El gobernador de Arauca, José Facundo Castillo ofreció una recompensa de 100 millones de pesos para quien brinde información que permita dar con el paradero de los 9 trabajadores de una empresa petrolera secuestrados el pasado martes así como por sus captores.

El mandatario departamental lamentó la situación, al mismo tiempo que rechazó el hecho.

“Rechazo contundentemente el accionar terrorista que se ha venido presentando en el departamento de Arauca.


Yo pienso que no es la forma de conseguir el desarrollo para nuestro departamento generando violencia”, manifestó el mandatario.

Hasta el momento se desconoce el paradero de los contratistas, así como el grupo armado ilegal que lo mantiene retenido.

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Va en la quinta condena y ya suma 200 años de cárcel, pero los ha reducido a 97 años por confesión. El coronel Luis Fernando Borja, el oficial de más alto rango que ha aceptado ser culpable de 'falsos positivos', acaba de ajustar su quinta condena por esos asesinatos fuera de combate.Las sentencias en su contra, sumadas, llegan a los 97 años y 8 meses de prisión.

La última condena contra Borja, que se encuentra recluido en el Batallón No. 13 Militar de Puente Aranda, en Bogotá, fue a 19 años y dos meses de prisión por la muerte del campesino Edwin José Payares,el primero de enero del 2008 en la finca Tranquilandia, en Magangué (Bolívar).

En realidad, las sentencias contra Borja suman casi 200 años, pero por aceptar los cargos ha logrado beneficios judiciales como la reducción del 50 por ciento del tiempo en prisión. En todo caso, no pagaría más de 60 años,que es la máxima pena impuesta por la legislación penal en Colombia.

Como parte de la agresiva estrategia de guerra que anunció el presidente Juan Manuel Santos contra las Farc en el departamento del Cauca, 300 soldados fueron trasladados a Popayán con el objetivo de repeler los continuos ataques contra unidades militares y contra la población civil.

Desde la base militar de Catam en Bogotá, la Fuerza Aérea trasladó al personal uniformado que reforzará las operaciones que adelanta la Fuerza de Tarea Apolo contra los integrantes del sexto frente de las Farc, responsables de los recientes hostigamientos a los municipios de Caldono y Belalcázar.

Según fuentes del Ejército, este contingente concentrará sus operaciones en Toribío, Corinto, Caldono, Jambaló, y los pequeños caseríos de Siberia y de Mondomo, blancos constantes de los ataques terroristas.

Con el traslado de este batallón de “acción decisiva a esa región”, el Gobierno espera frenar la escalada terrorista de las Farc en el estratégico departamento que ha sido por años refugio de grandes cabecilla subversivos.

El lunes, el presidente Santos reconoció la delicada situación de orden público por la que está atravesando el Cauca y aseguró que en ningún momento se ha querido subestimar el problema.

El comando de la división militar explicó desde su sede en Medellín, que el artefacto era granada de mano que causó la muerte a un cabo tercero y a dos soldados profesionales.

Un suboficial y dos soldados murieron y veinte militares resultaron heridos por la explosión de una granada que fue activada por otro uniformado en una base del Ejército en el departamento de Antioquia, informaron el sábado autoridades castrenses y médicas. 

Las víctimas eran miembros de un batallón de combate terrestre acantonado en la población de Dabeiba, precisó la Séptima División del Ejército, al que pertenece esa unidad, en un comunicado público.

"En estos mismos hechos también sufrieron heridas de consideración un suboficial y seis soldados", agregó la fuente y señaló que estos siete heridos fueron evacuados a hospitales de Medellín y Montería.

El jefe de urgencias del hospital municipal de Dabeiba, Sebastián Alzate, precisó a periodistas que "el incidente comprometió a 23 militares". 

Uno de ellos murió en el lugar de los hechos y dos en el centro hospitalario, agregó el médico, y señaló que seis de los heridos fueron trasladados en helicóptero a Montería y los otros catorce en ambulancias a Medellín. 

El suboficial Freddy Pinilla recibió un tiro de fusil en la cabeza, pero se recuperó. Después de 14 años y cuatro meses el cabo primero (r.) Freddy Pinilla Correa volvió a revivir el ataque con granadas de mortero, ametralladoras y fusiles del que, desde matorrales y un pequeño cerro, fue blanco la comisión judicial que él integraba y que se había internado en los llanos del Meta para cumplir con la extinción de dominio de la hacienda de un narcotraficante. (Lea más noticias sobre Martín Llanos)

De allí salió con vida, pero no corrieron la misma suerte otros cuatro uniformados, entre ellos, el mayor Juan Carlos Figueroa Escobar, comandante del Gaula componente Ejército, que viajaban en el campero Chevrolet Trooper negro, que quedó en medio del fuego. En ese trágico hecho, conocido como la masacre de San Carlos de Guaroa, también murieron un fiscal, tres investigadores del CTI y uno del DAS y un suboficial.