos.

El lunes, el presidente Santos reconoció la delicada situación de orden público por la que está atravesando el Cauca y aseguró que en ningún momento se ha querido subestimar el problema.

El comando de la división militar explicó desde su sede en Medellín, que el artefacto era granada de mano que causó la muerte a un cabo tercero y a dos soldados profesionales.

Un suboficial y dos soldados murieron y veinte militares resultaron heridos por la explosión de una granada que fue activada por otro uniformado en una base del Ejército en el departamento de Antioquia, informaron el sábado autoridades castrenses y médicas. 

Las víctimas eran miembros de un batallón de combate terrestre acantonado en la población de Dabeiba, precisó la Séptima División del Ejército, al que pertenece esa unidad, en un comunicado público.

"En estos mismos hechos también sufrieron heridas de consideración un suboficial y seis soldados", agregó la fuente y señaló que estos siete heridos fueron evacuados a hospitales de Medellín y Montería.

El jefe de urgencias del hospital municipal de Dabeiba, Sebastián Alzate, precisó a periodistas que "el incidente comprometió a 23 militares". 

Uno de ellos murió en el lugar de los hechos y dos en el centro hospitalario, agregó el médico, y señaló que seis de los heridos fueron trasladados en helicóptero a Montería y los otros catorce en ambulancias a Medellín. 

El suboficial Freddy Pinilla recibió un tiro de fusil en la cabeza, pero se recuperó. Después de 14 años y cuatro meses el cabo primero (r.) Freddy Pinilla Correa volvió a revivir el ataque con granadas de mortero, ametralladoras y fusiles del que, desde matorrales y un pequeño cerro, fue blanco la comisión judicial que él integraba y que se había internado en los llanos del Meta para cumplir con la extinción de dominio de la hacienda de un narcotraficante. (Lea más noticias sobre Martín Llanos)

De allí salió con vida, pero no corrieron la misma suerte otros cuatro uniformados, entre ellos, el mayor Juan Carlos Figueroa Escobar, comandante del Gaula componente Ejército, que viajaban en el campero Chevrolet Trooper negro, que quedó en medio del fuego. En ese trágico hecho, conocido como la masacre de San Carlos de Guaroa, también murieron un fiscal, tres investigadores del CTI y uno del DAS y un suboficial.

Una reservada y minuciosa negociación se está llevando aproximadamente desde marzo del año pasado entre Chile y Colombia en el ámbito militar. Las conversaciones incluyen dar y recibir mutuamente capacitación en áreas castrenses, y también el interés de Bogotá por una eventual adquisición de tanques Leopard 1V, que Chile tiene en su poder desde 1999.

El diálogo se da en el marco del Acuerdo de Cooperación en Defensa -el mismo que existe con otros países de la región- y del creciente intercambio comercial y político de ambas naciones. Este último tuvo un hito importante en 2009 con la entrada en vigencia del Tratado de Libre Comercio, aumentando las inversiones chilenas en ese país.

El embajador colombiano en Chile, Santiago Figueroa , destacó el alto nivel de las relaciones bilaterales, aunque declinó referirse al tema militar, limitándose a señalar que "es algo que se está viendo de Ejército a Ejército".

Sin embargo, La Segunda supo que las conversaciones apuntan a que Colombia solicitó la posibilidad de obtener asistencia militar en el ámbito de las «fuerzas acorazadas» (tanques), debido a la experiencia que tiene el Ejército chileno en la materia. Es decir, capacitación en organización, manejo de equipamiento y empleos de este material.

Durante ceremonia militar realizada en la escuela de Infantería del Ejército Nacional, en Bogotá, el comandante general de las Fuerzas Militares, general Alejandro Navas, el comandante del Ejército Nacional, general Sergio Mantilla, el general (R) Hernán José Rodríguez, comandante División Córdoba Unidad simbólica de la Infantería del Ejército, el general Rafael Samudio, ex ministro de Defensa, ofrecieron ofrenda floral en conmemoración a los 187 años de la escuela de Infantería del Ejército Nacional.

Cabo Primero Leandro Silva - CGFM