Para cumplir su labor de desminador, el soldado profesional Jaime Martínez carga herramientas de jardinería en su morral de campaña. Algunos de los elementos son tijeras de tres tamaños diferentes, una brocha y una varita de bambú.

Los emplea para enfrentar los artefactos explosivos improvisados que “siembra” la guerrilla en algunas zonas del país y que han cobrado, de acuerdo con cifras del Gobierno, 9.665 víctimas desde 1990 hasta marzo de 2012.

Pero de labores de jardinería solo conoce las que aprendió en su pueblo, Mambita, Cundinamarca, donde nació hace 32 años, de los cuales lleva cinco en el batallón de Desminado Humanitario número 60 ‘Coronel Gabino Gutiérrez’. Se entrenó en la base militar de Tolemaida, Tolima, allí aprendió que en su oficio un error es un lujo mortal.

La primera mina que encontró es algo que, dice, no se puede olvidar. Estaba en San Francisco, Antioquia, cuando escuchó el pitido que ningún desminador quiere sentir: el del detector de metales. Un aparato de unos cinco kilos de peso que tiene una especie de plato que va pegado al piso que se debe mover despacio para detectar las minas.

Familiares dicen que no tenían experiencia para soportar ataque de las Farc. Mindefensa contradice. "Yo siempre quise tener una mamá como usted... Y ya la tengo". Esa frase, y una última sonrisa que escuchó por el frío auricular del teléfono el pasado jueves, fue la despedida que recibió Luz Estela Vahos de su hijo David Estiven Barrientos, uno de los seis soldados que murieron el pasado sábado en Chocó tras un ataque de las Farc.

Lo que aún no entiende la madre es cómo su hijo, un joven graduado de bachiller, que había estudiado cinco semestres de Negocios Internacionales y quien apenas llevaba cinco meses en el Ejército terminó en medio de combate que acabó con su vida.

"Él no quería seguir allá, en enero me llamó y me dijo que lo iban a sacar del batallón para patrullar en la zona", recuerda Luz Estela. A David no le gustaban las armas, terminó en el Ejército porque no pudo conseguir un trabajo para continuar con sus estudios en la universidad Salazar y Herrera.

Los En los próximos días se conocerá cuál será la pena que deberán cumplir.

Un Juez especializado de Bogotá encontró a los militares asignados al Plan Meteororesponsables de la muerte de Fair Leonardo Porras, quien sufría problemas mentalesy luego de ser llevado con engaños a Ocaña Norte de Santanderfue presentado como un peligroso extorsionista muerto en combate.

Los uniformados encontrados culpables son el teniente Diego Cargas, el Mayor Wilson Quijano, el cabo Carlos González y tres soldados.

En los próximos días el juez del caso dará a conocer, en una nueva audiencia pública, la pena que deberán cumplir los exmilitares.

A través de las Emisoras del Ejército Nacional, el Presidente Juan Manuel Santos invitó a los guerrilleros que continúan en las Farc a desmovilizarse y reintegrarse a la sociedad, para que vuelvan con sus familias y encuentren una vida nueva.

“A todos los miembros que continúan en las Farc, decirles que Colombia, el Estado colombiano, el Gobierno, les ofrece una mano generosa para que se desmovilicen, se reintegren a la sociedad, vuelvan con sus familias, encuentren una vida nueva, y les ayudaremos a que puedan rehacer esa vida nueva”, expresó el Jefe de Estado.

Al destacar que el programa de desmovilización ha tenido mucho éxito y les ha cumplido a los desmovilizados, el Presidente Santos reiteró que el propósito de esta iniciativa es darles una nueva oportunidad de vida a quienes dejan el camino de la violencia.

La juez 37 de control de garantías ordenó casa por cárcel al coronel (r.) Hugo Castellanos. La medida fue tomada por su presunta participación en la falsa desmovilización del frente 'Cacica la Gaitana'.

La decisión se dio luego de que la juez explicara queCastellanos, pese a que no es un riesgo para la sociedad, sí puede interferir dentro del proceso, aunque consideró que dada su intachable hoja de vida no es necesario enviarlo a un centro carcelario.

La decisión fue apelada por el procurador delegado Jairo Acosta, quien alegó que no existen suficientes pruebas que demuestren la responsabilidad del coronel en los hechos de los que se le acusa.

"Los rigores mínimos no han sido observados, los argumentos han sido altamente insuficientes y los señalamientos de las pruebas han sido tangenciales", dijo el procurador.