Soldados ayudando en Córdoba
Soldados ayudando en Córdoba

www.fuerzasmilitares.org (15FEB2026).- Mientras el país habla de un nuevo mundial y vuelve a ilusionarse con una selección vestida de amarillo, en el corregimiento El Obligado, municipio de San Pelayo, Córdoba, otra alineación salió a la cancha. No hubo estadio, ni himnos, ni cámaras internacionales, hay barro, lluvia persistente y un río que amenaza con desbordar la esperanza de cientos de familias.

Once soldados Ingenieros Militares del Ejército Nacional, entre ellos una mujer que comanda el equipo, trabajaron hombro a hombro con más de 200 habitantes de San Pelayo y Cereté para levantar un muro de contención de más de dos metros de altura. Una barrera urgente y necesaria, construida a punta de fuerza humana, coordinación y disciplina para intentar frenar el avance del agua que ha dejado a comunidades enteras en vilo.

No es una metáfora ligera llamarlos «selección». Hoy, en ese punto crítico, eran once: Flórez, Lugo, Vargas, Ortiz, Palmera, Hernández, Martínez, Cogollo, Cardona, Jiménez y la subteniente Isabel Rodríguez, comandante del pelotón y única mujer del equipo. Pero sus fuerzas, dicen quienes los ven trabajar, equivalen a cien, porque mientras unos llenan bultos de arena sin pausa, otros los organizan estratégicamente, formando un sistema de contención que funciona como una muralla flexible.

La técnica es tan sencilla como efectiva. Cada saco, al ser llenado y apilado de forma escalonada, se adapta a la presión del agua. El peso de la arena compactada reduce filtraciones y crea una barrera que absorbe el impacto de la corriente. No es cemento ni concreto, pero sí una solución inmediata que gana tiempo, protege viviendas y evita que el río pierda su cauce. Es ingeniería de emergencia: precisión bajo presión.

El muro aún no termina. Deberá extenderse por más de dos kilómetros. La amenaza sigue ahí. Y la emergencia no es un titular: es una realidad dura para familias que han visto el agua acercarse a sus puertas.

El alcalde de San Pelayo, William Cavadia Hernández, lo resumió así: «Nos han enviado una selección de rescatistas, muy bien capacitados, preparados para atender este tipo de emergencias y dispuestos a trabajar en equipo con la comunidad. Estamos muy agradecidos con el Ejército Nacional».

Pero más allá del reconocimiento oficial, la escena habla por sí sola. El soldado profesional Jesús Flórez, uno de los once, lo explica con la serenidad de quien entiende la dimensión del momento: «Apoyamos a la población civil con bultos de arena para hacer el muro de contención y madera para hacer murallas y tratar de que el río no pierda su cauce. Somos un equipo de trabajo y nuestra líder destaca. Esto no es un trabajo para mí, sino un apoyo que se hace con gratitud. Le diría a mi mamá que estoy cumpliendo el sueño de apoyar a la población civil siendo soldado».

A su lado, la subteniente Rodríguez, comandante del pelotón, observa a sus soldados empapados, agotados, pero firmes: «Me siento muy bien trabajando con mis soldados. Uno ve jornada a jornada que entregan lo mejor de cada uno, incluso si están exhaustos. El trabajo en equipo es importante para funcionar de la mejor manera y favorecer a la población civil. La comunidad está presta a apoyarnos. Estamos unidos. Somos esa selección de rescatistas que se puso la 10 por Córdoba y su gente».

Y es ahí donde la metáfora deja de serlo, porque mientras el país sueña con goles en otro continente, en Córdoba hay hombres y mujeres disputando un partido distinto: el de contener el agua, proteger los hogares y sostener la dignidad de comunidades golpeadas por la fuerza de la naturaleza. 

No están solos. Otros Ingenieros Militares trabajan de manera simultánea en Cereté, Montería, Madera y en departamentos como Santander y Magdalena. La emergencia es extensa; el despliegue, igualmente. Pero hoy, en El Obligado, eran once, once que llevan en el pecho algo más que un uniforme. Once que encarnan disciplina, vocación y servicio. Once que, bajo la lluvia persistente, demostraron que cuando la camiseta dice Colombia, el partido se juega hasta con el último bulto de arena.

(ejercito.mil.co)