El Director del CENAE y Comandante de la guarnición, el Brigadier General Fernando Pineda Solarte, en compañía del jefe de Educación y Doctrina el Brigadier General Ricardo Melo Quijano, dieron la bienvenida al Presidente de la Junta Interamericana de Defensa, el Teniente General Guy Thibault y su comitiva para mostrar la preparación y el entrenamiento militar de los integrantes de la Institución.

A su llegada al Aeropuerto ‘Gustavo Rojas Pinilla’, la Brigada N°25 de Aviación de Ejército, realizó la demostración de los diferentes helicópteros que se emplean durante las ofensivas militares.

Posteriormente, con la presentación del video institucional del Fuerte Militar y el de ‘Fe en la causa’ inició la presentación de las unidades acantonadas en la guarnición militar.

A través del Batallón de Operaciones Especiales de Ingenieros N°90, adscritos a la Brigada Especial de Ingenieros, el Ejército instaló un cuarto puente en Sasaima, departamento de Cundinamarca, sobre el río Dulce en la vereda Las Mercedes.

El puente anteriormente existente fue arrasado por una avalancha el pasado 5 de enero. La estructura metálica a instalar por los efectivos del arma de Ingeniero tiene 33.5 metros de longitud y capacidad de 40 toneladas, de marca Acrow tipo doble, adquirido con fondos recaudados por Colombia Humanitaria.

El puente restablece la comunicación entre las veredas Santa Teresa, Alto del Oso, Las Mercedes, La Victoria, Guane y Guane Chiquito, beneficiando de esta manera a más de 5.000 personas que ahora podrán transportar sus productos agrícolas, mejorando su calidad de vida.

Cerca de 150 municipios de los departamentos que cubre la jurisdicción de la Quinta División son algunos de los territorios más afectados por la presente ola invernal que vive el país; razón por la cual, nuestras Unidades adscritas se esmeran las 24 horas del día en brindar todos los apoyos necesarios a los damnificados de la mayoría de las zonas azotadas por el invierno.

En Boyacá, el departamento más afectado con 115 municipios de sus 123 y 280 puntos críticos donde se registran derrumbes, soldados de la Primera Brigada, en coordinación con las autoridades municipales y organismos de socorro, adelantan acciones de solidaridad con los damnificados de la comunidad que vive sobre la ladera del Río Chicamocha, en las provincias de Tundama y Sugamuxi; la localidad de San Miguel de Sema, decretada urgencia manifiesta y alerta roja tras el desbordamiento en varios puntos de la Laguna de Fúquene, que afectó el 40 por ciento del municipio; el municipio de Paz del Río que fue alcanzado por el desbordamiento del río Suapaga, causando la inundación de varias decenas de viviendas; y los municipios de Tibasosa y Zetaquirá, donde el desbordamiento del río Mueche golpeó considerablemente a ocho familias.

Para cumplir su labor de desminador, el soldado profesional Jaime Martínez carga herramientas de jardinería en su morral de campaña. Algunos de los elementos son tijeras de tres tamaños diferentes, una brocha y una varita de bambú.

Los emplea para enfrentar los artefactos explosivos improvisados que “siembra” la guerrilla en algunas zonas del país y que han cobrado, de acuerdo con cifras del Gobierno, 9.665 víctimas desde 1990 hasta marzo de 2012.

Pero de labores de jardinería solo conoce las que aprendió en su pueblo, Mambita, Cundinamarca, donde nació hace 32 años, de los cuales lleva cinco en el batallón de Desminado Humanitario número 60 ‘Coronel Gabino Gutiérrez’. Se entrenó en la base militar de Tolemaida, Tolima, allí aprendió que en su oficio un error es un lujo mortal.

La primera mina que encontró es algo que, dice, no se puede olvidar. Estaba en San Francisco, Antioquia, cuando escuchó el pitido que ningún desminador quiere sentir: el del detector de metales. Un aparato de unos cinco kilos de peso que tiene una especie de plato que va pegado al piso que se debe mover despacio para detectar las minas.

Familiares dicen que no tenían experiencia para soportar ataque de las Farc. Mindefensa contradice. "Yo siempre quise tener una mamá como usted... Y ya la tengo". Esa frase, y una última sonrisa que escuchó por el frío auricular del teléfono el pasado jueves, fue la despedida que recibió Luz Estela Vahos de su hijo David Estiven Barrientos, uno de los seis soldados que murieron el pasado sábado en Chocó tras un ataque de las Farc.

Lo que aún no entiende la madre es cómo su hijo, un joven graduado de bachiller, que había estudiado cinco semestres de Negocios Internacionales y quien apenas llevaba cinco meses en el Ejército terminó en medio de combate que acabó con su vida.

"Él no quería seguir allá, en enero me llamó y me dijo que lo iban a sacar del batallón para patrullar en la zona", recuerda Luz Estela. A David no le gustaban las armas, terminó en el Ejército porque no pudo conseguir un trabajo para continuar con sus estudios en la universidad Salazar y Herrera.